En 1997, dos jóvenes misioneros de Nigeria llegaron hasta una comunidad de Monrovia, Liberia. Como parte de su servicio, comenzaron a tocar puertas para compartir el evangelio restaurado de Jesucristo.

Una de esas puertas terminó teniendo un impacto que probablemente ellos nunca imaginaron.

En ese momento, Konrad Barjuah tenía apenas 10 años. Años después, inspirado por el ejemplo de aquellos misioneros y por su testimonio del Libro de Mormón, decidió bautizarse a los 15 años, en marzo de 2002.

Nueve años después, la historia continuó dentro de su propia familia. Después de servir como misionero de tiempo completo en Nigeria, Konrad vio cómo su hermano menor, Adolphus S. Togbah, también se bautizaba en 2011.

Hoy, ambos hermanos dedican buena parte de su vida a servir a las personas de Liberia. Y lo hacen de una manera bastante concreta: organizan iniciativas para llevar atención médica, educación y artículos de primera necesidad a comunidades que tienen poco acceso a estos recursos.

De una experiencia misional

Konrad Barjuah (en el centro) entrega paquetes escolares en una escuela de Liberia. Créditos: Satina Tolman. Imagen: Church News.

Barjuah comenzó a sentir el deseo de hacer algo por las personas más vulnerables de su comunidad.

“Tenía un deseo sincero de ayudar a mis hermanos y hermanas vulnerables que nunca habían tenido acceso a atención médica, educación y oportunidades para tener un futuro mejor”, explicó.

Mientras oraba y servía, sintió que el Señor podía pedirle algo más. Para Barjuah, el servicio dejó de ser solamente una buena intención y se convirtió en una manera de seguir las impresiones que recibía del Señor.

Konrad estudió negocios en BYU-Idaho y actualmente vive en Nueva Jersey con su esposa y sus dos hijos. Su experiencia como propietario de un pequeño negocio le ha servido para organizar voluntarios, coordinar proyectos y gestionar ayuda internacional.

Su hermano Adolphus es médico y está completando su residencia en neurocirugía en el Centro Médico John F. Kennedy, en Monrovia. Él está a cargo principalmente de la atención médica que se brinda sobre el terreno.

Kathy Ross, una residente de Utah que ha llevado tres equipos de voluntarios del área dental a Liberia para trabajar junto a los hermanos, ha visto de cerca cómo sus personalidades y habilidades se complementan.

Según Ross, Adolphus suele trabajar detrás de escena y está dispuesto a servir hasta el cansancio, mientras que Konrad es quien coordina y dirige los proyectos. Pero ambos tienen el mismo objetivo.

Servir a personas de diferentes creencias

Adolphus Togbah (a la derecha) trabaja en una clínica de salud gratuita durante la pandemia de COVID-19 en Liberia. Créditos: Satina Tolman. Imagen: Church News.

Una parte importante del trabajo de los hermanos es que no está limitado a miembros. En sus proyectos participan voluntarios de diferentes religiones y organizaciones.

Para Adolphus, esta experiencia le ha permitido aplicar principios del Evangelio incluso cuando trabaja con personas que tienen creencias distintas.

“Cada día intento integrar principios del Evangelio como la caridad, la honestidad, la mayordomía y el cuidado de los demás, aunque dentro de la organización haya grupos diversos de voluntarios”, explicó.

A través de estas iniciativas han podido ofrecer atención médica gratuita, clínicas dentales móviles, lentes, agua potable, útiles escolares y kits de higiene para madres.

En las jornadas médicas, Adolphus se encuentra con situaciones bastante serias, desde crisis hipertensivas y casos graves de malaria hasta emergencias que requieren cirugía.

En medio de esas circunstancias, él procura mantener presente su fe.

“Me siento guiado por el Espíritu Santo cuando estoy en una cirugía y tengo el hábito de comenzar siempre con una oración”, dijo. “Ser médico me ha dado la oportunidad de preservar la vida de otras personas”.

Para él, su profesión también se ha convertido en una forma de ministrar y cuidar a los hijos de Dios.

Una clínica médica terminó reuniendo a personas

Konrad Barjuah sirve como misionero de adultos jóvenes en la Misión Nigeria Port Harcourt. Créditos: Satina Tolman. Imagen: Church News.

El servicio de los hermanos también ha creado oportunidades inesperadas para trabajar junto a otras comunidades religiosas.

