¿Te imaginas pintar el mismo lugar durante 30 días seguidos y lograr que cada obra sea diferente? Eso fue exactamente lo que hizo Tausha Schumann, una artista Santo de los Últimos Días que decidió convertir su amor por el Templo de Salt Lake en un desafío creativo.
Lo que comenzó como una manera de dedicar más tiempo a la pintura terminó convirtiéndose en una experiencia espiritual que transformó su manera de ver el arte, la fe y la luz de Jesucristo.
Y para lograrlo, Tausha tuvo que hacer algunos sacrificios y recurrir a estrategias curiosas, como levantarse de madrugada, guardar pintura en un pequeño refrigerador y utilizar un deshidratador de alimentos para acelerar el secado de sus cuadros.
El desafío de pintar un templo diferente cada día

Tausha Schumann llevaba años desarrollando su talento artístico. Mientras criaba a sus hijos pequeños, comenzó a fotografiar la construcción del Templo de Payson, Utah, y posteriormente amplió su trabajo a otros templos.
Con el tiempo, sus fotografías se convirtieron en la base de diversos accesorios artesanales, como colgantes, broches y alfileres de corbata que llegaron a comercializarse en Deseret Book. Sin embargo, había una actividad que deseaba retomar: la pintura.
“Siempre me ha apasionado la pintura, pero al estar tan ocupada con otras cosas, no le dedicaba el tiempo necesario”, explicó.

Después de observar en redes sociales a otros artistas realizando desafíos de 30 días, decidió intentar algo similar. Su inspiración fue el Templo de Salt Lake, un edificio que tiene un significado especial para millones de Santos de los Últimos Días.
“Quería hacer una serie sobre el Templo de Salt Lake porque es especial para muchísimas personas y es un lugar emblemático y clásico en nuestras creencias”, compartió.
Así nació su ambicioso proyecto: crear 30 pinturas del templo en apenas 30 días.
Madrugadas y muchos sacrificios

Completar el desafío no fue sencillo ya que cada pintura requería aproximadamente entre cuatro y seis horas de trabajo, sin considerar los procesos de secado, los retoques y la aplicación de nuevas capas.
Para encontrar el tiempo apropiado para hacer todo eso en medio de sus responsabilidades, Tausha se despertaba varias horas antes de lo habitual y planificaba con anticipación las estaciones del año, los colores y los ambientes que deseaba retratar en cada cuadro.
Pero uno de sus mayores desafíos fue trabajar con pintura al óleo, que puede tardar bastante en secarse.
Su solución parra acelerar procesos fue utilizar dos herramientas poco convencionales: un pequeño refrigerador para mantener frescas las pinturas y un deshidratador de alimentos solo para sus pinturas con el fin de acelerar el secado de algunas capas de pintura.
Gracias a estas estrategias, Tausha pudo mantener el ritmo de su desafío sin abandonar el proyecto.
Lo que de verdad importa es Cristo

Mientras pintaba, Tausha comenzó a descubrir una conexión entre su trabajo artístico y su relación con Jesucristo.
Para ella, uno de los aspectos más importantes de cada pintura era capturar correctamente la iluminación del templo cuidando los colores, las sombras y la manera en que la luz caía sobre el edificio. Esa observación la llevó a una reflexión personal poderosa.
“Cuando pinto estos cuadros, lo único que realmente importa es captar bien la luz. No puedo evitar notar el paralelismo con nuestras vidas, porque lo que de verdad importa es la luz, y Cristo es la luz”, expresó.
Esa analogía en su trabajo también le enseñó a aceptar que no todo tiene que salir perfecto desde el principio.

Al trabajar en su proyecto, aprendió a comenzar sin tener completamente definido el resultado final y a permitir que los colores y las formas fueran tomando sentido durante el proceso.
“He descubierto que pintar de forma un poco desordenada requiere valentía o fe”, explicó.
Para Tausha, esa misma enseñanza puede aplicarse a la vida: muchas veces debemos avanzar con fe, aunque todavía no sepamos exactamente cómo terminarán las cosas.
30 pinturas que también honran el sacrificio de los pioneros

En sus obras, Tausha decidió representar el Templo de Salt Lake rodeado de paisajes naturales, utilizando diferentes estaciones, ambientes y combinaciones de colores.
En muchas ocasiones eliminó los edificios cercanos para concentrarse únicamente en el templo, la naturaleza y la paz que proviene de estos lugares.
“Para mucha gente, incluyéndome a mí, son dos lugares donde realmente se puede encontrar paz y tranquilidad y despejar la mente: en la naturaleza y en el templo”, comentó.

Pero mientras trabajaba en cada pintura, también pensaba en los pioneros que dedicaron décadas de esfuerzo a construir el Templo de Salt Lake. La construcción original del edificio tomó aproximadamente 40 años y requirió enormes sacrificios de los primeros miembros de la Iglesia.
“Al pintar, siempre me vienen a la mente los pioneros y los primeros santos que construyeron el templo, y es algo realmente impresionante”, compartió.
Tausha espera que sus obras transmitan parte de la admiración y reverencia que siente por quienes hicieron posible la construcción de esta casa del Señor.
Su deseo al completar su proyecto

Después de completar su desafío del Templo de Salt Lake, Tausha descubrió algo que sentía que tenía muchas más ideas. Su experiencia pintando diariamente el Templo de Salt Lake aumentó su creatividad y profundizó su aprecio por el significado espiritual del edificio.
Ahora planea retomar algunas de las imágenes que creó y convertirlas en al menos cinco pinturas de mayor tamaño.
“No siento ninguna escasez. Ahora, con este proyecto, tengo abundancia. Siento que podría pintar una cantidad infinita”, expresó.
Su historia nos demuestra que desarrollar nuestros talentos también puede fortalecer nuestra relación con Dios.

Para ella, pintar el Templo de Salt Lake 30 veces le permitió recordar el sacrificio de los pioneros y reflexionar sobre la importancia de Jesucristo. Lo que ella nos enseña es que, cuando buscamos la luz de Cristo en lo que hacemos, incluso una actividad cotidiana puede adquirir un significado espiritual mucho más especial.
¿Qué talentos te ha dado Dios y aún no has desarrollado? Tal vez, como Tausha, tu relación con Cristo puede profundizarse si consagras tus talentos a Él. ¿Quién sabe lo que podría pasar en solo 30 días?
Fuente: LDSLiving
