Cuando comienzas una relación seria o te casas, surge una pregunta que puede generar conflictos:

¿Está bien seguir hablando con tu ex?

Desde las enseñanzas de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el matrimonio es mucho más que una relación sentimental: es un compromiso sagrado que requiere amor, fidelidad, honestidad y respeto.

Por eso, la pregunta no es solamente si puedes seguir hablando con tu ex, sino cómo tus decisiones contribuyen a fortalecer la confianza y el compromiso con tu pareja actual.

Geoff Steurer, terapeuta matrimonial y familiar, explica qué deben considerar las parejas para cuidar su relación sin dejar de lado la confianza y el respeto.

No todas las parejas tienen los mismos límites

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Algunas personas pueden mantener una amistad sana con una expareja, mientras que otras se sienten incómodas con esa cercanía. No existe una regla universal: cada pareja debe conversar y establecer acuerdos que funcionen para ambos.

La prioridad debe ser la relación que están construyendo juntos. Esto implica escucharse, resolver desacuerdos y procurar la unidad, incluso cuando no tienen la misma opinión.

Las enseñanzas de la Iglesia destacan la importancia de considerar el matrimonio como una de las relaciones más preciadas de nuestra vida terrenal. También enseñan que los cónyuges deben alentarse, consolarse y ayudarse mutuamente.

El amor que enseñó Jesucristo nos invita a considerar cómo nuestras decisiones afectan a quienes amamos. Esto significa escuchar las preocupaciones de nuestro cónyuge y procurar que se sienta valorado y respetado.

Qué deberían considerar antes de mantener esa amistad

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Antes de decidir qué tipo de relación conservar con una expareja, conviene reflexionar sobre algunas preguntas:

  • ¿Quedaron sentimientos románticos sin resolver?
  • ¿La amistad es genuina o buscas mantener una conexión emocional que ya no corresponde a tu situación actual?
  • ¿La comunicación es transparente con tu pareja?
  • ¿El contacto es necesario por motivos familiares, hijos o responsabilidades compartidas?
  • ¿Estarías cómodo si tu cónyuge tuviera una amistad en las mismas condiciones?

Estas preguntas no buscan generar sospechas, sino ayudarte a examinar tus intenciones y actuar con honestidad.

En Doctrina y Convenios 42:22, el Señor enseña que debemos amar a nuestro cónyuge con todo nuestro corazón y allegarnos a él o ella. Este principio invita a dar prioridad al compromiso matrimonial y evitar que otras relaciones ocupen un lugar que debilite esa unión.

Ser honesto también significa reconocer cuándo una amistad comienza a afectar emocionalmente a tu pareja o a interferir con la relación que ambos están construyendo.

Hasta dónde debería llegar la comunicación con un ex

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Algunas parejas están cómodas con mensajes ocasionales, mientras que otras prefieren mantener distancia. Lo importante es que ambos conversen sobre qué tipo de contacto consideran apropiado y qué situaciones les generan incomodidad.

Cuando la comunicación se vuelve demasiado frecuente o emocionalmente íntima, puede afectar la conexión con la pareja actual. Por eso, los límites deben establecerse mediante el diálogo, no con acusaciones o imposiciones.

Las enseñanzas de la Iglesia sobre la fidelidad matrimonial invitan a ser leales no solo en nuestras acciones, sino también en nuestros pensamientos, palabras e intenciones.

Esto no significa que toda conversación con una expareja sea incorrecta. Significa que debemos examinar si nuestra manera de relacionarnos con otras personas es coherente con los compromisos que hemos asumido.

Poner límites también puede ser una forma de proteger el compromiso que ambos decidieron asumir.

¿Pedir que no haya contacto es una señal de inseguridad?

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No necesariamente. Expresar incomodidad ante una amistad cercana con una expareja no convierte automáticamente a alguien en una persona controladora. Todos pueden comunicar sus sentimientos y necesidades.

Sin embargo, hay una diferencia entre expresar un límite y querer controlar las decisiones de la pareja. La conversación debe basarse en el respeto mutuo, sin amenazas ni intentos de restringir toda libertad.

El evangelio de Jesucristo nos enseña a actuar con amor, paciencia y respeto. Estos principios deben estar presentes cuando hablamos de asuntos delicados, especialmente si existen desacuerdos.

Si el desacuerdo se vuelve difícil de resolver, buscar ayuda profesional puede ayudar a encontrar una solución.

Una relación saludable no ignora las preocupaciones del otro, sino que las escucha y busca comprenderlas.

La confianza se demuestra con acciones

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La confianza no consiste solamente en decir “confía en mí”. También se construye mediante acciones coherentes, comunicación abierta y el cumplimiento de los acuerdos establecidos.

Si una amistad con una expareja genera preocupación, ocultar conversaciones o restar importancia a los sentimientos del cónyuge puede aumentar la distancia emocional.

Por el contrario, hablar con sinceridad, cumplir los acuerdos y estar dispuestos a corregir conductas que afectan la relación contribuye a crear un ambiente de seguridad.

Los límites ayudan a que ambos se sientan respetados, mientras que la confianza permite mantener esos acuerdos sin vivir en constante vigilancia. Además, es válido revisarlos cuando cambian las circunstancias o las necesidades de la pareja.

Qué debería tener prioridad: tu ex o tu relación actual

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No todas las parejas necesitan tomar la misma decisión, pero el matrimonio requiere honestidad, consideración y compromiso.

Desde los principios del Evangelio, amar también significa procurar el bienestar del cónyuge y actuar con integridad. Amar a tu pareja implica tomar en serio sus sentimientos, sin intentar controlar su vida.

Esta perspectiva invita a mirar las decisiones cotidianas desde una pregunta más profunda:

¿Estoy actuando de una manera que fortalece el compromiso que he hecho con mi cónyuge?

En una relación matrimonial, amar no consiste solamente en sentir afecto. También implica actuar con fidelidad, ser considerado con los sentimientos del otro y estar dispuesto a hacer cambios cuando nuestras decisiones perjudican la relación.

Al final, la pregunta no es solo si puedes seguir siendo amigo de tu ex, sino si esa amistad es compatible con el compromiso que tienes con tu pareja.

La confianza se fortalece cuando nuestras palabras y acciones demuestran que estamos dispuestos a cuidar la relación que elegimos construir.

Fuente: Meridian Magazine 

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