*Nota del autor: idea originalmente redactada por Hyrum Egúsquiza
En una época remota, aproximadamente 2,200 años antes de Cristo, mucho antes de que Cristóbal Colón zarpara hacia el Nuevo Mundo, existió un pueblo ancestral ya extinto que, según la historia, descubrió América.
Este acontecimiento se desplegó durante la construcción de la Torre de Babel, cuando, según la creencia, Dios confundió las lenguas de los habitantes de la tierra (Éter 1:33).
La trama de esta historia gira en torno a Jared, un hombre temeroso de Dios, quien, preocupado por la confusión de lenguas, instó a su hermano Mahonri Moriáncumer a orar a Dios (Éter 1:34).

El resultado fue una promesa divina de preservar su idioma y guiarles hacia una tierra especial, una tierra prometida, siempre y cuando fueran fieles a Dios y a sus mandamientos (Éter 1:35-43). Y la promesa, era la siguiente:
“Que es una tierra de promisión; y cualquier nación que la posea servirá a Dios, o será exterminada cuando la plenitud de su ira caiga sobre ella. Y la plenitud de su ira descenderá sobre ella cuando haya madurado en la iniquidad.
Porque he aquí, esta es una tierra escogida sobre todas las demás; por tanto, aquel que la posea servirá a Dios o será exterminado, porque es el eterno decreto de Dios. Y no es sino hasta cuando llega al colmo la iniquidad entre los hijos de la tierra, que son exterminados”. (Éter 2:9-10)
Siguiendo las instrucciones divinas, Mahonri y Jared, junto con amigos y familiares, construyeron barcos para emprender un viaje hacia esa tierra prometida.

Sin embargo, los barcos, diseñados para resistir la presión del agua en caso de tormenta, se enfrentaron a un problema de iluminación por la ausencia de ventanas, pues la única fuente de luz que podía entrar era por una escotilla que se cerraba para no dejar que el agua entre.
La intervención divina llegó cuando Mahonri, con fe inquebrantable, subió a la montaña con 16 piedras transparentes, las cuales Dios tocó con su dedo, proporcionando luz permanente a los barcos (Éter 3:1-6).
Después de una travesía de 344 días, el grupo de Mahonri llegó al continente hoy conocido como América (Éter 6:2-12)

Allí, descubrieron recursos abundantes, como minerales preciosos y una variedad de animales que les permitieron prosperar y formar una civilización próspera durante muchos años.
Sin embargo, la ambición y la desobediencia de algunos gobernantes llevaron a la caída de esta civilización.
La codicia y la sed de poder provocaron una maldición que hizo desaparecer todo lo que los habitantes de la tierra prometida ocultaban, sumiendo a la población en un caos interno:
“Y empezó a haber una grande maldición sobre toda la tierra a causa de la iniquidad del pueblo, por lo cual, si un hombre dejaba su herramienta o espada sobre su alacena, o en el lugar donde solía guardarla, he aquí, a la mañana siguiente, no la podía encontrar, tan grande era la maldición sobre esa tierra.
Así que todo hombre tomó entre sus manos lo que era suyo, y ni pedía prestado ni prestaba; y todo hombre conservaba el puño de su espada en su mano derecha, en defensa de su propiedad, su vida y la de sus esposas e hijos”. (Éter 14:1-2)

La consecuencia fue la autoexterminación del pueblo debido a su propia avaricia y sed de venganza (Éter 15:2,17, 20-32)
Y así terminó la historia del pueblo jaredita, sumido en la destrucción por causa de ellos mismo y por causa de su desobediencia a los mandamientos de Dios. Ellos tuvieron la opción de continuar siendo un pueblo beneficiado, pero escogieron todo lo contrario.
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Siempre fuimos desobedientes pero Dios de igual manera nos abrí camino hasta hoy dia es asi
Aun cuando nos equivocamos, Dios no deja de invitarnos a volver a Él. Su amor nos da oportunidades para aprender, cambiar y seguir adelante. A veces, al mirar atrás, podemos reconocer cómo nos sostuvo incluso en los momentos en que no sabíamos qué camino tomar.
Entonces Lei y su familia llego mucho después
Para conocer cuándo llegó Lehi y su familia a América según el relato, puedes revisar los primeros capítulos de 1 Nefi. Allí se describe su salida de Jerusalén, su travesía por el desierto y el viaje hacia la tierra prometida. Estudiar el relato con calma puede ayudar a comprender mejor la secuencia de los acontecimientos.
Entonces Lei y su familia llego mucho después a América
El relato de Lehi y su familia invita a reflexionar sobre cómo Dios guía a distintas personas a través de sus propios caminos. Para comprender mejor la cronología de esos acontecimientos, vale la pena revisar el relato del Libro de Mormón y distinguir lo que el texto dice de las interpretaciones que podemos hacer sobre él.