Ama tu cuerpo: 5 cosas que puedes hacer cuando no te agrada tu cuerpo

amar tu cuerpo

Son muchas las razones que nos llevan a mirar negativamente nuestro cuerpo. Quizá puede deberse a nuestro peso, altura, cicatrices, discapacidades o rasgos físicos.

Además, está la mirada de los demás, los medios de comunicación, que nos incitan a querer cambiar nuestra apariencia. Existen muchas influencias que nos enseñan a no amar nuestro cuerpo. 

¿Acaso no somos también una de esas influencias?

Nuestro cuerpo es un regalo precioso de nuestro Dios que debemos aprender a amar. Entonces, ¿qué podemos hacer cuando no nos agrada nuestro cuerpo?

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1. Encuentra un equilibrio

No conozco todas las razones por las que a una persona no le gusta su cuerpo. Lo que sí sé es que siempre hay algo que se puede hacer para cambiarlo. ¿Por ejemplo?

Sin querer poner más presión sobre el tema, creo que muchas de las soluciones que nos dan los medios no están del todo mal. Como todo en estos días, solo tienes que aprender a usarlas de la manera correcta.

La moda, el maquillaje, los peinados, los deportes, las cirugías no son cosas malas en sí mismas. ¡El exceso de estas las vuelve malas! El secreto es aprender a usarlas sin dejar que eso ejerza una presión adicional sobre nosotros, encontrar un equilibrio.

Sabemos que tenemos que cuidar nuestro cuerpo. Depende de todos entender cómo cuidarlo de la mejor manera posible. Esto implica que todos tienen derecho a cuidarlo como mejor les parezca, sin el juicio de los demás. Queda entre la persona y el Señor.

Decide hoy ser lo suficientemente bueno contigo mismo. Verás cómo cambiará la perspectiva de los demás o tu percepción de cómo te ven los demás.

2. Medita

A menudo leemos en las Escrituras que los profetas meditan cuando tienen problemas o preguntas que resolver. Toma el ejemplo de Nefi:

“Pues sucedió que después que hube deseado conocer las cosas que mi padre había visto, y creyendo que el Señor podía hacérmelas saber, mientras estaba yo sentado reflexionando sobre esto, fui arrebatado en el Espíritu del Señor, sí, hasta una montaña extremadamente alta que nunca antes había visto, y sobre la cual nunca había puesto mis pies”. -1 Nefi 11: 1

Esto es lo que nos dice la Guía para el Estudio de las Escrituras acerca de la meditación:

“Pensar o reflexionar profundamente, a menudo tocante a las Escrituras u otras cosas divinas. Al combinarse con la oración, la meditación sobre las cosas de Dios puede traer consigo la revelación y la comprensión”.

Dios realmente tiene respuestas para todo. Especialmente cuando se trata de nosotros, Sus hijos. Su mayor deseo es que nos demos cuenta de nuestro potencial divino. 

¿Cómo podemos lograr esto si vemos nuestros cuerpos como objetos feos, voluminosos, gordos, flacos, discapacitados? Sería Imposible.

Tómate el tiempo para meditar y comprender la belleza de tu cuerpo. No quedarás decepcionado.

3. Piensa en la constitución del cuerpo humano

Antes de ponerte a meditar, te invito a ver algunos videos en YouTube sobre la increíble capacidad del cuerpo humano. Te sorprenderá saber todo lo que nuestro cuerpo es capaz de hacer.

¿Te has dado cuenta de lo mucho que tu cuerpo hace a diario? Y eso, te guste o no, es absolutamente fantástico. Este es quizás uno de los temas más fascinantes que puedes estudiar si no sabes cómo poder amar tu cuerpo.

De hecho, otro consejo es que vayas y hables de todo esto con las personas que te rodean.

4. Habla con personas que te ayudarán a amar tu cuerpo

Ya sea para comprender las increíbles capacidades del cuerpo humano en general o para ver tus propias cualidades, conversar con personas que saben de lo que están hablando puede resultar muy útil en tu búsqueda.

Puedes conversar con un científico, tu médico, un dentista, un cirujano, un atleta, hasta incluso con tus amigos, un miembro de la familia de confianza y un líder de la Iglesia. Descubre las poderosas y maravillosas cosas que estas personas pueden decirte sobre tu cuerpo o sobre quién eres.

¿Sabes qué? No hay necesidad de sentirse solo en esta búsqueda. Amar tu cuerpo es uno de los mayores desafíos de esta vida y de este tiempo. 

¿Por qué? Por una buena razón. 

5. Piensa en el primer mandamiento

¿Recuerdas el primer mandamiento dado en el jardín del Edén? No te preocupes, aquí te ayudamos. Lee lo que está escrito en Génesis 1: 27-28:

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo Dios: Fructificad y multiplicaos; y henchid la tierra y sojuzgadla; y tened dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos y sobre todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.

El primer mandamiento dado al hombre fue multiplicarse y henchid la tierra. Formar una familia y utilizar el sagrado poder de la procreación. El propósito de nuestra vida en la tierra es recibir un cuerpo y ayudar a otros a recibirlo.

satanás

¡El medio por el cual podemos cumplir este mandamiento es justamente con nuestro preciado cuerpo! Sabiendo esto, no es de extrañar que tengamos tantos desafíos con nuestro cuerpo.

Satanás tiende a trabajar así. Nos hace dudar de muchas cosas. Y más aún cuando esas cosas son necesarias para el Plan de Dios para nuestra felicidad. 

Asimismo, Satanás no puede recibir un cuerpo. No hay duda de que su resentimiento por esto se siente a diario. Somos más fuertes que el adversario y tenemos la capacidad de ahuyentarlo cuando entendemos sus artimañas.

Ahora que lo sabes, tienes el poder de decirle “NO” y amar tu cuerpo tal como es. Es decir, “el templo del Espíritu Santo que está en vosotros, que habéis recibido de Dios” (1 Corintios 6:19).

Para concluir

Los dejo con una cita de la Liahona de agosto de 2019, “More than a body”, sobre una enseñanza del apóstol Pablo.

““Ahora vemos por espejo, oscuramente; más entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido”. –1 Corintios 13:12

El espejo que describió Pablo parecía ser un espejo empañado y opaco. Uno donde también podemos vernos a nosotros mismos si es que nos miramos a través del lente mental, que ha sido distorsionado por nuestra cultura obsesionada con las apariencias, y determinamos nuestro valor en base a esa visión distorsionada y limitada”.

Fuente: foienchrist.org

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