Hay himnos que simplemente escuchamos y otros que parecen llegar justo cuando más los necesitamos. “Paz, paz te doy” es uno de ellos.

Este nuevo himno, incluido en el himnario de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, habla de esos momentos en los que los problemas no desaparecen, pero necesitamos encontrar paz para seguir adelante.

La melodía, compuesta por Katherine Wright, tiene un estilo que transmite la sensación de una tormenta que va creciendo. Sin embargo, hacia el final cambia a una tonalidad mayor, creando la sensación de que la luz aparece después de la oscuridad.

Por su mensaje y música, el himno podría convertirse rápidamente en uno de esos que las congregaciones quieren cantar una y otra vez.

Un himno que nació en medio de una prueba

La letra fue escrita por Sally DeFord mientras se recuperaba de una cirugía en la mano. En ese momento, las palabras que escribió se convirtieron en una fuente de consuelo para ella.

Poco después, su hija recibió un diagnóstico de cáncer. Sally volvió a encontrar en aquel himno un mensaje que necesitaba escuchar, especialmente durante un momento tan difícil. Su hija falleció en 2022.

Sally explicó que sentía que el Padre Celestial le había dado esas palabras porque sabía que algún día las necesitaría.

El himno habla de las “tormentas” que pueden aparecer en la vida: el dolor, el duelo, la incertidumbre y otras experiencias que no siempre podemos evitar.

Pero su mensaje no promete que todas las tormentas desaparecerán. Más bien enseña algo diferente: Jesucristo puede calmarlas cuando sea Su voluntad o darnos la paz y la fortaleza necesarias para atravesarlas.

La paz de Cristo

cantando himnos
Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Este es uno de los mensajes centrales del himno. A veces oramos esperando que una situación cambie y, en otras ocasiones, lo que cambia es nuestra capacidad para enfrentarla.

Sally explicó que puede llegar una calma interior incluso cuando la tormenta continúa alrededor de nosotros. Los vientos pueden seguir soplando, pero el Salvador puede darnos la fuerza para permanecer firmes.

Esta enseñanza también aparece en el Libro de Mormón, en el relato de los jareditas.

Cuando viajaban hacia la tierra prometida, las aguas estuvieron acompañadas de fuertes vientos y olas. Sin embargo, esas mismas condiciones hicieron que sus barcos avanzaran hacia el lugar al que debían llegar.

Éter 6:8 dice que el viento “no cesaba de soplar hacia la tierra prometida” y que, de esa manera, eran llevados hacia adelante. La tormenta no era el destino, era parte del camino.

En nuestra vida puede ocurrir algo parecido. No todas las dificultades tienen una explicación inmediata, pero algunas experiencias pueden llevarnos a desarrollar mayor compasión, fe, conocimiento y capacidad para servir a los demás.

“Tuvieron luz continuamente”

Imagen: masfe.org

El relato de los jareditas tiene otro detalle especialmente interesante.

Aunque viajaban en barcos cerrados y atravesaban el mar, las Escrituras dicen que “tuvieron luz continuamente”, tanto sobre las aguas como debajo de ellas (Éter 6:10).

No significa que el viaje fuera sencillo. Significa que no estuvieron solos en medio de la oscuridad.

El élder Gary E. Stevenson enseñó algo similar al ministrar a los Santos de los Últimos Días en Colombia después de un terremoto. Explicó que en momentos de dificultad podemos preguntarnos por qué suceden ciertas cosas y que, en ocasiones, simplemente no conocemos la respuesta.

Sin embargo, sí podemos reconocer que las experiencias difíciles pueden ayudarnos a desarrollar “un mayor sentido de compasión”, comprensión y servicio semejante al de Cristo.

Un himno sobre confiar en el Salvador

Imagen: iSotck

“Paz, paz te doy” no presenta a Jesucristo únicamente como alguien que elimina nuestras dificultades. Su mensaje apunta a enseñar que Cristo puede acompañarnos en medio de ellas y darnos paz aun cuando las circunstancias todavía no hayan cambiado.

Ese es también el poder de Su expiación. Gracias a Jesucristo, incluso las experiencias más difíciles pueden ser consagradas para nuestro bien y convertirse en oportunidades para acercarnos más a Él.

Por eso este himno no nos dice que nunca tendremos tormentas, sino que podemos encontrar paz mientras las atravesamos con el Salvador.

La partitura, los arreglos y más información sobre “Paz, paz te doy” están disponibles en el sitio web oficial de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Fuente: LDS Living 

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