A veces, una persona puede cambiar la forma en que vemos nuestro futuro. Para Jowanza Joseph, ese cambio comenzó en Queens, Nueva York, cuando un líder de los Hombres Jóvenes le recordó algo que necesitaba escuchar, su entorno no definía su potencial como hijo de Dios.

Cuando Jowanza tenía 11 años, su madre solicitó una Biblia gratuita después de ver un anuncio en televisión. Los misioneros llegaron a su hogar y, tiempo después, él, su madre y su hermano se bautizaron en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Su rama se convirtió en un lugar importante para él. En especial, recuerda a sus líderes de los Hombres Jóvenes, quienes cada dos meses organizaban campamentos y los llevaban en automóvil hasta Nueva Jersey. 

Más allá de esas actividades, las experiencias que compartió con ellos influyeron en la manera en que Jowanza comenzó a ver su vida y sus posibilidades.

Un líder que le recordó quién era

La familia Joseph en la ciudad de Nueva York
Créditos: Familia Joseph. Imagen: LDS Living.

Entre aquellos líderes, Bryce Wisan tuvo una influencia especial. Una y otra vez, le enseñaba a Jowanza que era un hijo de Dios con un potencial divino y que podía superar sus dificultades para construir una vida feliz.

Ese mensaje era importante porque las circunstancias que lo rodeaban no siempre le permitían imaginar un futuro diferente.

En su vecindario había problemas relacionados con las drogas y la delincuencia. En la escuela, los orientadores se concentraban principalmente en ayudar a los estudiantes a graduarse, sin hablar demasiado sobre la posibilidad de ir a la universidad. 

A esto se sumaban las dificultades económicas que su familia enfrentaba y que parecían limitar sus oportunidades.

En medio de esa realidad, Bryce le ofrecía una perspectiva distinta. Cuando Jowanza se sentía desanimado o pensaba que había fracasado, su líder le recordaba que sus circunstancias no tenían por qué determinar su futuro.

No se trataba de ignorar los problemas, sino de ayudarlo a reconocer que podía aspirar a más y trabajar para conseguirlo.

El impacto de alguien que cree en ti

hombre mirando al cielo
Imagen: Canva

Con el tiempo, Jowanza pudo dar pasos importantes en su vida. La influencia de su rama durante la adolescencia contribuyó a que sirviera una misión y, posteriormente, se graduara de la Universidad Brigham Young (BYU).

Años después, se casó con Bethany en el Templo de Salt Lake. Actualmente, tienen dos hijas y procuran integrar el evangelio en su vida familiar, para que sus pequeñas puedan conocer por experiencia propia lo que significa vivirlo.

Su deseo es que ellas vean que seguir a Jesucristo puede ser un camino significativo, enriquecedor y lleno de oportunidades para crecer.

Imagen: masfe.org

Al mirar atrás, Jowanza reconoce la importancia de las personas que lo acompañaron durante su juventud. Sus líderes no podían resolver todos los desafíos que enfrentaba, pero sí podían ayudarlo a mirar más allá de ellos.

Su historia nos recuerda que el servicio en la Iglesia va mucho más allá de organizar actividades o cumplir asignaciones. Un líder que escucha, acompaña y ayuda a un joven a reconocer su valor puede influir en las decisiones que tomará durante años.

Cuando ayudamos a alguien a comprender que es un hijo de Dios, también podemos ayudarlo a descubrir posibilidades que antes no veía. A veces, una enseñanza sencilla, repetida con amor y constancia, puede convertirse en una referencia que esa persona lleve consigo durante toda su vida.

Fuente: LDS Living 

Video relacionado

También te puede interesar