En televisión, muchas personas llegaron a conocerlo como Sam Smith. Su voz, sus gestos, su caracterización y su manera de desenvolverse sobre el escenario hicieron que Diego Cuyan Hoyos se ganara un lugar entre los espectadores peruanos que sintonizan el programa «Yo Soy».

Pero detrás del personaje hay una historia que muchos espectadores quizá no conocen.

Diego es miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y, antes de ponerse en los zapatos de Sam Smith, tuvo la oportunidad de servir como misionero en Colombia.

Para él, la música es tanto una herramienta artística como una parte importante de su experiencia como misionero y de su manera de compartir el evangelio de Jesucristo.

Hoy, mientras continúa desarrollando su carrera musical y sorprendiendo a sus seguidores con su imitación de Sam Smith, Diego también mantiene presente otra parte fundamental de quién es: su fe.

De Colombia a los escenarios de «Yo Soy»

Diego Cuyan fue misionero de la Iglesia de Jesucristo en Colombia. Imagen: Facebook (Diego Cuyan Hoyos)

La historia de Diego Cuyan combina dos mundos que, a primera vista, podrían parecer muy diferentes: el servicio misional y el entretenimiento.

Durante dos años sirvió como misionero en Colombia. Según contó él mismo en un reel compartido por la cuenta de «Yo Soy», durante aquella etapa la música tuvo un papel especial.

“Y la música fue clave para poder predicar el evangelio de Jesucristo a las personas, y fue increíble.”

Para un misionero, encontrar maneras de conectar con las personas es fundamental. En el caso de Diego, la música se convirtió en uno de esos puentes. Años después, esa misma capacidad para conectar mediante la música lo llevaría al escenario de «Yo Soy».

En 2025, Diego Cuyan Hoyos apareció en el programa peruano interpretando a Sam Smith. Su participación llamó la atención del jurado, que destacó su evolución tanto en la caracterización como en su desenvolvimiento sobre el escenario.

Mediante su trabajo Diego es que nos enseña que interpretar a alguien no significa perder nuestra esencia propia. Imagen: Facebook (Diego Cuyan Hoyos)

En una de sus presentaciones, el jurado resaltó que había experimentado una notable evolución y que se mostraba más libre sobre el escenario. Luego, en diciembre de 2025, volvió a sorprender con su interpretación de «Latch». El jurado destacó su entrega, carisma y autenticidad, además del resultado de sus constantes prácticas y entrenamiento vocal.

Para lograr estos grandes resultados en su imitación, Diego tuvo que estudiar la voz, los movimientos, la expresión corporal y diferentes características de Sam Smith, todo para que el público reconociera inmediatamente a Sam Smith en sus presentaciones.

Pero quizá lo que más resalta del trabajo de Diego es que nos enseña que interpretar a alguien no significa convertirse en esa persona.

Sam Smith en el escenario, Diego Cuyan fuera de él

Diego Cuyan se presenta como Sam Smith en el escenario de «Yo Soy». Imagen: Facebook (Diego Cuyan Hoyos)

En el escenario de «Yo Soy», Diego tenía que convertirse en Sam Smith. Pero fuera de él, seguía siendo Diego Cuyan, un Santo de los Últimos Días.

Esa diferencia representa una habilidad importante para cualquier artista que interpreta a otra persona: saber construir un personaje sin perder su propia esencia. El público puede reconocerlo por su imitación, pero su vida no se limita a ella.

En sus redes sociales, Diego continúa compartiendo contenido relacionado con la música y la interpretación. En su perfil resalta una frase muy especial que lo define:

«Santo de los Últimos Días».

Y entre sus publicaciones aparecen interpretaciones musicales, retos de canto y contenido relacionado con su carrera artística. Incluso después de su paso por «Yo Soy», continúa utilizando su voz como una de sus principales formas de expresión.

De sa forma, la misma persona que aparece interpretando canciones de Sam Smith también está utilizando su talento musical para compartir himnos y expresar su fe.

«Mis dos grandes pasiones»

Diego Cuyan posa para una foto en el Templo de La Molina en Lima, Perú. Imagen: Facebook (Diego Cuyan Hoyos)

La música no es la única pasión de Diego. En el mismo reel publicado por la cuenta de «Yo Soy», explicó que también heredó de su padre el gusto por la enseñanza.

«Por la parte de mi papá he heredado lo que es la enseñanza».

Y añadió que, además de su trabajo musical, se dedica a enseñar matemática, física y química a estudiantes de colegios y universidades. Así describió sus dos grandes intereses:

«Son mis dos grandes pasiones».

Música y enseñanza, una combinación que también ayuda a entender que el personaje de Sam Smith representa solamente una parte de su vida.

Para el público de «Yo Soy«, Diego es el imitador que aparece sobre el escenario, pero para sus seguidores en redes, es también un cantante que crea contenido, realiza interpretaciones y comparte diferentes aspectos de su vida.

Y para él mismo, su identidad incluye también su fe.

Una voz que sigue teniendo diferentes propósitos

Diego sube reels a sus redes sociales cantando himnos de la Iglesia de Jesucristo. Imagen: Instagram (diegocuyan)

La carrera de Diego también muestra cómo un talento puede adquirir diferentes significados a lo largo de la vida.

Una misma voz puede utilizarse para interpretar a un artista internacional, cantar junto a personas en las calles, dedicar canciones, crear contenido en redes sociales y también puede utilizarse para cantar un himno. Lo cual muestra que un talento puede tener muchos propósitos.

Y quizás esa sea una de las lecciones más interesantes que deja su historia: un personaje puede ocupar un escenario, pero no tiene por qué ocupar la identidad completa de una persona.

Diego puede ser Sam Smith durante una presentación, pero fuera de el escenario continúa siendo el Santo de los Últimos Días que decidió servir como misionero y que sigue compartiendo su fe a través de la música en sus redes sociales.

Puedes seguir a Diego en sus redes sociales: Instagram, TikTok

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