Muchos jóvenes sueñan con conseguir una beca deportiva en una universidad de primer nivel. Para JJ Tomsick ese sueño ya era una realidad, había ganado un lugar en un equipo universitario de golf de la División I de la NCAA. 

Sin embargo, cuando llegó el momento de decidir qué hacer con su futuro, tomó un camino que sorprendió incluso a quienes mejor lo conocían.

Decidió dejar temporalmente ese sueño para servir una misión de tiempo completo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

En su discurso de despedida antes de partir hacia la Misión Filipinas Olongapo, JJ explicó que esa decisión no nació de la presión de otras personas, sino de un cambio profundo que ocurrió en su corazón gracias a Jesucristo.

«Jamás habría pensado salir a la misión»

Imagen: Instagram

JJ comenzó su discurso confesando algo que pocos esperaban escuchar.

Si alguien le hubiera preguntado durante el verano de 2025 si tenía planes de servir una misión, su respuesta habría sido un rotundo no.

Sin embargo, mientras estudiaba más acerca del Salvador y comprendía mejor el poder transformador de la expiación de Jesucristo, su forma de ver la vida comenzó a cambiar.

«A medida que he aprendido más sobre mi Salvador, mi corazón se ha llenado de amor y de un profundo deseo de servir.»

Para él, ese cambio no ocurrió de la noche a la mañana. Fue el resultado de conocer mejor a Jesucristo y permitir que ese conocimiento transformara sus deseos.

Entender la expiación de Jesucristo

Imagen: LDS Living

Durante su mensaje, JJ compartió una historia relatada por el élder Jeffrey R. Holland. Dos hermanos intentaban escalar un cañón sin equipo de seguridad. Cuando estaban a pocos metros de llegar a la cima, el hermano mayor quedó atrapado sin posibilidad de subir ni de bajar.

Antes de intentar un último salto desesperado, le pidió a su hermano menor que buscara una rama para ayudarlo, aunque sabía que no existía ninguna. En realidad, solo quería evitar que su hermano presenciara su caída.

Después de hacer una última oración, saltó. Durante unos segundos quedó suspendido sobre el vacío, sin ningún lugar donde sostenerse. Lo que no se esperaba era que su hermano menor siguiera ahí.

Había permanecido esperando en silencio y, en el momento exacto, sujetó sus brazos con todas sus fuerzas y evitó que cayera. Para JJ, esa imagen representa perfectamente al Salvador.

«Nuestro Hermano, Jesucristo, siempre está esperando para sostenernos cuando damos ese paso hacia Él.»

Explicó que, aunque a veces pensamos que debemos resolver solos nuestros problemas, Jesucristo siempre está dispuesto a extender Su mano cuando acudimos a Él.

La gracia de Cristo no es una transacción

Imagen: Instagram

Uno de los mensajes centrales de su discurso giró alrededor del tercer Artículo de Fe:

«Creemos que por la expiación de Cristo, todo el género humano puede salvarse, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio.»

JJ reconoció que durante mucho tiempo interpretó ese principio como si hubiera que «pagar» por la salvación, pero con el tiempo comprendió que el evangelio enseña que:

«La deuda ya fue pagada.»

La obediencia no existe para comprar el amor de Dios, sino para permitir que la gracia de Jesucristo nos transforme. Como enseñó Brad Wilcox:

«No estamos tratando de ganar el cielo; estamos aprendiendo a vivir como en el cielo.»

Esa diferencia cambió completamente la manera en que JJ entendía el evangelio.

Convertirnos en alguien nuevo

Imagen: LDS Living

JJ explicó que el propósito del evangelio no es únicamente que regresemos a la presencia de Dios, sino que lleguemos a ser personas diferentes.

Recordó otra enseñanza de Brad Wilcox:

«Las Escrituras enseñan que ninguna cosa impura puede morar con Dios. Pero, hermanos y hermanas, ninguna persona que no haya cambiado querrá hacerlo.»

Por eso, el objetivo de la vida no consiste simplemente en evitar cometer errores. Consiste en permitir que Jesucristo cambie nuestro corazón; JJ incluso utilizó un ejemplo divertido para ilustrarlo.

Imagen: LDS Living

Contó que un día decidió empezar a usar jeans en público, algo completamente nuevo para él. Al principio estaba convencido de que todos notarían que «no era una persona que usaba jeans» y pensarían que estaba fingiendo.

Con el tiempo descubrió que nadie realmente estaba pendiente de eso. La comparación le sirvió para enseñar que muchas veces el adversario intenta convencernos de que nunca podremos cambiar, cuando en realidad el Señor nos invita precisamente a eso.

«No se espera que seamos perfectos. Se espera que sigamos esforzándonos por llegar a serlo.»

Dejó una beca porque encontró algo más valioso

Imagen: Instagram

Al acercarse el final de su discurso, JJ habló sobre una de las decisiones más importantes de su vida. Conseguir un lugar en un equipo universitario de la División I había requerido años de entrenamiento y dedicación.

También significaba dejar atrás amigos, competencias, experiencias universitarias e incluso momentos cotidianos con su familia.

Extrañaría jugar golf con su padre, conversar con su madre, pasar tiempo con sus hermanos y ver cómo sus amigos cumplían sus propios sueños.

Sin embargo, explicó que, mientras se preparaba espiritualmente, comenzó a ver las cosas desde otra perspectiva.

Lo que antes parecía un gran sacrificio terminó convirtiéndose en una oportunidad para acercarse más a Jesucristo y ayudar a otras personas a hacer lo mismo.

«¿Por qué servir una misión?»

Imagen: Instagram

Esa fue la pregunta que más veces recibió cuando las personas supieron que partiría a Filipinas.

Dijo que quería conocer a la persona en la que se convertiría después de servir.

Quería descubrir cómo cambiaría su corazón, qué aprendería y qué sería realmente importante para él al regresar. Y finalmente respondió con una frase que resumió todo su testimonio:

«Con un corazón dispuesto y transformado, mi respuesta es: ¿cómo podría no hacerlo?»

JJ testificó que nunca es demasiado tarde para cambiar y que la expiación de Jesucristo tiene el poder de transformar cualquier vida.

El Salvador no espera que lleguemos a Él siendo personas perfectas. Nos invita a venir tal como somos y, mediante Su gracia, convertirnos en aquello que solos jamás podríamos llegar a ser.

Fuente: Meridian Magazine 

Video relacionado

También te puede interesar