El servicio en el templo ha unido a la familia Sorensen durante años. Lo que comenzó como el ejemplo de un padre hoy continúa a través de Danny Sorensen, un miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días que vive con síndrome del cromosoma X frágil y que ha encontrado en la casa del Señor una forma de expresar su fe.
Aunque no sabe leer debido a su condición, Danny ha memorizado la oración bautismal y ha dedicado gran parte de su vida a realizar bautismos vicarios. Su historia es un gran testimonio de que el deseo de servir al Señor puede superar cualquier limitación.
El ejemplo de un padre que sigue inspirando su servicio

Danny realizó sus primeros bautismos gracias a la ayuda de su tío Garth Adams, quien pronunciaba lentamente la oración bautismal para que él pudiera repetirla. Con el paso del tiempo, logró memorizarla completamente y hoy puede realizar las ordenanzas por sí mismo.
Desde aquella primera experiencia, ha participado en más de 2,000 bautismos por los muertos, la mayoría en favor de sus propios antepasados.
Tras el fallecimiento de su padre, Vernal Sorensen, en 2022, el deseo de Danny por servir en el templo creció aún más. Su madre, Kris Sorensen, le entregó la antigua bolsa del templo que pertenecía a su padre y la preparó con un traje bautismal para que pudiera utilizarla en cada visita.
«Tenía la vieja bolsa del templo de su padre, así que le compré un traje de bautismo y otras cosas, porque esto era lo que quería y necesitaba», explicó Kris.
Desde entonces, Danny lleva esa bolsa a cada templo que visita como una manera de honrar el ejemplo de su padre y continuar el legado que él le dejó.
Una familia que encuentra fortaleza al servir en la casa del Señor

Danny nunca ha recorrido este camino solo. Su madre y su hermano menor, Matthew, quien es autista, lo acompañan regularmente en sus visitas al templo.
Juntos han servido en casi todos los templos de Utah y también han viajado a otros estados, como Illinois y Misuri. Mientras Danny realiza los bautismos, Matthew participa en las confirmaciones.
Para Kris, estas experiencias han fortalecido profundamente su testimonio del evangelio.
«En esos bautisterios del templo, el Espíritu está presente», afirmó.
Después de cada visita, la familia registra por escrito los nombres de las personas por quienes realizaron las ordenanzas y las experiencias espirituales que vivieron ese día, creando así un recuerdo permanente de su servicio.
Un mensaje de esperanza para otras familias

Kris asegura que acompañar a sus hijos al templo le ha permitido comprender mejor el amor que el Padre Celestial tiene por cada uno de Sus hijos.
Con frecuencia, Danny le hace una pregunta que resume el motivo por el que disfruta servir:
«Mamá, ¿crees que estas personas están contentas de que hayamos hecho esto?»
Su madre siempre responde que sí, especialmente porque muchas de las ordenanzas se realizan por familiares fallecidos. La experiencia de los Sorensen también se ha convertido en un mensaje de esperanza para otras familias con hijos que tienen necesidades especiales.
«Muchos de estos jóvenes tienen un espíritu fuerte y son capaces de hacer muchas cosas; solo tenemos que ayudarlos», expresó Kris.
Y añadió una invitación basada en su propia experiencia:
«No se rindan y confíen en el Señor, porque Él no nos abandonará. Él está ahí. Solo tenemos que acudir a Él y pedirle ayuda.»
La historia de Danny Sorensen demuestra que el servicio en el templo está al alcance de todos aquellos que desean seguir a Jesucristo. Gracias al amor de su familia, ha convertido cada bautismo en una forma de honrar el legado de su padre y de bendecir la vida de miles de personas.
Fuente: Church News
