Visitar una iglesia distinta siempre genera expectativa. Hay curiosidad y también ciertas ideas previas que muchas veces vienen de lo que otros dicen más que de la experiencia propia.
Eso fue lo que vivió una joven adventista del séptimo día al decidir asistir a una reunión de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Auckland.
No era su primera vez en una capilla, pero en esta ocasión se dió la oportunidad de observar con más atención cómo se vive la fe dentro de la Iglesia.
Un domingo diferente: la reunión de testimonios

Su visita coincidió con el primer domingo del mes, una reunión especial conocida como reunión de ayuno y testimonios.
A diferencia de un servicio tradicional donde una sola persona enseña o predica, aquí varios miembros pasan al frente de manera voluntaria para compartir su fe en Jesucristo y experiencias personales.
Al venir de otra religión, esto le llamó la atención. La fe no se trataba como una declaración de una vez, era algo que se reafirma constantemente.
Se dió cuenta que la espiritualidad aquí se vive como un proceso continuo, no como un evento único.
Una comunidad que nota tu presencia

Después de la reunión principal, se continúa con una segunda hora de clases. Aunque la capilla era grande, su presencia no pasó desapercibida. Varias personas se acercaron a saludarla. En medio de esas interacciones le preguntaron:
“¿Eres de JAS?”
Para alguien nuevo, puede sonar confuso. Las siglas JAS significan Jóvenes Adultos Solteros, un grupo dentro de la Iglesia dirigido a personas aproximadamente entre 18 y 30 años.
En la Iglesia de Jesucristo, las actividades y clases se organizan considerando diversos factores como las edades, Hay clases para niños, jóvenes y adultos, cada una con materiales y temas adaptados.
En su caso, terminó en un grupo bastante dinámico, con un ambiente social y participativo.
Este tipo de organización refleja el acompañar a cada persona según su etapa, sin perder el enfoque espiritual.
Escrituras que van más allá de lo conocido

Durante la clase, le llamó la atención que en la pizarra se mencionaban pasajes del “libro de Moisés”.
Para muchos visitantes, tal vez esto pueda generar confusión. En este caso, no se refiere solo al personaje bíblico, sino a un texto que forma parte de las escrituras (libros canónicos) que usan los Santos de los Últimos Días.
Además de la Biblia, la Iglesia de Jesucristo también estudia el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio.
Estas Escrituras no reemplazan la Biblia, sino que buscan complementar y ampliar la comprensión del Evangelio de Jesucristo.
En la clase, aprendieron sobre Enoc, un profeta cuya historia se desarrolla con más detalle en estos textos.
Más similitudes de las que imaginaba

Aunque la experiencia era nueva, encontró puntos en común con lo que ya conocía y a su vez, notó algunas cosas distintas como una comunidad activa, especialmente entre los jóvenes.
Al final de la visita, volvió a encontrarse con misioneros con quienes ya había hablado antes. También mencionó que tiene un nuevo libro por leer, refiriéndose probablemente al Libro de Mormón.
Visitar una iglesia diferente no siempre cambia lo que creemos de inmediato. Pero sí puede cambiar cómo entendemos ý empatizamos con la fe de los demás.
Su visita nos enseñó que conocer a la Iglesia de Jesucristo desde adentro cambia tu perspectiva.
