Tal vez alguna vez te la hiciste tú mismo, o quizá alguien de otra religión te la preguntó:

“Si los cristianos ya no viven la ley de Moisés… ¿por qué siguen pagando el diezmo?”

Muchas veces, al responder, acudimos inmediatamente a Malaquías 3. Sin embargo, algunas personas descartan esa respuesta diciendo que pertenece al Antiguo Testamento, al mismo periodo donde se prohibía comer ciertos alimentos o se practicaban sacrificios. Entonces surge la duda: ¿no debería el diezmo haber quedado también en el pasado?

Para entenderlo, primero necesitamos comprender qué fue realmente la ley de Moisés.

La ley de Moisés era preparatoria, no permanente

moisés; 10 mandamientos
Imagen: Bible Journal

En las Escrituras se enseña que la ley de Moisés fue dada como una preparación espiritual para recibir a Jesucristo. Era una ley más detallada, con normas externas que ayudaban al pueblo a aprender obediencia, sacrificio y dependencia de Dios.

Cuando Cristo vino, no abolió la ley en el sentido de desechar todo lo anterior, sino que la cumplió y la elevó. Muchas prácticas simbólicas dejaron de ser necesarias porque apuntaban hacia Él. Sin embargo, los principios espirituales que enseñaban no desaparecieron.

El diezmo no era solo una norma ceremonial; enseñaba confianza, gratitud y reconocer a Dios como fuente de todo. Por eso el principio no quedó limitado a Israel antiguo. De hecho, el diezmo existía incluso antes de Moisés.

“Y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.”
Génesis 14:20

Cristo y el diezmo

Iglesia sud
Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

En la Biblia, Jesús no dio un discurso específico instituyendo nuevamente el diezmo entre sus discípulos judíos, pero sí enseñó el principio de poner a Dios primero. Y algo importante para los Santos de los Últimos Días es que, después de Su resurrección, cuando visitó a las personas en las Américas, citó directamente al profeta Malaquías y enseñó que esas palabras debían preservarse y enseñarse al pueblo.

“¿No mandó el Señor que estas palabras se enseñaran entre vosotros?”
3 Nefi 24:1

Esto muestra que esas enseñanzas no eran solo históricas, sino relevantes para el pueblo del convenio también en la era cristiana.

¿Por qué volvió a establecerse el diezmo?

diezmo
Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

En la Iglesia restaurada, el Señor reveló nuevamente la ley del diezmo. En la sección 119 de Doctrina y Convenios se explica que el pueblo había recibido una ley mayor: la ley de consagración. Esta ley también la había enseeñado Jesucristo y consistía en que los santos debían ofrecer todo lo que tenían para edificar el reino de Dios. Sin embargo, muchas personas no estaban preparadas para vivirla plenamente.

Entonces el Señor dio una ley adaptada a la capacidad espiritual del pueblo, para enseñar los mismos principios de manera progresiva. El diezmo no reemplaza la consagración; es una preparación para ella.

“Los que así hayan sido diezmados pagarán la décima parte de todo su interés anualmente; y ésta será una ley permanente para ellos para siempre.”
Doctrina y Convenios 119:4

Esta práctica ayuda a desarrollar un corazón dispuesto a entregar más que dinero: entrega voluntad. El Señor conoce la condición espiritual de Sus hijos y les da mandamientos que puedan vivir mientras aprenden. El diezmo enseña a confiar, a desprenderse del materialismo y a reconocer que todo proviene de Dios.

Un principio eterno

escrituras y monedas
Imagen: Canva

El diezmo no continúa porque la ley de Moisés siga vigente, sino porque el principio espiritual que enseñaba sigue siendo necesario. A lo largo de la historia, Dios ha guiado a Su pueblo paso a paso: primero con leyes preparatorias, luego con enseñanzas más elevadas y, cuando es necesario, con recordatorios sencillos que nos ayudan a volver al centro.

Hoy el diezmo cumple ese papel. No es una práctica antigua que sobrevivió por costumbre, sino una herramienta espiritual vigente que prepara el corazón para vivir una relación más profunda con Dios

Video relacionado

También te puede interesar