Durante una jornada médica móvil, los voluntarios necesitaban urgentemente más espacio para realizar procedimientos dentales. Un pastor local ofreció las instalaciones de su iglesia para que pudieran continuar atendiendo a los residentes.

En otras ocasiones, los centros de reuniones de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días también han sido utilizados para realizar clínicas de un día.

Para Konrad, estos momentos tienen un significado que va más allá de entregar ayuda física.

“Estas experiencias nos permiten compartir que nuestro servicio está motivado por nuestro amor por Jesucristo y nuestra creencia de que cada persona es un hijo de Dios”, explicó.

Con el tiempo, ha aprendido que un acto sincero de bondad también puede abrir espacios para hablar del Salvador.

Cuando el servicio nace del amor por Jesucristo, no necesita imponerse para comunicar aquello en lo que creemos. Las acciones pueden convertirse en una manera de testificar de Él.

Una vida de servicio dentro y fuera de la Iglesia

Adolphus Togbah (a la izquierda) realiza un examen de la vista en una clínica gratuita instalada en una escuela de Liberia. Créditos: Satina Tolman. Imagen: Church News.

La ayuda humanitaria no es la única manera en que los hermanos han servido. Ambos han aceptado diferentes responsabilidades tanto dentro de la Iglesia como en su comunidad.

Durante el brote de ébola que afectó África Occidental en 2014, los misioneros de tiempo completo fueron evacuados de Liberia. En ese momento, Konrad formó parte de una presidencia de tres personas designada por la Presidencia de Área para supervisar asuntos administrativos y espirituales en todo el país.

Arvid Carlson, quien fue presidente de la Misión Liberia Monrovia y trabajó con ambos hermanos durante un viaje humanitario a Liberia en 2025.

Sobre Konrad, destacó su disposición para entregar tanto su tiempo como sus propios recursos. También habló de Adolphus y del trabajo que realiza como médico en su comunidad.

“Hay muchísimo trabajo por hacer y muy poca remuneración, pero él está dispuesto a ayudar tanto como puede”, comentó Carlson.

Para quienes han trabajado junto a ellos, el impacto de los hermanos no se limita a los proyectos que organizan.

Paul Hezseltine conoció a Konrad en 2013, cuando él y su esposa servían en Liberia. Años después, su relación con los dos hermanos también cambió su propia perspectiva sobre el servicio.

“Él me ha permitido dar más y de una manera más significativa”, explicó Hezseltine. “Mi testimonio y mi fe en la caridad han crecido”.

Hezseltine también ha sido testigo de situaciones en las que el trabajo de ambos hermanos ha tenido consecuencias que literalmente han cambiado la vida de otras personas.

Todo comenzó con dos misioneros y una puerta

Konrad Barjuah (izquierda) y Adolphus Togbah (derecha) —hermanos de Liberia— reciben un galardón en Liberia por su labor humanitaria. Créditos: Satina Tolman. Imagen: Church News.

Es fácil mirar todo lo que Konrad y Adolphus hacen actualmente y pensar solamente en el resultado, pero para ellos la historia comenzó mucho antes.

Comenzó cuando Konrad tenía 10 años y dos jóvenes misioneros llegaron a su comunidad para compartir el evangelio de Jesucristo.

Esa experiencia influyó en su decisión de bautizarse. Después, él mismo sirvió como misionero y su hermano también aceptó el Evangelio. Con los años, ambos encontraron diferentes maneras de poner en práctica lo que habían aprendido.

La historia de estos hermanos muestra cómo una pequeña acción de servicio puede tener consecuencias que no alcanzamos a ver de inmediato.

Aquellos misioneros probablemente no podían imaginar todo lo que sucedería después de tocar aquella puerta en 1997. Tampoco podían saber que, años más tarde, uno de los niños que conocieron dedicaría gran parte de su vida a servir a otras personas.

Para Adolphus, esa es una de las lecciones que ha aprendido mientras trabaja en Liberia.

“No necesitamos tenerlo todo para marcar una diferencia; simplemente necesitamos un corazón dispuesto y el deseo de seguir a Jesucristo”, dijo.

Y añadió una idea que resume buena parte de su experiencia:

“Cuando servimos con amor, humildad y fe, el Señor puede multiplicar nuestros pequeños esfuerzos y utilizarlos para bendecir muchas vidas”.

A veces, el impacto de una decisión de seguir a Jesucristo no se ve inmediatamente. Puede comenzar con una conversación, una invitación, una oración o incluso con alguien que simplemente decide tocar una puerta.

Fuente: Church News 

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