En un mundo lleno de distracciones, confusión y voces que compiten por nuestra atención, ¿cómo podemos permanecer firmes espiritualmente?
Durante un devocional para jóvenes adultos realizado el 16 de mayo en Placentia, el élder Neil L. Andersen, del Cuórum de los Doce Apóstoles, profundizó en cuatro principios enseñados recientemente por el presidente Dallin H. Oaks para ayudar a los jóvenes a mantenerse en la senda del evangelio.
Más de mil jóvenes adultos asistieron al devocional, donde también participaron la hermana Kathy Andersen y el élder Paul H. Sinclair, Setenta Autoridad General.
“Sin el Espíritu Santo, serán engañados”

El élder Andersen recordó una advertencia dada por el presidente Oaks durante uno de sus primeros mensajes como profeta de la Iglesia:
“Una de las muchas razones por las que necesitarán la influencia constante del Espíritu Santo es que viven en una época en la que el adversario se ha vuelto muy eficaz disfrazando la verdad. Si no tienen la compañía del Espíritu Santo, serán engañados. Hay muchos obstáculos por delante y las distracciones serán innumerables”.
A partir de esa enseñanza, el presidente Oaks explicó que permanecer en la senda del evangelio requiere fortalecer la fe en Jesucristo, aumentar la humildad, buscar ayuda de los demás y aprender a ser pacientes.
1. Fortalecer la fe en Jesucristo

El élder Andersen enseñó que una fe fuerte no aparece automáticamente, sino que se desarrolla mediante la oración sincera y el estudio diario de las Escrituras.
“Como testigo de Cristo, les doy esta certeza: si continúan en este camino de creer en Él, confiar en Él, leer Sus palabras y orar al Padre, tendrán en su vida una certeza poderosa, una firmeza a la que podrán aferrarse con convicción: que Jesucristo es el Hijo de Dios”.
La hermana Kathy Andersen también compartió su testimonio sobre la oración y recordó la importancia de cultivar una relación personal con el Padre Celestial.
“Tener una relación con nuestro Padre Celestial por medio de la oración es una de las cosas más grandes que podemos hacer en nuestra vida. Él escucha nuestras oraciones y las responde”.
También testificó de Jesucristo y del llamamiento apostólico de su esposo:
“Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Cuando estuvo en la tierra, llamó hombres para que fueran Sus discípulos y testificaran de Él en todo el mundo”.
2. Permanecer humildes

El apóstol también habló sobre la necesidad de permanecer humildes en una época donde existe acceso inmediato a enormes cantidades de información. Explicó que, aunque hoy el mundo ofrece respuestas rápidas para casi todo, todavía hay muchísimo que el ser humano desconoce acerca de la eternidad y de las creaciones de Dios.
“Permanecemos humildes, dispuestos a aprender espiritualmente. Permanecemos abiertos a fortalecer y afirmar nuestra fe en Cristo”.
3. Elegir bien a quienes nos rodean

Otro de los principios mencionados fue la importancia de rodearse de personas que fortalezcan la fe y ayuden a desarrollar un buen carácter. El élder Andersen recordó que, aunque muchas circunstancias de la vida están fuera de nuestro control, sí podemos elegir quiénes influyen en nosotros.
“Elegimos adónde vamos y qué hacemos. Somos cuidadosos con lo que ponemos en nuestra mente y seleccionamos a las personas con las que queremos estar”.
Animó a los jóvenes adultos a buscar amistades y ambientes que los acerquen más a Jesucristo.
4. Aprender a tener paciencia

Finalmente, el apóstol habló sobre la paciencia, una cualidad que describió como profundamente divina. Explicó que la vida requiere paciencia con uno mismo, con los demás y también con los tiempos del Señor.
“Necesitamos paciencia con lo que sabemos y con lo que todavía no sabemos; paciencia con lo que podemos hacer hoy y con lo que tendremos que esperar para hacer otro día”.
“Jesucristo es la figura central de toda la historia”

Al concluir el devocional, el élder Andersen compartió su testimonio de Jesucristo y expresó que toda la historia humana finalmente apuntará hacia Él.
“Él es la figura central de toda la historia humana, y cuando se escriba la verdadera historia del mundo, alabaremos Su nombre para siempre”.
También bendijo a los jóvenes adultos para que pudieran recibir mayor guía del Espíritu Santo y mantenerse firmes en medio de un mundo cada vez más confuso.
