Durante años, Jonathan Bleakley imaginó que dedicaría toda su vida a la enseñanza. Era profesor de química, había servido durante años en organizaciones juveniles vinculadas al ejército y también presidía una estaca de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Sin embargo, el Señor tenía otros planes.
Después de mucha oración, ayuno y asistencia al templo, sintió que Dios estaba cerrando una etapa de su vida para abrir otra completamente inesperada.
Hoy, esa decisión lo ha convertido, junto con Timothy Farrant, en los primeros miembros de La Iglesia de Jesucristo en servir como capellanes del Ejército Británico, un hecho histórico que abre nuevas oportunidades para brindar apoyo espiritual dentro de las Fuerzas Armadas del Reino Unido.
Una puerta que se abrió recientemente

Hasta hace poco, los miembros de La Iglesia de Jesucristo no podían servir oficialmente como capellanes militares en el Reino Unido.
Eso cambió cuando el Ministerio de Defensa británico reconoció a la Iglesia como una entidad autorizada para respaldar este tipo de servicio.
Gracias a esa aprobación, Jonathan Bleakley y Timothy Farrant completaron su formación en la Real Academia Militar de Sandhurst, convirtiéndose en los primeros Santos de los Últimos Días en asumir esta responsabilidad.
Más que un logro institucional, representa una nueva oportunidad para llevar consuelo, esperanza y guía espiritual a personas que enfrentan circunstancias muy exigentes.
Cuando el Señor cambia nuestros planes

Jonathan no estaba buscando una carrera militar.
Durante años trabajó como profesor de química en una escuela secundaria y también había servido por décadas en las Fuerzas de Cadetes del Ejército, una organización juvenil patrocinada por el Ministerio de Defensa.
Todo parecía indicar que ese sería su camino.
Sin embargo, mientras analizaba su futuro profesional, sintió que las oportunidades para continuar enseñando comenzaban a cerrarse una tras otra, mientras que la posibilidad de servir como capellán se hacía cada vez más clara.
Después de buscar la guía del Señor mediante la oración, el ayuno y el templo, decidió aceptar esa invitación.
Hoy reconoce que la revelación personal muchas veces no consiste en seguir nuestros propios planes, sino en tener la disposición de seguir los del Señor.
«Aquí es donde el Señor me necesita»

Al mirar hacia atrás, Jonathan afirma que nunca imaginó que terminaría sirviendo en el Ejército Británico.
Por eso resume esta experiencia con una frase sencilla:
«Siento que este es el lugar donde el Señor me necesita ahora.»
Esa convicción le ha dado paz para comenzar una etapa completamente distinta de su vida.
Próximamente será destinado a Alemania junto con aproximadamente 3,500 soldados, donde su labor estará enfocada en brindar cuidado pastoral, apoyo espiritual y orientación moral.
Ministrar también puede hacerse con un uniforme

Aunque muchas personas asocian la ministración únicamente con el servicio dentro de la Iglesia, Jonathan considera que esta nueva responsabilidad es otra forma de vivir los convenios que hizo con el Señor.
Su preparación no comenzó cuando ingresó al ejército, sino mucho antes.
Los años de estudio de las Escrituras, el servicio en la Iglesia y las experiencias como discípulo de Jesucristo lo prepararon para acompañar a personas que enfrentan desafíos muy diferentes.
Como capellán, atenderá a soldados de distintas creencias religiosas e incluso a quienes no profesan ninguna fe.
Su propósito será escuchar, acompañar y brindar esperanza a quienes atraviesan momentos difíciles.
Las personas necesitan ser escuchadas

Uno de sus primeros encuentros confirmó rápidamente la importancia de ese llamamiento.
En su primer día de servicio, un soldado se acercó para contarle las dificultades que enfrentaba en su vida personal y familiar.
Jonathan comprendió que, detrás del uniforme, había una persona cargando preocupaciones que muchas veces permanecen invisibles para los demás.
En ocasiones, una de las formas más cristianas de servir consiste simplemente en escuchar con amor y ayudar a que otra persona recuerde que no está sola.
Una oportunidad para reflejar a Jesucristo

Quienes sirven en las Fuerzas Armadas suelen enfrentar largas separaciones de sus familias, situaciones de riesgo y una gran carga emocional.
Jonathan considera que acompañar a esas personas es una oportunidad para poner en práctica las enseñanzas del Salvador.
Las Escrituras invitan a llevar las cargas los unos de los otros, consolar a quienes necesitan consuelo y servir al prójimo. Ese será precisamente el centro de su ministerio como capellán.
El verdadero discipulado no depende del lugar donde servimos, sino de nuestra disposición para representar a Jesucristo donde Él nos necesite.
Nuevas oportunidades

La historia de Jonathan Bleakley y Timothy Farrant demuestra que el Señor continúa abriendo caminos para que Sus discípulos lleven luz a nuevos lugares.
Hoy esa oportunidad se encuentra dentro del Ejército Británico.
Mañana puede estar en una escuela, un hospital, una oficina o cualquier otro espacio donde alguien necesite esperanza.
Porque, al final, el Señor prepara a Sus hijos para servir donde más se les necesita, y cuando respondemos con fe a Su llamado, Él convierte nuestras capacidades en una bendición para la vida de otras personas.
Fuente: Church News
