Pregunta
Los sucesos en las escrituras son muy especiales, pero, a veces, dejan preguntas que algunos pueden malinterpretar. Una de ellas sucede cuando analizamos este mensaje que el Señor declaró al pueblo de Israel:
“Si dais oído a mi voz y guardáis mi convenio, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos”.
Inmediatamente al leer eso, puede que algunos se pregunten: ¿Significa eso favoritismo? ¿Por qué Dios escogería a un solo pueblo por encima de los demás?
Si alguna vez te lo has preguntado y sigues con la duda, sigue leyendo porque a continuación abordaremos estas preguntas desde la perspectiva de la Iglesia de Jesucristo.
Un Dios que obra mediante convenios

La clave para entender bien la escritura anterior es recordar que gran parte del Antiguo Testamento se centra en la relación de Dios con la Casa de Israel, un pueblo con el que Él estableció convenios específicos.
La Biblia no pretende describir los tratos de Dios con todos los pueblos del mundo, sino solo con Su pueblo del convenio que, pese a recibir grandes bendiciones, cayó varias veces en la desobediencia y la idolatría.
Un ejemplo claro de esto ocurrió poco después de la liberación de Egipto. Mientras Moisés recibía los 10 mandamientos en el monte Sinaí, el pueblo adoraba un becerro de oro. Entonces, ¿cómo es que un pueblo así fuera escogido por Dios?
Las escrituras mismas aclaran que Israel no fue escogido por ser más numeroso ni más virtuoso que otros pueblos:
“Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial… no por ser vosotros más numerosos que todos los pueblos… sino porque Jehová os amó y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres”. (Deuteronomio 7:6–8)
Bajo esa escritura, ser “elegido” no significa que Israel tuvo garantía de bendiciones constantes. De hecho, el registro bíblico muestra que Israel fue disciplinado una y otra vez. La elección de Israel implicaba una mayor responsabilidad ante Dios.
Elegidos para bendecir a todos

Otro punto clave es que la elección de Israel tuvo como fin ser un instrumento de salvación para toda la humanidad, ya que a través de ellos vendrían las escrituras, los profetas y, finalmente, Jesucristo.
El Nuevo Testamento lo expresa con claridad:
“La salvación viene de los judíos”.
Mediante ellos, el evangelio se extendió a los demás pueblos llamados “gentiles”. Visto así, la elección de Israel fue un medio, no un fin.
Sin embargo, a lo largo de la historia, Israel también tuvo sus caídas en la fe, lo que causó fuertes amonestaciones y castigos de Dios. Esto nos enseña que no por ser los “escogidos de Dios” quiere decir que recibieron un trato especial y esto porque Dios es misericordioso pero también justo.
“Dios misericordioso y piadoso, tardo para la ira y abundante en benignidad y verdad… que perdona la iniquidad… pero que de ningún modo tendrá por inocente al malvado”. (Éxodo 34:6-7)
Israel recibió la misma misericordia y severidad que cualquier otro pueblo, pero su elección marcó el inicio de la difusión del evangelio de Dios en el mundo.
Jehová en el Antiguo Testamento

Una enseñanza distintiva de los Santos de los Últimos Días es que Jehová, el Dios del Antiguo Testamento, es Jesucristo antes de nacer en el mundo. Esto une el Antiguo y el Nuevo Testamento bajo un mismo carácter.
Esto quiere decir que las leyes, sacrificios y ordenanzas descritos en el Antiguo Testamento apuntaban simbólicamente a Su futura expiación y aunque las prácticas eran distintas, el objetivo siempre fue el mismo: la salvación y el recogimiento de todos los hijos de Dios.
Ahora, nosotros también podemos ser parte del pueblo escogido de Dios si participamos de los convenios en la Iglesia de Jesucristo. Solo mediante ellos podemos unirnos a Él.
Al hacerlo, descubrimos que el mismo Dios que disciplinó a Israel es el que hoy extiende Sus manos con paciencia y amor, invitando a todos a venir a Cristo y perfeccionarse en Él. Como señala Hugh Nibley:
“Dios siempre le ha dado a su pueblo la misma opción: vivir conforme a los pactos que hizo con él o permanecer bajo el poder de Satanás; no hay término medio… Las pruebas progresivas ocurren a lo largo del camino en cualquier dirección; las mismas pruebas en cada dispensación y generación marcan el progreso del pueblo de Dios”.
Fuente: Ask Gramps



