A simple vista, su cuenta de Instagram parece una más: actividades, risas, videos de grupo y momentos compartidos. Pero detrás de cada publicación hay algo mucho más intencional. Una congregación samoana en Saratoga Springs está usando las redes sociales como una herramienta para fortalecer la fe, unir a sus miembros y acercar a otras personas a Jesucristo.
Todo comenzó con una idea sencilla: conectar mejor con los jóvenes. Querían crear un espacio donde ellos se sintieran parte, donde pudieran ver que el evangelio no está separado de su vida diaria. Con el tiempo, esa iniciativa creció más de lo esperado. Hoy, no solo participan más miembros, sino que los mismos jóvenes se han convertido en parte clave del proceso, proponiendo ideas, grabando contenido y dándole un estilo propio a la cuenta.
Detrás de este esfuerzo está Lena Utai, quien lidera la iniciativa con un enfoque claro: compartir experiencias reales que edifiquen la fe. No buscan perfección ni contenido armado, sino momentos auténticos que reflejen cómo viven el evangelio como congregación.

Eso se nota en lo que publican. Sus videos muestran cómo las actividades los acercan a Cristo, cómo los jóvenes participan en tendencias pero con un mensaje con propósito, y cómo miembros y misioneros comparten lo que creen y lo que han vivido. No es contenido complicado, pero sí significativo.
Esa combinación entre lo cotidiano y lo espiritual es lo que hace que el contenido conecte. No se siente forzado ni distante, sino cercano y real. Y justamente por eso, ha comenzado a llamar la atención fuera de la congregación.
Muchas personas que ven sus publicaciones no son parte de la Iglesia, pero algo les genera curiosidad. Ver a personas que viven su fe con alegría, de forma natural, hace que otros se pregunten qué hay detrás de eso. Algunos escriben para saber más sobre el evangelio, mientras que otros simplemente quieren aprender cómo podrían hacer algo parecido en sus propias congregaciones.

De alguna forma, lo que empezó como una iniciativa interna también se ha convertido en una herramienta misional. Sin discursos formales ni contenido complejo, están mostrando el evangelio a través de la experiencia real.
Para Lena, hay varias claves que ayudan a que esto funcione. La primera es tener claro el propósito: saber qué quieres transmitir y mantener ese enfoque en cada publicación. En su caso, todo apunta a mostrar cómo sus actividades los acercan a Cristo.
La segunda es involucrar a más personas. No se trata de que una sola persona cree todo, sino de dar espacio para que otros compartan su experiencia. Cuando alguien cuenta su propia historia o muestra su forma de vivir el evangelio, el mensaje se vuelve más auténtico y más fácil de conectar.

La tercera es ver las redes sociales como una oportunidad, no solo como entretenimiento. Pueden ser un espacio para compartir el evangelio de forma natural, sin presión, simplemente mostrando una vida centrada en Cristo.
También hay algo que rompe un mito común: esto no es solo para jóvenes. Personas de todas las edades pueden participar, aprender unas de otras y sentirse parte. De hecho, algunos de los seguidores más constantes de la cuenta son miembros mayores, lo que demuestra que el impacto no tiene límite de edad.
Finalmente, hay un elemento que sostiene todo lo demás: la constancia. No se trata de publicar por cumplir, sino de llenar ese espacio con mensajes positivos de forma continua. Con el tiempo, ese tipo de contenido no solo anima, sino que también ayuda a que los principios del evangelio se queden en la mente y en el corazón.
Al final, la idea es simple. No necesitan grandes producciones ni estrategias complicadas. Solo personas reales, compartiendo cosas buenas de forma constante. Y eso, poco a poco, está logrando algo importante: unir a su congregación y acercar a otros a Cristo, incluso desde una pantalla.
Fuente: LDS Living
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