El CCM de Provo, Utah, cuenta desde este mes con un nuevo mural que rinde homenaje a Inez Knight y Jennie Brimhall, las dos primeras mujeres llamadas oficialmente como misioneras de tiempo completo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Este mural no solo recuerda un momento histórico ocurrido hace más de un siglo, sino que busca inspirar a las miles de jóvenes que hoy se preparan para servir al Señor en misiones por todo el mundo.
Ubicado en uno de los pasillos principales del CCM, el mural recrea la llegada de ambas misioneras a Liverpool, Inglaterra, en abril de 1898. La escena fue diseñada utilizando fotografías y referencias históricas de la ciudad para representar con fidelidad el inicio de una nueva etapa en la historia misional de la Iglesia.
Frente a la obra aparecen las palabras de Doctrina y Convenios 4:3:
«De modo que, si tenéis deseos de servir a Dios, sois llamados a la obra».
Junto a una pregunta dirigida a quienes pasan por allí: «¿Cómo demuestro hoy mi deseo de servir a Dios?»
Un legado que comenzó en 1898

Aunque las mujeres ya habían acompañado a sus esposos en algunas asignaciones misionales desde mediados del siglo XIX, fue en 1898 cuando la Primera Presidencia aprobó oficialmente el llamamiento de mujeres para servir como misioneras de tiempo completo.
Inez Knight y Jennie Brimhall fueron enviadas a la Misión Británica y llegaron a Inglaterra el 22 de abril de 1898. Allí comenzaron enseñando en las ciudades de Oldham y Cheltenham, visitando hogares, predicando en reuniones públicas y compartiendo el evangelio a pesar de enfrentar prejuicios y burlas en algunas ocasiones.
En su diario personal, Inez Knight recordó el impacto que sintió al escuchar las palabras del presidente de la misión durante su primera reunión con los demás misioneros:
«Quería que cada una de nosotras comprendiera que el Señor nos había llamado allí, y entonces, por primera vez, comencé a sentir la responsabilidad que recaía sobre mí».
Con el tiempo, ambas expresaron su deseo de que muchas más jóvenes tuvieran la oportunidad de servir al Señor como ellas lo estaban haciendo.
Un mural para inspirar a las misioneras de hoy

Más de 125 años después, ese deseo se ha convertido en una realidad visible en el CCM de Provo. Decenas de hermanas misioneras pasan diariamente frente al mural mientras se preparan para partir hacia sus respectivas asignaciones alrededor del mundo.
La hermana Kate Henderson, de Carolina del Norte, explicó que contemplar la obra le recuerda que, tanto ayer como hoy, el propósito sigue siendo el mismo.
«Es realmente inspirador formar parte de este grupo de mujeres extraordinarias, cuyo único objetivo es hacer lo mismo. Al contemplar esa pintura, me doy cuenta de que era igual entonces y sigue siéndolo ahora. Se trata simplemente de mujeres que eligen amar a Dios, hacer sacrificios y continuar con la obra».
Por su parte, la hermana Halli Haddock, de Utah, comentó que el ejemplo de aquellas pioneras fortalece su propio deseo de servir.
«Nosotras tenemos la oportunidad de elegir ir, y el simple hecho de que hayan elegido ir a un lugar tan lejano es inspirador».
Un momento histórico para la obra misional

La inauguración del mural coincide con un crecimiento histórico en la fuerza misional de la Iglesia.
Durante el Seminario para Nuevos Líderes Misionales celebrado en junio, el presidente Dallin H. Oaks destacó que los misioneros actuales están viviendo un momento sin precedentes. Poco después, la Iglesia anunció que actualmente aproximadamente 88,500 misioneros de tiempo completo sirven en todo el mundo, la cifra más alta registrada en su historia.
Parte de ese crecimiento se debe al aumento de jóvenes mujeres que comienzan su servicio a los 18 años, una tendencia que ha fortalecido la presencia de hermanas misioneras en numerosos países.
El nuevo mural busca recordar que ese avance tiene raíces profundas. Lo que comenzó con dos jóvenes dispuestas a cruzar el océano para compartir el evangelio ha dado paso a miles de mujeres que hoy continúan la misma obra.
Fuente: Church News
