Jethro Alanís es un joven pintor y miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que, a través de sus redes sociales, comparte su arte, sus procesos creativos y su deseo de utilizar sus talentos para ayudar a las personas a acercarse a Cristo.
Ahora, una nueva oportunidad lo llevó hasta Querétaro, México, donde está comenzando una nueva etapa que, aunque todavía no lo convierte en el artista de los cuadros del templo que sueña pintar algún día, lo acerca de una manera inesperada a ese objetivo.
Pero lo más sorprendente es su historia a lo largo de todo este proceso hasta este momento. Aquí te lo compartimos.
Un pasatiempo que comenzó a tomar una nueva dirección

En abril de 2024, Jethro comenzó a pintar templos. Al principio, lo hacía simplemente como un pasatiempo ya que en ese momento, su objetivo profesional seguía estando relacionado con el desarrollo visual y el arte de fondos, un área en la que todavía espera desarrollarse a largo plazo.
Sin embargo, con el tiempo comenzó a replantearse la dirección de su vida y decidió iniciar nuevamente un proyecto de creación de contenido, esta vez enfocado en el arte relacionado con el evangelio.
Poco a poco, comenzaron a surgir oportunidades que no había imaginado. Una de ellas fue participar en una exposición en el Centro para Visitantes de la Ciudad de México. Oportunidad que le permitió ver que el arte del evangelio podía convertirse en algo más que una afición.
Al terminar 2025, Jethro tenía una perspectiva diferente y un nuevo objetivo: llevar su arte a los templos.
«Quiero lograr que una de mis pinturas esté allá en el templo», explicó en uno de sus videos.
Para él, este sueño no se trata únicamente de pintar un edificio. Durante su servicio como misionero, aprendió que el arte puede ayudar a compartir el evangelio, inspirar, conectar a las personas y enseñarles a acercarse a Jesucristo.
«Aprendí que el arte puede inspirar, conectar y enseñar a las personas a venir a Cristo también», compartió.
La oportunidad que lo llevó a Querétaro

Con ese objetivo en mente, Jethro decidió comprometerse con mayor diligencia a desarrollar su arte y compartir su proceso. Durante los meses siguientes, continuó pintando, creando contenido y mostrando su trabajo a través de sus redes sociales.
Entonces llegó una nueva oportunidad.
Después de aplicar y esperar, Jethro fue seleccionado para participar en un proyecto relacionado con el Templo de Querétaro, México. Aunque su asignación actual no consiste en pintar cuadros artísticos para el templo, sí representa una oportunidad para trabajar dentro de un proyecto de construcción y pintura decorativa relacionado con el templo.
Para él, esto significa estar un paso más cerca de la meta que se ha propuesto.
«Ahora entiendo que ningún esfuerzo se desperdicia, que Dios obra milagros, y yo soy testigo de eso», expresó al compartir la noticia con sus seguidores.
Antes de partir, tuvo que preparar su mudanza, dejar en orden sus responsabilidades en su barrio, su asignación de FSY y su negocio. También tuvo que desmontar su estudio y despedirse temporalmente del espacio donde había creado gran parte de su obra.
«Muchas cosas van a cambiar a partir del lunes», comentó en una actualización publicada antes de viajar.
Su emoción era evidente, aunque también sabía que tendría que adaptarse a una nueva ciudad, a un nuevo trabajo y a una nueva etapa de su vida.
Llegar a Querétaro con una oración

Cuando finalmente llegó a Querétaro, Jethro conocía únicamente a un amigo. Por eso, antes de establecerse, decidió orar para poder conocer a las personas que pudieran ayudarlo a adaptarse a su nuevo entorno. La respuesta, según contó en su cuenta de Instagram, llegó de maneras que no esperaba.
Durante su primera noche, después de no lograr conocer a los misioneros ni a los obispos de la zona, realizó una transmisión en vivo. Fue entonces cuando conoció a Matus, quien al día siguiente lo invitó a comer.
Después también asistió a Instituto, donde comenzó a conocer a más jóvenes y miembros de la Iglesia. Conoció a personas del consejo estudiantil, misioneros, líderes de jóvenes adultos solteros, maestros y al obispo de su nuevo barrio.
«Dios respondió en abundancia», escribió al resumir sus primeros días en la ciudad.
Su nuevo barrio es El Sol, y poco a poco ha comenzado a conocer Querétaro, una ciudad que describió como acogedora mientras continúa adaptándose a su nueva vida.
«Es maravilloso cómo es por dentro un templo en construcción»

Uno de los momentos más significativos para Jethro fue conocer al resto del equipo y comenzar su trabajo. En el proyecto participan alrededor de 300 personas, todas colaborando en la construcción del templo.
«Es maravilloso cómo es por dentro un templo en construcción», compartió.
Aunque todavía no está pintando las obras artísticas que sueña ver algún día dentro de un templo, la experiencia de trabajar en el lugar ha tenido un profundo significado para él.
«Me siento muy bien de recordar lo que era depender totalmente del Señor», escribió.
Para describir lo que esta etapa representa espiritualmente, citó un pasaje del Libro de Mormón, cuando Nefi declara:
«No descenderemos hasta nuestro padre en el desierto hasta que hayamos cumplido lo que el Señor nos ha mandado».
Esa experiencia en las Escrituras le ha recordado la importancia de avanzar con fe incluso cuando el camino no se desarrolla exactamente como se había imaginado.
Un sueño que todavía está por cumplirse

El sueño de Jethro sigue siendo el mismo: crear una pintura que algún día pueda formar parte de un templo. Pero ahora entiende que los sueños no siempre se cumplen de la manera más directa o inmediata.
Su llegada al Templo de Querétaro representa una oportunidad para trabajar en un entorno que durante mucho tiempo había observado desde fuera y que ahora puede conocer desde dentro.
«Estoy un paso más cerca», dijo.
Su historia comenzó con pinturas de templos realizadas por pasatiempo. Continuó con una cuenta dedicada al arte del evangelio, una exposición, nuevos seguidores y un objetivo cada vez más claro. Después llegó una oportunidad inesperada que lo llevó a mudarse a Querétaro y trabajar en un proyecto relacionado con un templo.
Ahora, mientras Jethro espera el día en que una de sus pinturas pueda estar dentro de un templo, ya ha descubierto que los talentos pueden abrir puertas y, en ocasiones, una respuesta a una oración llega de una forma diferente a la que se esperaba.
«Dios obra milagros, y yo soy testigo de eso», afirmó.
Por ahora, continúa pintando, aprendiendo y trabajando en el Templo de Querétaro, mientras sigue avanzando hacia el sueño que comenzó a tomar forma con un pincel, una pintura y el deseo de utilizar el arte para compartir el evangelio de Jesucristo.
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@masfe.org Seguramente has visto estas pinturas por la iglesia, te contamos un poco quién fue el artista detrás. #pinturas #arte #mormones #sud
