La obra misional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no puede avanzar plenamente sin la participación activa de sus miembros. Ese fue el mensaje central del élder Dale G. Renlund, del Cuórum de los Doce Apóstoles, durante el Seminario para Nuevos Líderes Misionales de 2026.

El apóstol enfatizó que compartir el evangelio no es una responsabilidad exclusiva de los misioneros de tiempo completo, sino una labor en la que cada miembro puede contribuir de manera sencilla y natural.

«Si bien compartir el Evangelio puede ocurrir en ausencia de misioneros de tiempo completo, es poco común que dé frutos sin la participación de los miembros», afirmó el élder Renlund.

El élder Renlund habla sobre la participación de los miembros en la obra misional. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Sin embargo, reconoció que hablar sobre la participación de los miembros en la obra misional suele generar sentimientos de culpa o desánimo, sin producir cambios reales.

«Por lo general, cuando enseñamos esto, muchas cabezas se inclinan, los miembros se sienten culpables y poco cambia».

Por ello, el élder Renlund propuso una perspectiva diferente: dejar de pensar en la obra misional como una tarea pesada o reservada para unos pocos y entenderla como una oportunidad accesible para todos.

«Todo miembro que esté dispuesto puede hacer algo», declaró.

Una obra sencilla, normal y natural

Élder Renlund enseña que los miembros son misioneros cuando procuran vivir el evangelio diariamente. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El apóstol explicó que involucrar a los miembros en la obra misional puede ser mucho más simple de lo que muchos imaginan. Enseñó que el modelo establecido por Jesucristo consiste en amar, compartir e invitar, un patrón que permite compartir el evangelio de manera auténtica y sin presiones.

Cristo demostró amor hacia quienes lo rodeaban, enseñó verdades sencillas y extendió invitaciones a actuar y seguirle.

Según el élder Renlund, los Santos de los Últimos Días ya realizan una importante labor misional cuando procuran vivir el evangelio diariamente, enseñar a sus hijos, servir en la Iglesia, pagar el diezmo o fortalecer a otras personas en la fe.

El Señor magnificará los esfuerzos de los misioneros cuando estos trabajen unidos con líderes y miembros locales. Imagen: Tiktok (alyssalove212)

Durante su mensaje, también destacó la profecía registrada en Jeremías 16 acerca de los «pescadores» y «cazadores» que reunirían a Israel en los últimos días.

«En verdad, todos los que estén dispuestos llegarán a ser “pescadores” y “cazadores” de otras personas que estén dispuestas a permitir que Dios prevalezca en su vida».

El élder Renlund enseñó que el Señor magnificará los esfuerzos de los misioneros cuando estos trabajen unidos con líderes y miembros locales.

«Hagan del trabajo con ellos una parte importante de sus metas y planes», aconsejó a los líderes de misión.

Tres desafíos que dificultan la obra misional

El élder Renlund revela tres desafíos para la obra misional. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Durante el seminario, el élder Renlund identificó tres problemas comunes que suelen limitar la colaboración entre miembros y misioneros.

  1. El primero es la idea de que compartir el evangelio es responsabilidad exclusiva de los misioneros de tiempo completo.
  2. El segundo problema es que muchos miembros desean ayudar, pero no saben cómo hacerlo, mientras que los líderes continúan estableciendo metas cada vez más elevadas.
  3. Y el tercer desafío es pensar que la única forma de participar consiste en proporcionar referencias para que los misioneros enseñen.

Para superar estas barreras, el apóstol sugirió adoptar un enfoque similar a un «menú», ofreciendo diversas maneras de participar, desde acciones muy sencillas hasta invitaciones más directas.

En lugar de esperar que todos hagan lo mismo, cada persona puede escoger aquello que se sienta capaz de realizar.

La experiencia que cambió la perspectiva del élder Renlund

El élder Renlund comparte una experiencia en el Seminario para Nuevos Líderes de Misión. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El élder Renlund compartió una experiencia personal ocurrida en 1983, cuando fue llamado como obispo de un barrio recién creado en Baltimore, Maryland.

Recordó que el barrio tenía pocas personas disponibles para servir y que, además, él enfrentaba las exigencias de su formación médica. Reconoció que, en ese momento, había desarrollado una actitud pesimista respecto al futuro de la unidad.

Todo cambió con la llegada de dos misioneros que le hicieron una pregunta sencilla:

«¿Cómo podemos ayudar?»

Los misioneros traen el espíritu a cada lugar donde van. Créditos: Leslie Nilsson

Aunque inicialmente pensó que había poco por hacer, aquellos misioneros comenzaron a visitar y hermanar a miembros menos activos. Poco tiempo después, una mujer se acercó a él entre lágrimas para agradecerle por haber enviado a los misioneros a invitarla a regresar a la Iglesia.

El élder Renlund recordó que aquellos misioneros transformaron el ambiente del barrio.

«Habían cambiado el carácter del barrio; habían bautizado a personas que tenían familiares que ya eran miembros; habían reactivado a miembros menos activos. Y me habían regalado optimismo y fe».

Formas prácticas de apoyar la obra misional

amigos leyendo las escrituras
Hay varias maneras en las que los miembros pueden participar en la obra misional. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Las enseñanzas del élder Renlund recuerdan que compartir el evangelio no siempre requiere grandes esfuerzos. Muchas veces comienza con pequeños actos de amor y amistad.

Algunas maneras sencillas de apoyar la obra misional incluyen:

  • Orar regularmente por los misioneros y por quienes están buscando respuestas espirituales.
  • Invitar a un amigo o vecino a una actividad de la Iglesia.
  • Participar en proyectos de servicio comunitario junto con personas de otras creencias.
  • Presentar a los misioneros a amigos que estén pasando por momentos difíciles o tengan preguntas sobre Jesucristo.
  • Acompañar a los misioneros en visitas cuando sea posible.
  • Fortalecer a miembros nuevos o menos activos mediante la amistad sincera.
Cada miembro puede ser un misionero al amar, compartir e invitar. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La hermana Jane S. Owen, quien sirve junto a su esposo en el Centro de Capacitación Misional de Provo, resumió esta invitación de manera sencilla:

«Lo mejor que puedes hacer es ser misionero tú mismo… amar, compartir e invitar».

El mensaje del élder Renlund deja claro que la obra de recoger a Israel no está reservada para unos pocos. Cada discípulo de Jesucristo puede participar, sin importar sus circunstancias, capacidades o experiencia, porque, como afirmó el apóstol, «todo miembro que esté dispuesto puede hacer algo».

Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org, Church News

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