Cuando hablamos del Concilio en los Cielos, muchas veces repetimos una idea que parece clara, pero que no siempre es precisa. Esta semana, el élder David A. Bednar invitó a mirar ese momento premortal con más atención y a corregir una creencia muy común.

En un nuevo video de Ven, Sígueme, el apóstol explicó que las Escrituras enseñan algo sencillo, pero profundamente revelador.

No hubo dos planes en competencia

Imagen: Masfe.org

A menudo se dice que en el Concilio en los Cielos se presentaron dos planes. Uno por Jesucristo y otro por Lucifer. Sin embargo, al estudiar Abraham 3:26–28, esa idea no aparece así en el texto.

“He escuchado muchas veces que en el concilio se presentaron dos planes”, explicó el élder Bednar. “Pero esos versículos no enseñan eso”.

Según aclaró, solo hubo un plan, y fue presentado por nuestro Padre Celestial. No se trató de una mesa de debate ni de una votación entre propuestas.

El Padre presentó Su plan y preguntó quién iría

El concilio de los cielos. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

En un artículo publicado en Liahona, el élder Bednar profundizó aún más en este punto doctrinal:

“Nuestro Padre Celestial no preguntó ‘¿qué haremos?’. No solicitó ideas ni propuestas. Él presentó los elementos esenciales de Su plan y preguntó ‘¿a quién enviaré?’”.

La diferencia es clave. Lucifer no presentó un plan alternativo que fuera rechazado. Él se rebeló contra el plan del Padre. Esa rebelión, motivada por orgullo y egoísmo, reveló quién era realmente.

“No fue alguien que perdió una elección”, enseñó el élder Bednar. “Se rebeló”.

Elegir a Cristo no fue casualidad

Imagen: Ask Gramps

Este detalle del Concilio en los Cielos nos recuerda algo importante sobre nuestra identidad. Elegimos aceptar el plan del Padre y seguir a Jesucristo. Y esa decisión sigue teniendo efecto hoy.

“El Padre Celestial desea que regresemos a casa”, escribió el élder Bednar. “Invita y promete bendiciones, pero nunca obliga”

El albedrío moral siempre ha sido parte central del plan. Seguir a Cristo en la vida premortal no fue automático. Tampoco lo es ahora.

El albedrío como propósito eterno

Élder David A. Bednar. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El élder Bednar enseñó que el albedrío existe solo para elegir bien por nosotros mismos, sino también para amar, servir y bendecir a los demás.

“El propósito del albedrío es escoger a Dios y servir a nuestros hermanos y hermanas”.

Recordar de dónde venimos, porqué estamos aquí y hacia dónde vamos cambia la forma en que enfrentamos la vida.

Todo lo que pensamos y hacemos se ve influenciado por ese conocimiento”, enseñó.

Este recordatorio del Concilio en los Cielos no es solo un dato doctrinal. Es una invitación actual. Elegir hoy lo que ya elegimos una vez. Seguir a Cristo con intención, usar nuestro albedrío con propósito y caminar con una perspectiva eterna.

Porque el plan nunca cambió. Y la invitación sigue abierta.

Fuente: LDS Daily, churchofjesuschrist.org  

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