En medio de una semana histórica para los Santos de los Últimos Días en Nicaragua, más de 300 misioneros recibieron un mensaje especial del élder Ronald A. Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles, quien les recordó que su servicio al Señor no termina cuando concluyen sus misiones.
El encuentro se realizó el viernes 16 de octubre de 2026 en Managua, apenas dos días antes de la dedicación del primer templo del país, y reunió a misioneros de las misiones Nicaragua Managua Norte y Nicaragua Managua Sur.
Les necesitamos, no solo hoy como misioneros

Durante el devocional, el élder Rasband transmitió un mensaje de gratitud en nombre del presidente Dallin H. Oaks y de los apóstoles, destacando cuánto valoran el esfuerzo de los jóvenes que dedican esta etapa de sus vidas a compartir el evangelio de Jesucristo.
“Les amamos, les agradecemos y les necesitamos, no solo hoy como misioneros, sino por el resto de sus vidas. De donde sean, les necesitamos aquí ahora mismo”, expresó.
Sus palabras fueron una invitación a mirar el servicio misional más allá de los meses que los jóvenes pasan enseñando el Evangelio.
El apóstol les recordó que las experiencias de la misión pueden prepararlos para toda una vida de discipulado, en la que seguirán teniendo oportunidades de servir, fortalecer a otras personas y mantenerse fieles a Jesucristo.
Una sonrisa también puede compartir el amor de Cristo

Melanie Rasband, esposa del apóstol, también dirigió un mensaje a los misioneros y destacó algo sencillo que puede marcar una diferencia en la manera de acercarse a las personas: una sonrisa.
Los animó a sonreír con frecuencia, recordándoles que ese gesto puede reflejar la luz de Jesucristo y ayudar a que quienes los conocen sientan el amor del Salvador.
También enseñó que el deseo de servir nace del amor que sentimos por Dios y por Sus hijos.
Su mensaje invitó a los jóvenes a compartir el evangelio con alegría y afecto genuino, sin perder de vista que detrás de cada conversación hay una persona con experiencias, preocupaciones y necesidades propias.
Misioneros que sirven durante un momento histórico

El élder Ryan K. Olsen, miembro de la Presidencia del Área Centroamérica, recordó a los asistentes que estaban sirviendo en Nicaragua durante una etapa muy especial para la Iglesia.
El país se preparaba para la dedicación del Templo de Managua, Nicaragua, el primero en territorio nicaragüense, que tendría lugar el domingo 18 de octubre.
El líder animó a los misioneros a escribir los sentimientos y las experiencias que habían tenido durante el devocional, de manera que pudieran recordarlos en los años siguientes.
Para muchos de ellos, la reunión representó una oportunidad de compartir con compañeros de ambas misiones y recibir orientación de un apóstol de Jesucristo en una semana que quedará marcada en la historia de la Iglesia en Nicaragua.
El élder Rasband los invita a mantener una relación con el templo

El apóstol también habló sobre la importancia del Templo de Managua y alentó a los misioneros a hacer de la adoración en la Casa del Señor una parte constante de sus vidas.
Les recordó que los convenios que han hecho con Dios deben seguir guiando sus decisiones, tanto durante la misión como después de regresar a sus hogares.
La invitación adquirió un significado especial por la proximidad de la dedicación del templo, un acontecimiento esperado durante décadas por los Santos de los Últimos Días nicaragüenses.
Así, el mensaje del élder Rasband conectó dos aspectos del discipulado: compartir el Evangelio con otras personas y continuar acercándose personalmente a Jesucristo mediante los convenios sagrados.
Un encuentro de gratitud y aliento

El devocional también contó con la presencia de Melanie Twitchell Rasband; el élder Mark D. Eddy, miembro del Comité Ejecutivo del Departamento de Templos, y su esposa, Annette; así como el élder Ryan K. Olsen y su esposa, Julie.
Durante la actividad, los misioneros tuvieron la oportunidad de reunirse, fortalecer sus lazos de amistad y compartir un momento especial con los líderes visitantes.
El encuentro concluyó con expresiones de cariño y agradecimiento hacia los jóvenes que sirven en las dos misiones de Managua.

Sin embargo, uno de los mensajes más importantes del día fue que la Iglesia no solo necesita a estos jóvenes durante su servicio misional, sino también durante el resto de sus vidas.
Esa fue la invitación que el élder Rasband dejó a los más de 300 misioneros: seguir siendo discípulos de Jesucristo, continuar sirviendo con amor y recordar que su capacidad de hacer el bien no termina al regresar a casa.
Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org
