Sentir curiosidad por una religión que no conoces es completamente normal. De hecho, muchas buenas conversaciones comienzan con una pregunta sincera.

El problema aparece cuando esa pregunta nace de una burla, un rumor de internet o una idea que dejó de ser cierta hace más de un siglo.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tiene más de 17,8 millones de miembros en distintos países. Sin embargo, muchas personas todavía la relacionan únicamente con Utah, la poligamia o ciertos estereotipos de películas y series.

Si conoces a alguien que pertenece a esta Iglesia, estas son algunas frases que conviene evitar.

Preguntas basadas en viejos estereotipos

Muchas de estas frases parecen bromas inocentes, pero reducen toda una creencia a rumores que se repiten sin comprobarlos.

1. “¿Cuántas esposas tienes?”

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Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Probablemente sea una de las preguntas que más han escuchado los miembros de la Iglesia.

Sí, el matrimonio plural formó parte de un periodo de la historia de la Iglesia. Sin embargo, en 1890 se publicó el Manifiesto que llevó al fin de esa práctica.

Actualmente, la Iglesia prohíbe la poligamia. Quienes la practican o promueven no pueden continuar como miembros.

2. “Ustedes no son cristianos, ¿verdad?”

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Para un Santo de los Últimos Días, esta frase puede resultar especialmente incómoda porque Jesucristo ocupa el centro de su fe.

Los miembros creen que Él es el Hijo de Dios y el Salvador del mundo. También oran en Su nombre, estudian Sus enseñanzas y procuran seguir Su ejemplo.

El hecho de que acepten el Libro de Mormón junto con la Biblia no significa que rechacen a Cristo. Ambos libros testifican de Él.

3. “Entonces, ¿no creen en la Biblia?”

Imagen: Canva

Sí creen en ella y la consideran palabra de Dios.

La estudian en sus hogares, clases y reuniones dominicales. También utilizan el Libro de Mormón porque creen que complementa el testimonio bíblico sobre Jesucristo.

No consideran que uno deba reemplazar al otro.

4. “¿Por qué no celebran la Navidad?”

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Imagen: Getty Images

Esta pregunta suele causar sorpresa porque los Santos de los Últimos Días sí celebran la Navidad.

Para muchas familias, es una fecha centrada en el nacimiento de Jesucristo, el servicio y el tiempo en familia.

Sus costumbres pueden incluir reuniones, regalos, música navideña y lecturas de la historia del nacimiento de Jesús. En otras palabras, no es una celebración ajena a su fe.

5. “¿Todos viven en Utah?”

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

No. La sede mundial de la Iglesia se encuentra en Salt Lake City y Utah tiene una presencia importante de miembros, pero la Iglesia es mundial.

Hay congregaciones en América Latina, Europa, África, Asia y muchas otras regiones. La mayor parte de sus integrantes vive fuera de Utah, así que no existe un único perfil cultural de “mormón”.

6. “¿Son como los amish?”

No tienen relación.

Los Santos de los Últimos Días usan teléfonos, redes sociales, automóviles y ropa común. Estudian en universidades, trabajan en distintas profesiones y participan normalmente en la sociedad.

La confusión quizá aparece porque ambos grupos valoran la familia y la religión, pero sus creencias y estilos de vida son muy diferentes.

7. “¿De verdad creen que recibirán su propio planeta?”

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Esta frase suele venir de una explicación exagerada o incompleta de sus creencias.

Los miembros creen que los hijos de Dios pueden continuar aprendiendo y llegar a ser más semejantes a Él por medio de Jesucristo.

También creen que las relaciones familiares pueden continuar después de la muerte. Reducir esas enseñanzas a “recibir un planeta” solo crea más confusión.

Comentarios que cruzan límites personales

No todas las preguntas equivocadas nacen de un rumor. Algunas presionan a la persona para que ignore una creencia que considera importante.

8. “Toma café solo por esta vez”

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Los miembros siguen una ley de salud conocida como la Palabra de Sabiduría. Por esa razón, evitan el café, el té, las bebidas alcohólicas, el tabaco y otras sustancias dañinas.

Para ellos no se trata simplemente de una dieta. Es un compromiso religioso.

