Matthew Cooper tenía unos 13 años cuando pidió a su padre una bendición del sacerdocio. En ella escuchó algo que marcaría su vida; entendió que Dios quería que sirviera una misión.
Hoy, con 20 años, el élder Matthew Cooper cumple ese llamado como misionero de servicio en la Misión Utah Provo. Mediante el dispositivo que utiliza para comunicarse destacó:
“En mi misión he vivido experiencias que han fortalecido mi testimonio y me han demostrado que la Iglesia es verdadera”.
Matthew nació con parálisis cerebral cuadripléjica luego de que su cerebro quedara sin oxígeno durante el parto. Los médicos dijeron a sus padres que probablemente no sobreviviría.

Por eso, su familia lo llama su “bebé milagro”.
Aunque su movilidad es limitada, no presenta dificultades intelectuales. Escribe sus mensajes con la mano izquierda en un dispositivo que luego los reproduce en voz alta y utiliza una silla de ruedas eléctrica para desplazarse.
Su madre, Laura Cooper, asegura que la fe en Jesucristo es la razón por la que su hijo vive con confianza y propósito.
“Cuando Matt enfrenta un problema, lo hace de frente y ora mucho”.
Desde pequeño, Matthew quiso jugar fútbol americano como sus amigos. Aunque muchas veces parecía difícil, siguió preguntando hasta encontrar personas dispuestas a darle una oportunidad.

Jugó en varios equipos durante la secundaria, fue capitán y participó en algunas jugadas llevando el balón.
Sus entrenadores y compañeros buscaron incluirlo siempre que fuera posible, especialmente durante su último año en Timpview High School, en Utah.
En mayo de 2025, Matthew se comprometió a formar parte de los St. George Eagles, un programa de fútbol para jóvenes que terminaron la secundaria.
Ese mismo día recibió su llamamiento misional.
“Fue un gran día”.
Una misión diferente a la que imaginó

Matthew esperaba servir en otro país y aprender un nuevo idioma. Sin embargo, fue llamado como misionero de servicio en Utah. Actualmente ayuda a orientar a nuevos misioneros en el Centro de Capacitación Misional de Provo y a quienes llegan al aeropuerto de Salt Lake City.
También presta servicio en el Templo del Centro de la Ciudad de Provo, participa en una clase de instituto adaptada y acompaña a los misioneros de enseñanza cuando tiene la oportunidad.
Incluso ha colaborado en bendiciones del sacerdocio. En una ocasión, un vecino que luchaba contra el cáncer le pidió que realizara la unción. El presidente de la misión, Jason Ellis, destacó su esfuerzo por servir con todo su corazón, alma, mente y fuerza.

En febrero, el presidente Dieter F. Uchtdorf habló en un devocional del Centro de Capacitación Misional de Provo.
Al bajar del estrado, vio al élder Cooper y se acercó para abrazarlo. Más tarde, el presidente Uchtdorf y su esposa, Harriet, conversaron nuevamente con Matthew y su familia. También se tomaron una fotografía juntos.
Su padre dijo que aquel encuentro significó mucho para todos y les permitió sentir el amor de Dios.

Matthew comenzó su misión en junio de 2025. Desde entonces, asegura que su testimonio del Libro de Mormón se ha vuelto más sólido. Cuando termine su servicio, espera continuar estudiando y regresar al fútbol. Incluso sueña con jugar algún día en la NFL y llegar al Super Bowl.
Sin embargo, la enseñanza principal que desea dejar no tiene que ver con sus logros.
“Ayuden a las personas que están pasando por momentos difíciles. No traten de quitarles sus cargas. Simplemente apóyenlas”.
Su padre resume su ejemplo de una manera sencilla: Matthew se concentra en lo que puede hacer y sigue avanzando, sin importar las circunstancias.
Fuente: Church News
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