Durante una visita ministerial de dos semanas en Philippines, Ulisses Soares compartió mensajes enfocados en algo que muchos jóvenes necesitan recordar hoy. Nuestra identidad divina, la guía del Espíritu Santo y el propósito real de seguir a Jesucristo.
El Apóstol se reunió con más de 600 jóvenes adultos solteros en Cebu y, días después, con más de 340 misioneros en el Centro de Capacitación Misional de Filipinas junto a Marcus B. Nash. Aunque fueron reuniones diferentes, hubo una idea que se repitió constantemente. El Señor conoce a cada persona y necesita discípulos que aprendan a escuchar Su voz.
“Tienen un propósito divino”

Durante el devocional en Cebu, el élder Soares recordó a los jóvenes que vivir en esta época no es casualidad. Enseñó que fuimos preservados para venir a la tierra en este tiempo y que nuestra identidad eterna va mucho más allá de la presión social, las dudas o la incertidumbre sobre el futuro.
“Somos hijos e hijas de nuestro Padre Celestial. Tenemos una identidad divina.”
También compartió un mensaje de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles, asegurando que los jóvenes alrededor del mundo son recordados constantemente en sus oraciones. Para muchos asistentes, fue un recordatorio sencillo pero poderoso. No están solos tratando de mantenerse firmes en el Evangelio.
Al hablar sobre Jesucristo, el élder Soares mencionó la estatua del Cristo Redentor en Brasil y explicó que los brazos extendidos del Salvador representan Su disposición para recibir a todos.
“Sus brazos están extendidos hacia todos nosotros.”
El Espíritu Santo no es un detalle secundario

Días después, en el CCM de Filipinas, el enfoque cambió hacia la obra misional. Allí, el élder Soares comparó la necesidad del Espíritu Santo con un teléfono celular conectado a internet.
Explicó que, así como un smartphone no puede funcionar correctamente sin conexión, un misionero tampoco puede cumplir plenamente su propósito sin la influencia constante del Espíritu Santo.
Citando Doctrina y Convenios 11:21, invitó a los misioneros a primero obtener la palabra del Señor antes de intentar enseñarla. También los animó a ayudar a las personas a reconocer las impresiones espirituales durante las lecciones.
A veces, dijo, basta con detenerse y preguntar con sinceridad:
“¿Qué estás sintiendo ahora mismo?”
El élder Soares enseñó que la conversión no ocurre por discursos perfectos ni por presión humana. Es el Espíritu Santo quien lleva el Evangelio al corazón de las personas.
Seguir a Cristo también implica obediencia

En Cebu, el élder Soares también respondió preguntas enviadas previamente por jóvenes adultos solteros, incluyendo una relacionada con la atracción hacia personas del mismo sexo.
En su respuesta, enseñó que experimentar esa atracción no disminuye el valor divino de una persona ni cambia el amor que el Padre Celestial siente por Sus hijos.
Al mismo tiempo, recordó que el discipulado incluye esforzarnos por vivir los mandamientos del Señor, incluida la ley de castidad, principio que aplica para todos.
Nuestra identidad eterna siempre debe estar por encima de cualquier etiqueta o circunstancia personal.
“La gente tiene hambre de paz”

Por su parte, el élder Nash enseñó a los misioneros sobre ayudar a otros a venir a Jesucristo mediante Su expiación. Explicó que muchas personas están buscando exactamente lo que el Evangelio ofrece.
“Gozo, paz y perdón. La gente tiene hambre de esas cosas.”
También compartió experiencias personales sobre cómo el Espíritu puede guiar a los misioneros mientras enseñan y testifican de Jesucristo.
Varios jóvenes y misioneros dijeron sentirse fortalecidos después de los devocionales. Algunos hablaron sobre aprender a confiar más en el Señor, sobre reconocer mejor la voz del Espíritu y varios mencionaron que sintieron que los mensajes parecían dirigidos personalmente a ellos.
El Evangelio de Jesucristo sigue siendo personal. El Señor sigue hablando, guiando y abrazando a Sus hijos de manera individual.
Fuente: news-ph.churchofjesuschrist.org & news-ph.churchofjesuschrist.org
