Nota del editor: Esta historia fue relatada originalmente por el Dr. Thomas Appiah para LDSLiving
Hace poco, el Dr. Thomas Appiah, miembro de la Iglesia de Jesucristo, hizo un viaje a Gomoa Mangoase, un pueblo de la Región Central de Ghana, para reconectarse con sus raíces familiares. Su bisabuela había sido reina madre de aquella comunidad, así que durante su visita, el Dr. Thomas tuvo la oportunidad de conocer al jefe local, Nana Okofo Ogyefo Amoako II Odikro.
Lo que nadie sabía era que aquel encuentro terminaría por convertirse en el inicio de una historia de fe que hoy sigue impactando a muchas personas en la zona de Gomoa Mangoase.
Lo que ocurrió allí nos muestra que los cambios más grandes a veces comienzan con algo pequeño. En este caso, todo empezó con una conversación sencilla sobre servir a los demás.
Una ayuda que abrió puertas

Cuando el Dr. Appiah llegó a conocer al jefe Nana Okofo, ambos compartieron una amigable conversación en la que el el jefe le comentó al Dr. Appiah que la escuela local necesitaba apoyo, especialmente un centro de computación para los estudiantes.
Hasta entonces, muchos niños jamás habían usado un teclado o un mouse. Conmovido por la necesidad, el Dr. Appiah decidió actuar a través de su organización sin fines de lucro, «Citizens Taking Responsibility«.
Poco tiempo después, lograron donar 40 computadoras con programas preinstalados y, junto con los Servicios Humanitarios de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, colaboraron en la renovación de la escuela en septiembre de 2025.
Mientras trabajaban juntos, el Dr. Appiah también explicó que gran parte de ese servicio era posible gracias a la ayuda de los miembros de la Iglesia. Le contó al jefe que cada mes los miembros ayunan y donan lo equivalente a las comidas omitidas para ayudar a quienes tienen necesidades.
Saber eso llamó la atención del jefe, pero ni él imaginaba lo que ese interés terminaría produciendo un gran cambio en él.
Una bendición inesperada

Con el paso de las semanas, pasó algo que asombró más al jefe Nana Okofo. En una conversación con el Dr. Appiah, el jefe le comentó que no se sentía bien de salud. En ese momento, el Dr. Appiah sintió el deseo de preguntarle si le gustaría recibir una bendición del sacerdocio.
Culturalmente, no era común pedirle algo así a un jefe local ni mucho menos poner las manos sobre su cabeza. Sin embargo, para sorpresa del Dr. Appiah, él aceptó gustosamente. Entonces, el Dr. Appiah lo ungió y un misionero mayor de la zona pronunció la bendición.
Ese momento dejó una profunda impresión en el jefe. Aunque él pertenecía a una iglesia pentecostal, se sintió conmovido de que miembros de otra fe estuvieran dispuestos a servirle con amor. Y entonces ocurrió algo inesperado.
El sueño que no pudo ignorar

Tiempo después, el jefe le contó al Dr. Appiah que había tenido un sueño muy particular. En él, veía al propio Dr. Appiah haciéndole señas mientras le decía:
«Quiero que vengas a ver mi iglesia».
Luego de esta sorprendente invitación, el jefe contó que le respondió en su sueño y le dijo:
«No, soy pentecostal. Ya tengo una iglesia».
Pero la invitación del Dr. Appiah seguía firme:
«Ven a verla. Y podrás decidir por ti mismo».
Ese sueño quedó grabado en la mente del jefe y no podía dejar de pensar en eso. Finalmente, ese sueño lo llevó a reunirse con los misioneros para aprender más sobre la Iglesia de Jesucristo y el evangelio restaurado. Meses después, el 17 de enero de 2026, fue bautizado.
Una conversión que comenzó a influir en otros

Pero la historia no terminó allí. Después de su bautismo, comenzaron a reunirse pequeños grupos de miembros en una de las aulas de la escuela renovada para las reuniones dominicales. En la primera reunión asistieron 35 personas, incluido el propio jefe.
Desde entonces, varias personas más han sido bautizadas en la zona y los líderes locales han estado trabajando para organizar oficialmente una rama en la comunidad.
Así fue como un acto sencillo de servicio donando computadoras terminó brindando un gran cambio espiritual para muchas familias.
Y quizá eso es lo que hace tan especial esta historia porque nos cuenta cómo personas como el Dr. Appiah lograron impulsar la converssión de muchas personas, incluyendo al jefe de la comunidad, con sus gestos de servicio y atención desde una donación a una escuela en necesidad hasta ofrecer una bendición de salud.
Una invitación silenciosa

Al reflexionar en esta historia, podemos darnos cuenta de que hay muchas personas que buscan respuestas espirituales esperando experiencias extraordinarias, cuando en realidad todo lo que necesiten es a alguien que les extienda una invitación.
Una conversación, una ayuda inesperada, una muestra genuina de amor cristiano o incluso un sueño pueden ser el inicio de una historia de fe y conversión poderosa.
La experiencia de Nana Okofo Ogyefo Amoako II Odikro también nos recuerda que el evangelio suele tocar corazones antes de convencer mentes. Primero él vio servicio, luego sintió amor y finalmente decidió acercarse y «ver por sí mismo».
Luego de eso, su vida no volvió a ser igual. Fue mucho meejor que antes.
Fuente: LDSLiving
