Romina Sumoso, joven miembro de la Estaca Lima Perú Villa María de la Iglesia de Jesucristo, obtuvo el primer lugar en la categoría K-pop Open Jóvenes y Adultos del campeonato nacional All Dance Perú 2026, junto a su grupo de baile, en representación de Jealo Dance Academy.
La competencia se realizó el sábado 5 de septiembre de 2026 en Lima y reunió a bailarines, escuelas y academias de diversos estilos. Para Romina y sus compañeros, llegar a este escenario fue el resultado de aproximadamente siete meses de preparación, dedicados a aprender, ensayar y perfeccionar la coreografía con la que participaron.
Siete meses de preparación y trabajo en equipo

Durante los meses previos al campeonato, el grupo mantuvo un proceso constante de ensayos bajo la dirección de Jeaneth Loayza, directora de Jealo Dance Academy, quien acompañó a los jóvenes en el montaje de la coreografía y en el perfeccionamiento de su presentación.
Para varios integrantes del grupo, incluida Romina, esta fue su primera experiencia en una competencia de esta magnitud. El desafío no solo les permitió poner a prueba sus habilidades de baile, sino también desarrollar disciplina, responsabilidad, perseverancia y capacidad para trabajar en equipo.
El primer lugar obtenido fue así el resultado de un esfuerzo colectivo que comenzó muchos meses antes de subir al escenario.
El K-pop, una de las grandes pasiones de Romina

La danza ocupa un lugar importante en la vida de Romina, especialmente el K-pop, estilo que considera una de sus principales aficiones.
Aunque también ha tenido experiencias con el ballet y la danza contemporánea, este año decidió concentrarse nuevamente en el género que más disfruta y en el que siente mayor afinidad.
Su participación en Jealo Dance Academy le permitió asumir nuevos retos y continuar desarrollando sus habilidades hasta llegar a representar a la academia en un campeonato nacional.
“Para mí fue una experiencia inolvidable. Disfruté mucho esta nueva experiencia y más aún bailando el estilo que más domino y amo”, comentó Romina.
Un talento que también puede servir a los demás

Más allá de la competencia y del reconocimiento obtenido, Romina considera que la danza puede convertirse en una manera de aportar positivamente a la vida de otras personas.
Como miembro de la Iglesia, ha encontrado oportunidades para compartir este talento en actividades de la Iglesia y en iniciativas dirigidas a los jóvenes.
“Creo que nuestro Padre Celestial nos da dones y talentos no solamente para nosotros mismos, sino para que podamos bendecir e inspirar a los demás”, expresó.
Para ella, desarrollar un talento puede convertirse en una oportunidad para compartir con otras personas, inspirarlas y utilizar las capacidades recibidas de una manera positiva.
Un primer lugar que deja mucho más que un premio

El reconocimiento alcanzado en All Dance Perú 2026 representa el resultado de meses de esfuerzo y del trabajo coordinado entre todos los integrantes del grupo.
La experiencia permitió a Romina y a sus compañeros fortalecer sus habilidades artísticas, asumir un desafío nacional y aprender de un proceso que exigió constancia y compromiso.
“Más allá del reconocimiento, me quedo con todo lo aprendido durante este proceso”, podría resumir la experiencia de una competencia que para varios de ellos representó un primer gran paso en escenarios de este nivel.
Romina también destacó la importancia de poner los talentos al servicio de algo bueno.
“Sé que cuando ponemos nuestros dones en Sus manos y los utilizamos para hacer el bien, Él puede ayudarnos a hacer mucho más de lo que creemos posible”, señaló.
Su experiencia muestra que el talento puede desarrollarse mediante la disciplina y el esfuerzo, pero también puede adquirir un significado mayor cuando se utiliza para inspirar y servir.
Jóvenes que desarrollan sus talentos

La historia de Romina también refleja una de las oportunidades que tienen los jóvenes de descubrir y fortalecer sus capacidades mientras participan en actividades artísticas, culturales, deportivas y de servicio.
En su caso, la danza le ha permitido crecer personalmente, asumir responsabilidades y aprender el valor de trabajar junto a otras personas para alcanzar un objetivo común.
El primer lugar en All Dance Perú 2026 es un reconocimiento importante, pero detrás de ese resultado hubieron meses de ensayos, una pasión por la danza y un grupo de jóvenes que decidió aceptar el desafío de competir a nivel nacional.
Para Romina, el escenario también puede ser un lugar para compartir algo más que una coreografía: un talento que, puesto en las manos de Dios y utilizado para el bien, puede convertirse en una forma de inspirar a los demás.
Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org
