Un historiador de la Iglesia quisiera encontrar el registro completo de un discurso que José Smith pronunció en Washington D. C. en 1840. Hasta hoy, solo conocemos un resumen escrito por un periodista que lo escuchó.

Hace poco, el descubrimiento de unos sermones perdidos de San Agustín volvió a despertar una pregunta interesante entre los historiadores de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días:

¿Podría existir todavía un discurso de José Smith que nadie conoce?

La posibilidad no es tan descabellada como parece.

Spencer McBride, historiador gerente asociado de los “Documentos de José Smith”, explicó que todavía podrían aparecer documentos relacionados con los primeros líderes de la Iglesia. 

De hecho, actualmente se trabaja en un libro que reunirá discursos de John Taylor que durante décadas permanecieron sin descifrar porque fueron registrados mediante un sistema de taquigrafía que ya nadie sabía interpretar.

Eso demuestra que algunos documentos históricos pueden permanecer ocultos durante generaciones y, con el tiempo, volver a contar una parte de la historia.

José Smith no acostumbraba escribir sus discursos

Spencer McBride, historiador adjunto de los Archivos de Joseph Smith, habla sobre documentos históricos recientemente adquiridos de la Comunidad de Cristo y expuestos en el Museo de Historia de la Iglesia en Salt Lake City el lunes 25 de marzo de 2024. Créditos: Scott G Winterton. Imagen: Deseret News

A diferencia de muchos líderes religiosos de su época, José Smith no solía preparar sus discursos por escrito.

“Casi nunca hablaba a partir de un texto preparado”, explicó McBride. 

José podía tener claro el tema que quería enseñar, pero normalmente hablaba de manera espontánea, utilizando las Escrituras y desarrollando sus ideas mientras enseñaba.

Por eso, si algún día apareciera un “sermón perdido” de José Smith, probablemente no sería un manuscrito escrito por él. Sus palabras fueron preservadas principalmente gracias a quienes se encargaron de registrarlas.

Entre ellos estuvieron Wilford Woodruff y Willard Richards, cuyos diarios se convirtieron en fuentes importantes para conocer las enseñanzas de José Smith. También hubo mujeres y otros miembros de la Iglesia que tomaron notas de sus discursos o posteriormente escribieron a otras personas para contarles lo que habían escuchado.

Esto permite entender algo importante sobre la historia de la Iglesia: muchas de las enseñanzas de los primeros líderes se conservaron porque hubo personas que consideraron importante registrar lo que escuchaban.

Wilford Woodruff, por ejemplo, tomó muy en serio el encargo de aprender de las palabras de José Smith y escribirlas. Gracias a ese esfuerzo, hoy los historiadores pueden comparar diferentes relatos y reconstruir con mayor precisión lo que se enseñó.

¿Cuántas versiones existen de un mismo discurso?

Crédito: Nicole Fernley. Imagen: Departamento de Historia de la Iglesia

Un buen ejemplo es el discurso de King Follett, pronunciado por José Smith el 7 de abril de 1844, apenas dos meses antes de su muerte.

Actualmente existen siete versiones conocidas de ese discurso.

No todas contienen exactamente la misma cantidad de información. Algunas son mucho más detalladas que otras, pero, según McBride, los diferentes relatos coinciden bastante bien.

Esto resulta especialmente valioso para los historiadores porque permite comparar las fuentes y acercarse a una imagen más completa de lo que José Smith enseñó aquel día.

Y también deja abierta una posibilidad interesante: si existen varias versiones de discursos que ya conocemos, ¿podría haber otros relatos que todavía no hayan sido encontrados?

El discurso que un historiador quisiera encontrar

El historiador Spencer W. McBride, del Departamento de Historia de la Iglesia, participa en el episodio del podcast Church News publicado el martes 7 de julio de 2026. Créditos: Rex Warner. Imagen: Deseret News

McBride tiene uno en particular.

En febrero de 1840, José Smith viajó a Washington D. C. y tuvo la oportunidad de hablar públicamente ante personas que no pertenecían a la Iglesia. Había pocos Santos de los Últimos Días presentes.

Uno de los asistentes fue Matthew Livingston Davis, un periodista que posteriormente escribió una carta a su esposa, quien tenía interés en conocer más sobre la Iglesia.Según Davis, José Smith habló durante aproximadamente una o dos horas.

El problema es que no tenemos una transcripción completa de aquel discurso. Lo que tenemos es el resumen que Davis escribió después de escucharlo, condensado en un par de páginas.

Y justamente por eso McBride considera que ese sería el discurso que más le gustaría encontrar.

“Si hubiera un sermón del que quisiera tener una transcripción completa, sería ese”.

José Smith estaba hablando en la capital de Estados Unidos, ante una audiencia que no estaba formada principalmente por miembros de la Iglesia. 

Una transcripción palabra por palabra permitiría conocer con mucho más detalle cómo presentó su fe, sus creencias y su propia misión ante personas que no compartían esas creencias.

Hoy tenemos una idea general de lo que dijo gracias al relato de Davis, pero una transcripción completa permitiría acercarnos mucho más a sus palabras originales.

¿Podría aparecer algún día?

José Smith buscó la libertad religiosa para todos los credos, incluso quienes no creían en Dios. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

McBride cree que es posible.

Quizás algún día alguien revise los documentos que pertenecieron a un antepasado y encuentre un diario, unas notas o una carta que contenga un discurso de José Smith que los historiadores no conocían.

No sería la primera vez que un documento histórico reaparece después de décadas o incluso siglos.

El caso de los discursos de John Taylor es un ejemplo reciente de cómo un registro puede existir durante años sin que sepamos exactamente qué contiene. En ese caso, los documentos estaban en los archivos de la Iglesia, pero habían sido escritos en taquigrafía Pitman, por lo que su contenido no podía ser leído fácilmente.

Cuando la experta LaJean Purcell Carruth logró transcribirlos, aquellos documentos volvieron a convertirse en una fuente para estudiar la historia de la Iglesia.

Una historia que todavía se sigue escribiendo

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

La búsqueda de un posible discurso perdido no cambia las enseñanzas que la Iglesia ya conserva en las Escrituras y en los registros históricos. 

Pero sí muestra que todavía hay aspectos de la historia de la Restauración que los investigadores continúan descubriendo y comprendiendo mejor.

Los primeros Santos de los Últimos Días entendieron la importancia de registrar lo que ocurría. Diarios, cartas, discursos y documentos que quizá parecían pequeños en su momento terminaron convirtiéndose en fuentes valiosas para las siguientes generaciones.

Tal vez en una colección familiar, en un antiguo diario o entre documentos que nadie ha revisado durante años, se encuentre algún día el registro de aquellas palabras de José Smith que hasta ahora solo conocemos parcialmente.

Por ahora, ese discurso completo sigue perdido, pero la historia de la Restauración todavía guarda documentos que esperan ser encontrados.

Fuente: Deseret News 

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