Llegó a Estados Unidos siendo muy joven, con un sueño que parecía tener claro: convertirse en futbolista. Había dejado Chile con la ilusión de crecer en el deporte y construir un futuro a través del fútbol.
Ese sueño lo llevó primero a Kansas y luego a Miami, donde tuvo la oportunidad de jugar y continuar preparándose.
Sin embargo, sus planes cambiaron. En un momento de su vida, decidió dejar sus estudios y el fútbol para comenzar a trabajar. Su prioridad ya no era una carrera deportiva, sino algo mucho más personal: reunir a su familia en Estados Unidos.
Años después, al mirar atrás, reconoce que las decisiones que tomó, incluso aquellas que no entendía, lo acercaron a Dios y lo prepararon para una nueva etapa.
El sueño que cambió por su familia

Dejar el fútbol no fue una decisión sencilla. Había dedicado parte de su juventud a perseguir esa meta, pero sentía que debía concentrarse en ayudar a sus seres queridos.
Comenzó a trabajar con la esperanza de que algún día su familia pudiera estar reunida.
Durante ese tiempo enfrentó sacrificios, dificultades e incertidumbre. Hubo momentos en los que no sabía qué sucedería después, pero siguió adelante.

Con los años, comenzó a entender aquellas etapas de otra manera.
“No fue fácil. Hubo sacrificios, temporadas difíciles y momentos en los que no sabía qué vendría después. Pero al mirar atrás, puedo ver la mano de Dios en cada paso”.
En medio de esos cambios, conoció La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Su acercamiento a Jesucristo le permitió encontrar un propósito diferente al que había imaginado cuando llegó a Estados Unidos. Él mismo reconoce que su vida cambió de una manera que todavía le cuesta explicar.
Lo que antes parecía una serie de decisiones difíciles comenzó a tener un significado distinto.
Una nueva etapa dedicada al Señor

Hoy, aquel joven que soñaba con jugar fútbol ha logrado algo por lo que trabajó y oró durante años: tener a su familia reunida y cerca de las personas que ama. También ha construido una relación con su Padre Celestial que, según sus propias palabras, cambió su vida por completo.
Ahora se prepara para comenzar una nueva etapa de servicio al Señor. Aunque no compartió todos los detalles de lo que viene, expresó que las experiencias de su pasado lo ayudaron a prepararse espiritualmente.
“No creo que mi historia sea perfecta, pero sé que tiene un propósito. Y ahora, mientras comienzo este nuevo capítulo sirviendo al Señor, entiendo que todo lo que he vivido me ha estado preparando para algo más grande”.

También dedicó unas palabras a las personas de Chile, especialmente a quienes crecieron en su mismo barrio y siguen luchando por alcanzar sus sueños.
“Nunca me arrepentiré de quien fui, de quien soy y quien seré. Pa’ toda mi gente de Chile y mi querido pasaje, nunca dejen de soñar, de donde sea que vengamos se puedeeeeee”.
Su historia no terminó como la imaginaba cuando salió de Chile. El fútbol dejó de ser el centro de sus planes, pero encontró nuevas razones para seguir adelante.
Y mientras se prepara para servir al Señor, tiene clara una enseñanza que resume lo que ha vivido:
“Nunca se ha tratado solo de mí. Siempre se ha tratado de Él”.
Para él, este nuevo capítulo apenas comienza.
