Pregunta
Una de las pruebas que abundan en el mundo son las adicciones, y a veces llegan a ser tan fuertes que hay quienes no logran vencerlas por completo.
Para quienes anhelan vivir su fe, pero aún así luchan con adicciones, el peso de esta lucha es grande y lleva a muchos a preguntarse: ¿qué pasará conmigo después de morir si todavía estoy lidiando con mis adicciones?
Esa pregunta es muy delicada, pero es una realidad para varias personas. A continuación, la responderemos desde la perspectiva del Evangelio de Jesucristo.
Respuesta

Para entender qué sucede con una adicción después de la muerte, primero debemos tomar un tiempo para definir lo que es el alma. En Doctrina y Convenios 88:15 se enseña:
«El espíritu y el cuerpo son el alma del hombre».
Esto significa que muchas de las experiencias que vivimos en este mundo, incluidas las adicciones físicas, están ligadas al cuerpo y es importante entender el efecto que generan en él.
En cuestión de las adicciones, sustancias como el alcohol, las drogas o la nicotina afectan directamente la química cerebral y generan dependencia física. Pero, cuando el cuerpo muere, esos procesos biológicos simplemente dejan de existir.
En ese sentido, la parte física de la adicción no continúa después de la muerte. Pero eso no es toda la historia.
Lo que sí podría continuar

Aunque el cuerpo queda atrás, las escrituras enseñan que nuestra identidad osea, lo que somos internamente, continúa al resucitar. En Alma 34:34 se declara:
«El mismo espíritu que posea vuestros cuerpos al salir de esta vida, ese mismo espíritu tendrá poder para poseer vuestro cuerpo en aquel mundo eterno».
Esto sugiere que, al morir, seguimos siendo quienes fuimos por dentro, con nuestra personalidad, pensamientos, heridas y tendencias. Y aquí es donde hay que comprender que muchas adicciones no empiezan en el cuerpo, sino en el corazón y la mente.

Detrás de una adicción puede haber dolor emocional no resuelto, ansiedad o depresión, traumas del pasado o incluso sentimientos de vacío o soledad.
Si esas raíces no se sanan completamente en esta vida, es posible que esas luchas internas continúen necesitando sanación al resucitar, lo que no significa que alguien seguirá «siendo adicto», sino que el proceso de sanación aún no estará completo.
Cristo perdona y también sana

Una de las ideas más importantes que debes recordar es que Jesucristo vino a sanar todo lo que está roto, incluyendo las causas de las adicciones. La hermana Amy A. Wright, segunda consejera de la Presidencia General de la Primaria, expresó:
«Él puede sanar la relación rota con Dios, las relaciones rotas con los demás y aquellas partes de nosotros que están rotas».
Y el élder Dale G. Renlund agregó:
«Gracias a Jesucristo, todo lo que es injusto en la vida puede corregirse y se corregirá».

Esto es especialmente relevante cuando hablamos de adicciones, porque muchas veces involucran factores que no siempre elegimos como genética, entorno familiar, salud mental o experiencias traumáticas. Dios no ignora eso.
El élder Jeffrey R. Holland lo expresó así:
«Las mentes quebradas se pueden curar de la misma manera que se curan los huesos y los corazones rotos».
Esa sanación puede comenzar en esta vida, pero también puede continuar después.
Entonces, ¿qué pasará si aún no vences una adicción?

Si estás batallando con una adicción y no logras superarla completamente, debes saber que no te llevarás esa adicción física después de morir, pero sí llevarás las heridas emocionales o espirituales detrás de esa adicción que aún no hayas sanado.
Sin embargo, esa sanación aún es posible gracias a Jesucristo, incluso después de esta vida. Tu historia no termina con tus debilidades y tu sanación no está limitada a esta vida.
Dios entiende cada herida y cada recaída detrás de tus adicciones y no te define por eso, sino por tu capacidad de volver a intentarlo. No te desesperes porque no todo está perdido. Sea aquí o en la otra vida, lograrás vencer y sanar completamente de las adicciones si no dejas de buscar a Cristo.
Fuente: Ask Gramps
