La presidenta Rosemary K. Chibota dio su primer discurso en la Conferencia General como Presidenta General de la Primaria este domingo 4 de octubre, con una invitación clara: dejar de mirar las etiquetas y comenzar a ver a las personas como Jesucristo las ve.
Su mensaje comenzó con una palabra que probablemente muchos escucharon por primera vez: “Sawubona”.
Esta expresión del sur de África significa “te veo”, pero, según explicó la presidenta Chibota, comunica algo mucho más profundo: “Te reconozco. Te respeto. Eres importante”.
Para ella, esa manera de mirar a los demás refleja perfectamente la forma en la que Jesucristo trataba a las personas.
“Donde otros ven etiquetas, esfuérzate por ver a amados hijos e hijas de Dios”.
La presidenta Chibota enseñó que el mundo suele definir a las personas por sus circunstancias, ocupaciones, dificultades o características. Sin embargo, ninguna de esas etiquetas puede expresar por completo quién es una persona.
Nuestra identidad eterna, explicó, es mucho mayor.
“Cualesquiera que sean las etiquetas que hoy te agobien, Jesucristo puede elevarte por encima de ellas”.
Una identidad que el mundo no puede cambiar

Antes de ser alumnos, empleados, padres, ciudadanos o líderes, somos hijos e hijas de Dios.
Por eso, la presidenta Chibota recordó que nuestra identidad no es algo que tenemos que conseguir ni demostrar. Es parte de nuestro legado divino.
Su mensaje llega apenas dos meses después de que comenzara oficialmente su servicio como Presidenta General de la Primaria de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el 1 de agosto de 2026. Había sido sostenida durante la Conferencia General de abril junto con sus consejeras, Nina M. Garfield y Theresa A. Collins.

En su primer mensaje desde el púlpito de la Conferencia General en este llamamiento, la presidenta Chibota también mostró que reconocer la identidad divina de una persona puede comenzar con algo muy pequeño: aprender su nombre.
“Ayudar a los demás a sentir que se les ve como hijos de Dios comienza con algo tan sencillo como saber su nombre”, enseñó.
También aseguró que cuando pedimos ayuda al Padre Celestial para ver a los demás de otra manera, Él puede dirigirnos precisamente hacia aquellos que se sienten ignorados o invisibles.
Tres invitaciones

La presidenta Chibota dejó tres acciones concretas para poner en práctica su mensaje:
- Aprender el nombre de alguien que pueda sentirse invisible.
- Orar para ver a los demás como el Padre Celestial los ve.
- Reemplazar las etiquetas del mundo por verdades eternas: hijo de Dios, hijo del convenio y discípulo de Jesucristo.
No se trata simplemente de pensar mejor de las personas. Para la presidenta Chibota, mirar como Cristo mira puede cambiar la manera en que vivimos y nos relacionamos.
“Cuando nos vemos unos a otros a través de los ojos del Salvador, los corazones cambian, las relaciones se profundizan y nuestra fe crece”.
Y terminó recordando una verdad para quienes en algún momento puedan sentirse ignorados, juzgados o reducidos a una etiqueta:
“Yo te veo. Más importante aún, tu Padre Celestial te ve. Tu Salvador, Jesucristo, te ve”.
Su invitación fue hacer lo mismo por alguien más. Porque, a veces, cambiar la vida de una persona puede comenzar con algo tan sencillo como hacerle saber que realmente la vemos.
Fuente: Church News
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