En Othello, Washington, tres primos hermanos tienen algo bastante particular en común: los tres son obispos al mismo tiempo y sirven en barrios vecinos.
David K. Beus es el obispo del Barrio Othello 1, E. Brian Gentry preside el Barrio Othello 2 y Scott J. Harris sirve como obispo del Barrio Othello 3, todos dentro de la Estaca Othello, Washington.
Harris fue llamado como obispo en 2022, Beus en 2023 y Gentry en 2024. Curiosamente, como sus apellidos son diferentes, ellos creen que el presidente de estaca quizá ni siquiera sabía que eran familiares cuando fueron llamados.
Más allá de la coincidencia, los tres han encontrado en su relación familiar una ventaja para apoyarse en una responsabilidad que comparten.
Una relación que les permite hablar con confianza

Los tres primos son muy cercanos, casi como hermanos. De hecho, una de las cosas que suelen hacer es reunirse para almorzar y conversar sobre cómo están viviendo su servicio como obispos.
Hablar con alguien que enfrenta responsabilidades similares les permite compartir lo que está funcionando, lo que les cuesta y las situaciones para las que necesitan consejo.
Para ellos, esa confianza también hace más sencillo hablar de temas que quizá resultarían incómodos con otra persona. Pueden hacer preguntas, incluso aquellas que consideran “tontas”, y recibir una respuesta honesta de alguien que los conoce desde hace muchos años.
El servicio en la Iglesia no significa tener todas las respuestas por cuenta propia. También implica saber cuándo buscar consejo, escuchar y aprender de quienes están caminando junto a nosotros.
Esta cercanía también ha influido en la manera en que los tres trabajan dentro de la estaca. Una de sus prioridades ha sido ayudar a fortalecer la unidad entre los miembros de Othello.
Aunque los jóvenes de los diferentes barrios suelen convivir en la escuela y en Seminario, no siempre ocurre lo mismo con los adultos. Por eso, los tres obispos han trabajado junto al obispo del Barrio Othello 4, de habla hispana, para organizar más actividades que permitan a los miembros conocerse y fortalecer sus vínculos.
El obispo Javier Ramirez, quien preside ese barrio, también se ha convertido en una parte importante de ese esfuerzo. Gentry incluso lo considera “como un primo” por la cercanía que han desarrollado.
Una familia marcada por la fe y el trabajo

La historia de estos tres primos también está conectada con varias generaciones de Santos de los Últimos Días.
Son descendientes de Michel y Marianne Combe Beus, quienes conocieron el Evangelio gracias a la misión de Lorenzo Snow en Italia. Ambos fueron bautizados en la región de los Alpes y posteriormente viajaron a Estados Unidos como miembros de la compañía de carros de mano de Ellsworth en 1856.
Después de cruzar las llanuras, llegaron a la región de Ogden, Utah, donde ayudaron a desarrollar la agricultura y los sistemas de agua de la zona.
Su legado todavía puede encontrarse en lugares como Beus Pond, Beus Park y Beus Canyon Trail, en Ogden, que llevan el nombre de la familia.
Generaciones después, sus descendientes continuaron construyendo una vida alrededor del trabajo agrícola. Los abuelos de los tres obispos, Evan y Alta Beus, se trasladaron de Ogden a Othello, Washington, en 1957 y poco después compraron tierras para cultivar.
Su llegada coincidió con el desarrollo de canales que llevaron agua desde el río Columbia a la zona, lo que permitió que varias familias Santos de los Últimos Días se establecieran allí y comenzaran a trabajar la tierra.
Con el tiempo, estas familias no solo desarrollaron sus cultivos, sino también una comunidad. A comienzos de la década de 1960 se construyó una capilla y muchas de las familias que llegaron durante aquellos primeros años todavía tienen descendientes en la Estaca Othello, Washington.
Lo que una generación puede enseñar a la siguiente

Evan y Alta Beus tuvieron nueve hijos, varios de los cuales continuaron trabajando en la agricultura. Sus hijos, a su vez, crecieron aprendiendo de ellos el valor del esfuerzo y del sacrificio.
Hoy, gran parte de aquellas tierras se ha convertido en un huerto de manzanas.
Los nueve hijos de Evan y Alta formaron sus propias familias, dando origen a alrededor de 50 primos hermanos. Entre ellos crecieron David Beus, Brian Gentry y Scott Harris.
Durante su infancia, los tres vivieron como vecinos y pasaron gran parte de su tiempo juntos trabajando y jugando en la granja familiar.
Para Harris, una de las mayores enseñanzas de sus abuelos, padres y tíos fue la determinación. Vio cómo su familia trabajaba para salir adelante y cómo esa misma actitud se reflejaba en su manera de vivir el Evangelio.
Para él, esa determinación también se convirtió en una forma de discipulado: seguir a Jesucristo y hacer lo correcto incluso cuando las circunstancias no sean fáciles.
Esa influencia familiar también tuvo un impacto directo en sus decisiones espirituales.
Gentry recuerda que cuando tenía 19 años sentía nervios ante la posibilidad de servir una misión. Sin embargo, prácticamente todos sus primos mayores habían servido. El ejemplo de sus abuelos y de su familia fortaleció su deseo de hacerlo.
Más adelante, la experiencia de Gentry también influyó en Harris cuando llegó su momento de decidir si serviría una misión. Ver a sus primos dedicar dos años de su vida al servicio del Señor hizo que la decisión fuera mucho más sencilla para él.
A veces, el testimonio no se transmite únicamente mediante palabras. También se fortalece al observar las decisiones que toman las personas que amamos.
Ahora sirven a las personas con las que crecieron

Los tres obispos crecieron dentro de los límites del actual Barrio Othello 3. Gentry es el mayor de los tres, seguido por Harris y luego Beus.
Sus propios padres todavía viven dentro de los límites del Barrio Othello 3, por lo que ahora Harris tiene la oportunidad de servir como obispo a personas que durante años fueron parte de su vida familiar.
Para él, es una experiencia particular ver a quienes alguna vez fueron sus maestros orientadores, familiares o adultos a los que admiraba cuando era niño y ahora tener la responsabilidad de servirlos como obispo.
Gentry también tiene familiares dentro de los límites de su barrio, mientras que Beus sirve a miembros que llevan décadas formando parte de la comunidad de Othello.
Las conferencias de estaca incluso pueden sentirse como reuniones familiares. Muchos de los miembros crecieron juntos, sus hijos son amigos y varias familias han compartido generaciones de experiencias dentro de la Iglesia.
Beus reconoce que algunas de las personas a las que ahora sirve probablemente lo conocieron durante toda su vida y podrían sorprenderse al verlo como obispo. Sin embargo, dice que ha encontrado en ellos mucha paciencia, humildad y bondad.
Y quizás ahí está una de las partes más interesantes de su experiencia: servir no siempre significa estar frente a personas desconocidas, sino muchas veces cuidar y fortalecer a quienes han formado parte de nuestra propia historia.
Para estos tres primos, ser obispos al mismo tiempo es una coincidencia poco común, pero también una oportunidad para apoyarse, servir juntos y continuar un legado familiar que comenzó generaciones atrás.
Su historia muestra que la fe puede convertirse en un legado que pasa de una generación a otra, no solo mediante lo que una familia enseña, sino también mediante la manera en que sus integrantes deciden vivir, servir y seguir a Jesucristo.
Fuente: Church News
