A diferencia de la historia del joven rico que se resistió abandonar sus riquezas cuando Jesús se lo pidió, Young Tonumaipea, un joven mormón de 25 años ha decidido dejar su contundente salario e interrumpir su exitosa carrera deportiva en Australia para convertirse en un misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Joven mormón deja su salario de $ 200, 000 para convertirse en misionero

Tonumaipea es de ascendencia samoana y actualmente es un reconocido jugador de rugby profesional en NRL. Sus cuatro apariciones hasta el momento durante la temporada 2018 han dado como resultado un try y una prueba de asistencia, mientras que ha hecho 41 tacleadas.

Young Tonumaipea expresó: “A medida que maduré he aprendido que el deporte no es todo en mi vida. Soy un cristiano devoto, un miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y soy apasionado porque mi misión a tiempo completo en los próximos dos años puede marcar la diferencia en la vida de otras personas y en la mía”.

Este joven mormón va a renunciar a más de $ 200,000 en salario y el último año y medio de su contrato para ser un misionero mormón en Berlín, Alemania. Según el club, él se quedará para ayudar a sus compañeros durante el período de Origin antes de despegar después del juego III.

Joven mormón deja su salario de $ 200, 000 para convertirse en misionero

Por su parte, Dave Donaghy, jefe del club, explicó: “Hubo mucha escucha de nuestro lado en lugar de una discusión al respecto. Young vino a vernos el otro día y nos hizo saber que iba a embarcarse en una misión durante dos años. Desde nuestro punto de vista, él va con nuestra bendición. Me quito el sombrero”.

Joven mormón deja su salario de $ 200, 000 para convertirse en misionero

Esta noticia está recorriendo el mundo ya que no es muy usual que un joven pueda renunciar a una vida exitosa para dedicarse a servir al prójimo. Sin embargo, para los mormones, esta situación es común entre ellos. Cada semana, en algún lugar del mundo, un joven o jovencita deja sus sueños, proyectos personales y a sus seres queridos para convertirse en representantes de Jesucristo, el título más valioso de todos.