El nuevo Centro de Visitantes de la Manzana del Templo, en Salt Lake City, alberga una de las exhibiciones más significativas inauguradas este año: «La Colcha Familiar», una obra confeccionada con 91 bloques de tela creados por miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de diferentes países, cada uno representando una historia personal sobre la familia, el templo y las promesas eternas.
Más que una pieza artística, la colcha simboliza cómo las personas y las generaciones pueden unirse mediante los convenios del templo.
Junto a la exhibición, una explicación compara el arte del acolchado con el plan de Dios: así como las costuras unen pequeños retazos para formar una sola obra, los convenios sagrados unen a individuos, familias y generaciones con Dios y entre sí.
Una obra confeccionada por miembros de todo el mundo

Cada uno de los 91 cuadrados fue elaborado por un miembro de la Iglesia con técnicas, símbolos y tradiciones propias de su cultura, convirtiendo la colcha en un reflejo de la diversidad mundial de la Iglesia y de la doctrina de las familias eternas.
Uno de los bloques más representativos pertenece a Gabriela Vega, de Uruguay, quien bordó varias casas bajo la imagen del Templo de Montevideo, simbolizando que el hogar encuentra su plenitud gracias a las bendiciones del templo.
Para Vega, participar en este proyecto tuvo un significado aún más profundo debido a su historia personal. Tras perder a su nieto, quien nació con trisomía 13 (síndrome de Patau), comenzó a tejer mantas para niños hospitalizados. Lo que inició como un pequeño esfuerzo junto a hermanas de su barrio terminó convirtiéndose en «Las Liebres: Tejiendo Vínculos de Caridad», una organización que hoy reúne a más de 300 voluntarios de diferentes creencias religiosas dedicados a confeccionar mantas para hospitales en todo Uruguay.
Aunque su experiencia era principalmente en tejido a crochet y no en patchwork, aprendió esta técnica especialmente para participar en el proyecto de la Manzana del Templo.
«Este cuadrado no solo me representa a mí y a mi familia, sino también a todas las mujeres de Las Liebres y a tantas hermanas de la Sociedad de Socorro cuyo lema es que ‘la caridad nunca deja de ser'», expresó.
Tradiciones familiares reflejadas en tela

Otra participante fue Sachiko Aldous, de Vineyard, Utah, quien utilizó flores de cerezo, un tradicional símbolo japonés, para representar sus raíces familiares.
En el centro de su diseño bordó las palabras de Mateo 28:20:
«Yo estoy con vosotros todos los días».
Según explicó, ese pasaje le recuerda que tanto el Salvador como sus antepasados continúan presentes espiritualmente en su vida. Su bloque busca representar cómo distintas generaciones pueden influirse mutuamente gracias al evangelio y a los convenios eternos.
La mujer que unió los 91 bloques

Después de recibir los cuadrados provenientes de distintas partes del mundo, Penny Stephenson, de Provo, Utah, tuvo la responsabilidad de ensamblar la colcha completa.
El proyecto comenzó a finales de marzo de 2025 y concluyó en mayo del mismo año. Stephenson explicó que, a medida que conocía las historias detrás de cada pieza, su admiración por sus creadores aumentaba.
Además de coser cada bloque, diseñó junto al equipo artístico el patrón final del acolchado. El borde incorpora hojas que simbolizan tanto el árbol genealógico como el Árbol de la Vida, recordando que, mediante Jesucristo, las familias pueden permanecer unidas para siempre.
«Trabajar en esta colcha fue una experiencia maravillosa», afirmó.
Cada bloque cuenta una historia diferente

Los visitantes pueden escanear un código QR junto a la exhibición para conocer la historia detrás de cada uno de los 91 bloques.
Entre ellas destaca la de Diane Elizabeth Healey-Mainoo, quien incorporó un trozo de tela perteneciente a un antepasado cuyos padres emigraron desde Inglaterra e Italia cruzando las Grandes Llanuras.
Otra pieza pertenece a Moana Burgess, quien bordó una canoa inspirada en su herencia maorí. En su explicación señala que, así como una canoa solo avanza cuando todos reman juntos, la unidad también es esencial dentro de una familia.
Un recordatorio del propósito del templo

Para quienes ya han visitado la exposición, el impacto va más allá del aspecto artístico.
Sachiko Aldous comentó que leer las historias de los demás participantes le recordó que, aunque cada persona tiene experiencias distintas, todos son hijos de Dios y pueden aprender unos de otros.
Por su parte, Gabriela Vega afirmó que contemplar la colcha terminada fue un recordatorio del poder unificador del evangelio.
«Las mujeres de la Iglesia somos muy valoradas. Los profetas y líderes reconocen nuestro papel esencial como hijas de Dios y nuestra participación en Su plan de salvación», expresó.
Una invitación a recordar las familias eternas

Desde su apertura al público el 18 de mayo de 2026, el nuevo Centro de Visitantes de la Manzana del Templo busca ayudar a los visitantes a comprender el propósito del templo mediante experiencias visuales e interactivas.
Entre todas ellas, «La Colcha Familiar» se ha convertido en una de las más emotivas. Cada puntada representa una historia distinta, pero juntas forman un solo mensaje: que las familias pueden permanecer unidas gracias a Jesucristo y a los convenios del templo, sin importar el país, la cultura o la generación a la que pertenezcan.
Fuente: Church News