Insistir o convertirlo en una prueba puede hacer que la persona sienta que no respetas sus límites. Lo mejor es aceptar su respuesta sin presionarla.

9. “¿Por qué creen en cosas tan raras?”

Cualquier religión puede parecer extraña cuando se observa sin contexto.

Los Santos de los Últimos Días creen en la revelación moderna, los profetas, las familias eternas y otros principios que quizá no sean conocidos para todos.

Puedes preguntar qué significa una enseñanza o por qué es importante. Llamarla “rara” o “inventada” antes de escuchar la explicación cierra la conversación antes de que comience.

10. “Ustedes son una secta, ¿no?”

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Usar la palabra “secta” como insulto no muestra curiosidad. Solo coloca una etiqueta sobre millones de personas sin conocerlas.

La Iglesia posee congregaciones organizadas, programas educativos, proyectos humanitarios y templos en numerosos países. Al cierre de 2025 registraba 17.887.212 miembros y más de 32.000 barrios y ramas.

Es válido tener dudas o críticas. Sin embargo, una conversación respetuosa necesita preguntas concretas, no descalificaciones.

11. “¿Por qué son tan estrictos con todo?”

Si bien los miembros de la Iglesia de Jesucristo viven ciertas normas, eso no significa que sus vidas sean aburridas. Imagen: masfe.org

Algunos miembros siguen normas sobre la salud, la sexualidad, el día de reposo y la manera de relacionarse con los demás.

Eso no significa que sus vidas sean tristes o que nunca se diviertan.

En sus comunidades también hay deportes, bailes, campamentos, noches de juegos y reuniones familiares. La disciplina religiosa forma parte de su manera de vivir, pero no define cada minuto de su vida.

12. “Ustedes no creen en la ciencia, ¿cierto?”

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Tener una creencia religiosa no significa rechazar automáticamente la ciencia.

Entre los miembros de la Iglesia hay médicos, investigadores, profesores e ingenieros. Además, la educación y el aprendizaje ocupan un lugar importante en sus enseñanzas.

Como ocurre dentro de cualquier comunidad grande, las opiniones individuales pueden variar. Por eso, no conviene asumir lo que una persona piensa sobre todos los temas científicos solo por su religión.

13. “¿Las mujeres son tratadas mal en su Iglesia?”

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Es una pregunta legítima cuando busca comprender cómo funciona la Iglesia, pero plantearla como una conclusión puede resultar ofensivo.

Los hombres son ordenados a oficios del sacerdocio. A la vez, las mujeres dirigen organizaciones, enseñan, sirven como misioneras, participan en consejos y cumplen responsabilidades en congregaciones y en la administración mundial.

La Sociedad de Socorro, organizada en 1842, reúne actualmente a más de siete millones de mujeres.

Esto no significa que todas las mujeres tengan la misma opinión sobre su experiencia religiosa. Lo respetuoso es escucharlas antes de hablar por ellas.

14. “¿Tienen permitido salir con alguien?”

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Sí, los Santos de los Últimos Días tienen citas y relaciones como otras personas.

Muchos jóvenes siguen consejos como esperar hasta los 16 años para comenzar a salir y evitar situaciones que contradigan sus valores.

Aun así, la vida sentimental sigue siendo un asunto personal. Tener curiosidad no da permiso para interrogar a alguien sobre sus relaciones o su intimidad.

15. “¿Por qué siempre intentan convertir a todos?”

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La obra misional es una parte visible de la Iglesia. Los misioneros hablan de Jesucristo, enseñan sus creencias e invitan a las personas a conocerlas.

Ellos ven ese servicio como una forma de compartir algo importante, no como un permiso para obligar a alguien.

Puedes escuchar, hacer preguntas o decir con amabilidad que no estás interesado. Una conversación respetuosa también incluye el derecho de ambas personas a tomar sus propias decisiones.

Al final, no necesitas conocer cada enseñanza antes de hablar con un Santo de los Últimos Días.

Solo hace falta algo mucho más sencillo: preguntar con respeto, escuchar la respuesta y recordar que estás conversando con una persona, no con el estereotipo que viste en internet.

Fuente: Msn.com

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