Adilaide Ohms conoce bien la presión de una competencia. A sus 18 años, acaba de ganar un campeonato mundial en la disciplina que practica desde niña y, pocos días después, dejará todo para comenzar su misión.

La joven de Cedar City, Utah, terminó invicta con siete victorias en el Torneo Mundial de 2026, realizado el 18 de julio. Con ese resultado, obtuvo el primer lugar en la categoría juvenil femenina.

El triunfo no llegó de la nada. Adilaide pertenece a la cuarta generación de una familia dedicada a esta disciplina. Su abuelo y su bisabuelo forman parte del Salón de la Fama de la Asociación Nacional de Lanzadores de Herraduras.

En mayo, también ayudó al equipo de Canyon View High School a ganar su noveno campeonato estatal de Utah. Además, recibió el reconocimiento como jugadora más valiosa, honores estatales y una beca.

Volvió más fuerte después de perder

Créditos: Seth Ohms

Un año antes, Adilaide había quedado en segundo lugar en el campeonato mundial. La derrota le dolió, pero no permitió que la detuviera.

Su padre, Seth Ohms, contó que después de aquella competencia comenzó a entrenar con todavía más dedicación.

“Quizá eso es lo que determina quién se convierte en campeón: levantarse cuando las cosas se ponen más difíciles, en lugar de derrumbarse bajo la presión”.

Durante años, esta disciplina le enseñó a practicar con constancia, controlar el estrés y continuar incluso cuando los resultados no eran los que esperaba.

Ahora espera usar esas mismas lecciones en una etapa completamente distinta de su vida.

Adilaide comenzará su servicio misional desde casa el 29 de julio. Luego servirá en español en la Misión Nuevo México Albuquerque de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Dejará la competencia para servir

Créditos: Seth Ohms

La decisión de servir una misión se volvió más real mientras leía 1 Nefi 2:4. El versículo cuenta que Lehi dejó su casa, sus riquezas y su tierra para partir con su familia hacia el desierto. Al leerlo, Adilaide pensó inmediatamente en lo que estaba a punto de hacer.

“Eso es lo que voy a hacer. Voy a irme y viajar a una tierra extranjera”.

Su misión también tiene un significado especial para su familia. Algunos de sus antepasados estuvieron entre los primeros misioneros que sirvieron en Nuevo México.

“Siento que estarán allí conmigo mientras sirva”.

Su obispo, Danon Hulet, la describió como una joven responsable, trabajadora y con un gran corazón. También señaló que muchas jóvenes de su comunidad la ven como un ejemplo.

“Cuando hay algo que hacer, ella nunca se aleja”.

Créditos: Seth Ohms

Aunque dejará temporalmente las competencias, esta práctica seguirá siendo parte de su historia. Para Adilaide, representa una conexión directa con su familia y con varias generaciones que compitieron antes que ella.

“Es increíble poder formar parte del legado familiar”.

Su padre explicó que se trata de un deporte para toda la vida, pues puede practicarse a distintas edades y suele reunir a familias completas.

En esta ocasión, las habilidades que llevaron a Adilaide a convertirse en campeona mundial también la acompañarán lejos de casa: disciplina para trabajar, fortaleza para enfrentar días difíciles y valor para comenzar algo nuevo.

Fuente: Church News

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