Pregunta

Fui miembro durante tres años y decidí dejar la Iglesia tras una mala experiencia con la investidura del templo. Me hice católico el año pasado, pero no logro dejar atrás la Iglesia, a pesar de haberlo intentado durante mucho tiempo. Llevo unos cuatro años en este vaivén emocional desde que me fui y solicité que retiraran mis registros a finales de 2022. 

Mi pregunta es: ¿cómo puedo saber si este ir y venir se debe a mis propias emociones, a Dios o a Satanás, que intenta engañarme para que regrese? "Que algo se sienta bien no significa que provenga de algo bueno".

Respuesta

Dejar una religión es una decisión muy profunda y personal. Imagen: másfe.org

Dejar una religión es algo profundamente personal, emocional y espiritual. Esto es especialmente cierto si tu decisión estuvo influida por una experiencia dolorosa en el templo.

Si has pasado años yendo y viniendo, retiraste tu registro de la Iglesia en 2022, te convertiste al catolicismo y, aun así, parece que no puedes dejar atrás La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es comprensible que te preguntes qué está sucediendo dentro de tu corazón.

Son preguntas sinceras y, de acuerdo con la doctrina de los Santos de los Últimos Días, Dios ha proporcionado una manera de conocer la diferencia.

Mencionaste una frase que la gente suele decir: «El hecho de que algo te haga sentir bien no significa que provenga de un buen lugar». Y es cierto. Nuestras emociones por sí solas no son una guía confiable para conocer la verdad.

Podemos sentir un apego emocional hacia personas, tradiciones o experiencias que no necesariamente son correctas. Si nuestros sentimientos fueran lo único que importara, sería difícil saber qué proviene verdaderamente de Dios. Afortunadamente, las Escrituras enseñan que la revelación es mucho más que una emoción.

La revelación llega tanto a nuestra mente como a nuestro espíritu. Imagen: Adobe Stock

Cuando el Señor instruyó a Oliver Cowdery, explicó:

«Sí, he aquí, hablaré a tu mente y a tu corazón por medio del Espíritu Santo».

Ese sencillo versículo enseña que la revelación llega tanto a través de nuestro intelecto como de nuestro espíritu.

El Espíritu Santo nos enseña la verdad tanto a nuestro entendimiento como a nuestro corazón. A veces ese testimonio llega como paz y otras veces, como claridad, una confianza serena o una certeza que creciente de que algo es verdadero. El presidente Russell M. Nelson recalcó la importancia de la revelación personal cuando enseñó:

«El privilegio de recibir revelación es uno de los dones más grandiosos que Dios da a Sus hijos».

El Padre Celestial desea que cada uno de Sus hijos reciba guía personal cuando lo busca sinceramente.

Los Santos de los Últimos Días creen que Satanás puede imitar las emociones. Puede provocar temor, resentimiento, desánimo, confusión o incluso experiencias espirituales falsas. Pero lo que no puede hacer es proporcionar el testimonio confirmador del Espíritu Santo.

hombre mirando al cielo
El Espíritu Santo habla con una voz apacible. Imagen: Canva

El élder Boyd K. Packer lo explicó de una manera hermosa cuando dijo:

«La voz del Espíritu es una voz apacible y delicada, una voz que se siente más que se oye».

Él no estaba describiendo las emociones comunes, sino un testimonio espiritual que llega más profundamente que los sentimientos por sí solos.

Esto plantea otra pregunta importante. Si alguna vez creíste que la Iglesia era verdadera, pero después te alejaste debido a una experiencia difícil en el templo, ¿qué deberías pensar del hecho de que todavía sientas el deseo de regresar?

El templo es una de las partes más sagradas del evangelio restaurado, pero también es uno de los lugares más simbólicos para muchas personas.

Muchos miembros fieles han admitido que su primera experiencia con la investidura del templo fue confusa o incluso abrumadora. Esto no se debe a que haya algo malo en las ordenanzas, sino a que enseñan verdades eternas mediante símbolos cuya comprensión a menudo requiere tiempo.

Si te alejaste de la Iglesia y sientes que quieres volver, debes regresar a los fundamentos de tu testimonio. Imagen: Venir a Cristo

Lo mejor que puedes hacer en estos momentos es regresar a los fundamentos de tu testimonio. Pregúntate las mismas cosas que los misioneros hacen a quienes están aprendiendo sobre la Iglesia. ¿Es Dios tu Padre Celestial? ¿Es Jesucristo tu Salvador? ¿José Smith realmente vio al Padre y al Hijo? ¿Crees que el Libro de Mormón es verdadero? ¿Crees que la autoridad del sacerdocio fue restaurada?

El profeta Moroni extendió una promesa a todo aquel que busque sinceramente la verdad en momentos de duda:

«Y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas».

Él no promete que simplemente sentiremos algo agradable, sino que, por medio del Espíritu Santo, podemos conocer la verdad. Si sientes que esas verdades fundamentales son verdaderas, entonces esa es tu señal de que debes volver a la Iglesia, incluso si tu primera experiencia en el templo fue difícil.

Entonces, ¿cómo puedes saber si la Iglesia de Jesucristo es verdadera a pesar de todo? La respuesta definitiva, en última instancia es estudiar las evidencias, leer nuevamente el Libro de Mormón con un corazón abierto y orar con honestidad como aconsejó el profeta Moroni. Busca la verdad y disponte a aceptar cualquier respuesta que Dios te dé, incluso si llega gradualmente.

Si buscas la verdad sinceramente con humildad, paciencia y la disposición de aceptar la voluntad de Dios, Él te responderá. Imagen: masfe.org

Finalmente, no supongas que una experiencia dolorosa tiene que definir el resto de tu relación con Dios. Si la Iglesia es verdadera, entonces una experiencia difícil no cambia esa verdad. Y si no fuera verdadera, entonces nada pierdes investigando. La Restauración misma comenzó porque un joven estuvo dispuesto a hacer preguntas honestas y a confiar en que Dios respondería.

Tal vez esa sea la lección más importante de todas. Si buscas la verdad sinceramente con humildad, paciencia y la disposición de aceptar la voluntad de Dios, Él te responderá y ese testimonio puede llegar a ser lo suficientemente fuerte como para resistir la confusión, la decepción, los recuerdos dolorosos e incluso años de incertidumbre.

Fuente: Ask Gramps

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