Mientras grandes incendios forestales siguen afectando a distintas regiones de Francia, España y Estados Unidos, miles de familias han tenido que abandonar sus hogares en cuestión de horas.
En medio de esta emergencia, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y sus miembros han unido esfuerzos para brindar refugio, alimentos, agua y esperanza a quienes más lo necesitan.
Aunque los escenarios son diferentes, las historias que llegan desde Europa y Colorado reflejan que cuando las dificultades aparecen, el servicio cristiano se convierte en una de las formas más claras de seguir el ejemplo de Jesucristo.
Francia, una respuesta inmediata

Uno de los incendios más graves se desarrolla en los alrededores de Burdeos, donde más de 225 000 personas han sido evacuadas, convirtiéndose en una de las mayores emergencias por incendios forestales que Francia ha enfrentado en los últimos años.
Ante la magnitud de la situación, la Iglesia reaccionó rápidamente para apoyar tanto a las familias evacuadas como a los equipos de emergencia.
La capilla de Lormont fue acondicionada como un centro de recepción para ofrecer alojamiento temporal, alimentos y un lugar seguro donde pasar las primeras noches después de la evacuación.

Al mismo tiempo, miembros de la Iglesia colaboran en otros centros de ayuda clasificando donaciones, distribuyendo ropa, alimentos y productos de primera necesidad para que la asistencia llegue a quienes más la necesitan.
Otro de los esfuerzos ha estado dirigido a los bomberos que continúan combatiendo el incendio. La Iglesia adquirió camiones y grandes contenedores de agua para abastecer a quienes llevan días enfrentando el fuego bajo temperaturas extremas.
Aunque las condiciones meteorológicas permitieron frenar parcialmente el avance de las llamas, las autoridades mantienen la alerta debido a una nueva ola de calor con temperaturas cercanas a los 40 °C y vientos fuertes.
El servicio organizado y la preparación permiten que la ayuda llegue rápidamente cuando las personas enfrentan momentos de gran incertidumbre.
España también enfrenta una situación crítica

La emergencia también ha afectado varias zonas de España, especialmente las provincias de Madrid y Ávila.
En el punto más complejo de la crisis, más de 60 000 personas fueron evacuadas debido al avance de distintos incendios forestales.
Aunque algunos focos importantes ya han sido controlados y muchas familias han podido regresar a sus hogares, las autoridades advierten que las próximas horas seguirán siendo decisivas debido al riesgo de nuevos incendios provocado por el intenso calor y la baja humedad.
Mientras tanto, la Iglesia continúa evaluando las necesidades humanitarias junto con organizaciones locales para determinar cómo brindar apoyo donde sea más necesario.
Colorado, la ayuda también llega desde los miembros

Al otro lado del mundo, el incendio Aspen Acres, en el sur de Colorado, también ha dejado una profunda huella.
Más de 41 000 hectáreas han sido consumidas por el fuego y cientos de viviendas han quedado destruidas. Más de 16 000 personas fueron evacuadas, entre ellas alrededor de 140 familias de La Iglesia de Jesucristo.
Muchas de esas familias encontraron refugio en hogares de otros miembros, quienes abrieron sus puertas para recibir incluso a personas que apenas conocían.
Para varios de los evacuados, esa experiencia fortaleció la fe en medio de la incertidumbre.
El Evangelio no solo se enseña desde un púlpito; también se vive cuando alguien decide compartir su hogar, su tiempo y sus recursos con quien atraviesa una prueba difícil.
Una comunidad que decidió servir

Desde que comenzaron las evacuaciones, obispos, presidencias de la Sociedad de Socorro y del cuórum de élderes trabajaron juntos para localizar a cada familia afectada, identificar sus necesidades y coordinar la ayuda.
Además del alojamiento temporal, miembros de diferentes estacas donaron alimentos, artículos de higiene personal, ropa y tarjetas de regalo para quienes habían salido de casa con muy pocas pertenencias.
La ayuda también alcanzó a quienes combatían directamente el incendio.
La Iglesia donó un camión cargado con agua embotellada, mantequilla de maní y mermelada, suministros destinados a apoyar la alimentación de más de 1 700 bomberos que permanecen en la primera línea del incendio.
A la par, numerosos voluntarios colaboraron en centros comunitarios junto con otras iglesias y organizaciones sin fines de lucro para distribuir alimentos, productos básicos y brindar orientación a los evacuados.
Encontrar esperanza aun cuando todo parece perdido

Para algunas familias, regresar a casa significó descubrir que sus viviendas seguían en pie. Para otras, el panorama fue completamente diferente.
Zane y Kathy Chartrand perdieron la casa que habían construido durante más de treinta años. Allí habían criado a sus doce hijos y conservaban recuerdos familiares que ya no podrán recuperar.
Aun así, ambos decidieron mirar hacia adelante.
Ellos recuerdan que, un año antes del incendio, sintieron la impresión de actualizar el seguro de su vivienda. Gracias a esa decisión hoy cuentan con la posibilidad de reconstruir su hogar o comenzar una nueva etapa en otro lugar.
Su confianza no está puesta únicamente en lo material, sino en la certeza de que el Señor continúa guiando sus vidas incluso después de una pérdida tan grande.
La fe también se fortalece al recibir ayuda

Muchas personas expresaron que siempre habían estado acostumbradas a servir a otros y que esta era la primera vez que necesitaban recibir ayuda.
Aunque al principio resultó difícil aceptar ese apoyo, la experiencia les recordó una verdad importante del Evangelio.
Permitir que otros nos sirvan también les brinda la oportunidad de vivir el amor de Cristo.
Quienes ofrecieron alojamiento, donaciones o tiempo como voluntarios encontraron una forma concreta de ministrar, mientras que quienes recibieron esa ayuda experimentaron el consuelo que nace de una comunidad unida por la fe.
Servir, de las respuestas más importantes

Los incendios en Francia, España y Colorado aún no han terminado. Muchas familias continúan desplazadas y los equipos de emergencia siguen trabajando para contener las llamas.
Sin embargo, en medio de la incertidumbre, miles de personas también han sido testigos de otra realidad: cuando los discípulos de Jesucristo actúan con amor y unidad, la esperanza puede llegar incluso en los momentos más difíciles.
El servicio desinteresado no elimina las pruebas, pero sí recuerda a quienes las enfrentan que nunca están solos y que el Señor puede manifestar Su amor por medio de las manos de otras personas.
Fuente: noticias.laiglesiadejesucristo.org & Church News
