En Port Moresby, miles de personas se reunieron para escuchar al élder Neil L. Andersen, quien compartió un mensaje sobre la educación, la asistencia al templo y esperanza con los Santos de los Últimos Días de Papúa Nueva Guinea. Durante este devocional especial, el apóstol declaró:
“El Espíritu de Dios está sobre su país”.
Una frase que marcó el tono de una noche llena de amor, sacrificio y visión para el futuro de la Iglesia en esa nación. El devocional se realizó el 12 de marzo de 2026 en el Sir John Guise Stadium y también se transmitió a centros de estaca en todo el país.
El élder Andersen estuvo acompañado por su esposa, Kathy Andersen; por el élder Edward Dube, de la Presidencia de los Setenta, junto con su esposa, Naume; y por miembros de la Presidencia del Área Pacífico. Durante la reunión, el apóstol expresó el amor del presidente Dallin H. Oaks, de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles, y dejó un testimonio claro de su llamamiento profético al decir:
“Él es un profeta. Es quien decimos que es”.
Uno de los momentos más conmovedores de la noche fue el reconocimiento a quienes hicieron grandes sacrificios para asistir. Algunos llegaron en bus, otros caminando, y muchos viajaron en vehículos públicos, bote o avión.

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
Además, el élder Andersen enseñó sobre el propósito de la vida y la importancia del templo. Explicó que adorar en la casa del Señor nos ayuda a entender por qué estamos en la tierra y quiénes somos realmente.
“Ustedes son en verdad Sus hijos e hijas”.
Luego recordó una verdad central del evangelio:
“Jesucristo está en el centro de toda la historia humana. En el templo, aprendemos de Su papel especial para ayudarnos a regresar a nuestro hogar celestial”.
El élder Andersen también llamó “pioneros” a los santos de Papúa Nueva Guinea y compartió una visión de fe para el futuro:
“Habrá cientos de miles, millones de miembros. Si el Señor nos da tiempo, habrá muchos templos”.

Junto con esa visión, dejó una enseñanza muy práctica sobre el futuro de las familias y del país:
“Necesitamos aprender a leer, a escribir y a hacer matemáticas. Necesitamos ser educados”.
Luego destacó algo importante:
“La educación de nuestras hijas es tan importante como la educación de nuestros hijos”.
Y añadió una exhortación clara para los padres y madres:
“Los que sabemos sumar, restar y leer debemos enseñar a nuestros hijos. Esto es lo que hacen los pioneros. No descuiden la educación”.

Al concluir, el apóstol dio testimonio de Jesucristo con palabras llenas de reverencia:
“Él es nuestro Salvador, nuestro Redentor, el Gran Jehová. Vendrá en nubes de gloria”.
El cierre fue especialmente tierno cuando el élder Andersen expresó:
“Los amo. Su corazón es como mi corazón. Amamos al Salvador. Amamos Su evangelio”.
Finalmente, fue una noche marcada por la fe, el sacrificio y una esperanza grande para Papúa Nueva Guinea.
Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org
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