A primera vista, dos titulares recientes sobre La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días parecen contradecirse.
Por un lado, un análisis basado en un informe de BYU señaló que la Iglesia tiene una de las tasas de retención activa más altas entre los grupos religiosos estudiados en Estados Unidos.
Pero, por otro lado, también se ha informado que una parte importante de las personas que crecieron en la Iglesia, especialmente entre las generaciones más jóvenes, ya no se identifican como miembros.
Entonces, ¿qué está pasando realmente?
La respuesta está en los datos de un mismo informe elaborado por investigadores de Brigham Young University, la conclusión es bastante más compleja que decir simplemente que la Iglesia está “creciendo” o “perdiendo miembros”.
Una Iglesia con altos niveles de participación

El informe reúne información de diferentes estudios realizados en Estados Unidos y muestra varios datos positivos sobre los Santos de los Últimos Días.
Por ejemplo, según el análisis de la Encuesta del Panorama Religioso de Pew de 2024, alrededor del 76% de los miembros Santos de los Últimos Días de las generaciones Millennial y Z asisten a la Iglesia al menos una vez al mes.
El mismo estudio encontró que aproximadamente el 80% de los padres Santos de los Últimos Días oran o estudian las Escrituras con sus hijos, mientras que el 67% de los miembros afirmó experimentar una profunda sensación de paz y bienestar espiritual al menos una vez por semana.
Estos datos muestran algo importante: entre quienes continúan identificándose con la Iglesia, la participación religiosa y las prácticas espirituales siguen teniendo un lugar importante en su vida.
Pero el mismo informe también presenta una realidad menos alentadora.
El número de personas que permanecen ha disminuido

Uno de los conceptos principales del informe es la retención religiosa, es decir, el porcentaje de personas que continúan identificándose con la religión en la que fueron criadas.
Al analizar datos recopilados durante varias décadas, los investigadores estimaron que la retención de los Santos de los Últimos Días pasó de aproximadamente 82% en la década de 1980 a 46% entre la década de 2010 y 2024.
Otros estudios más recientes utilizados por los investigadores sitúan la cifra actual un poco por encima del 50%.
Esto significa que una proporción menor de las personas criadas en la Iglesia continúa identificándose con ella en la adultez que en generaciones anteriores.
Sin embargo, aquí aparece uno de los datos más interesantes del informe.
Una participación activa más alta

El informe utiliza otra medida para analizar la retención.
De acuerdo con los datos de Pew, aproximadamente 42% de las personas criadas como Santos de los Últimos Días todavía se identifican con la Iglesia y además asisten a las reuniones al menos una vez al mes.
Con esta medida, la Iglesia presenta una de las tasas de retención activa más altas entre los grupos religiosos comparados.
La diferencia está en cómo se cuentan las personas.
Algunas personas pueden haber crecido en la Iglesia, conservar una identidad cultural relacionada con ella, pero asistir muy pocas veces o no participar actualmente. Otras continúan identificándose como Santos de los Últimos Días y además participan activamente.
Por eso, ambos datos pueden ser ciertos al mismo tiempo, la Iglesia ha experimentado una disminución en la cantidad de personas que permanecen identificándose con la fe, pero quienes permanecen tienden a participar activamente en ella.
¿Y qué está pasando con las Mujeres Jóvenes?

Esta es una de las partes del informe que más atención recibió recientemente.
Religion News Service destacó los datos relacionados con las mujeres jóvenes. Uno de los estudios analizados por BYU encontró que aproximadamente cuatro de cada diez mujeres de la Generación Z criadas como Santos de los Últimos Días todavía se identificaban con la Iglesia.
En el grupo de mujeres de 18 años, la cifra era incluso menor.
Otro estudio, realizado por Pew entre 2023 y 2024, mostró una diferencia según la edad: el 49% de las mujeres de entre 18 y 49 años que habían sido criadas como Santos de los Últimos Días todavía se identificaban con la Iglesia, frente al 66% de las mujeres de 50 años o más.
Pero el propio informe de BYU es más cuidadoso al interpretar estos resultados.
Los investigadores encontraron que las generaciones más jóvenes presentan menores niveles de retención, pero las diferencias entre hombres y mujeres dentro de los mismos grupos de edad no fueron suficientemente grandes como para afirmar que el género, por sí solo, explica la diferencia.
Esto es importante porque algunos análisis periodísticos han ido más allá de lo que el informe demuestra directamente.
¿Por qué algunas personas se alejan?

Aquí es donde comienzan las diferentes interpretaciones.
Al analizar los datos, algunos investigadores encontraron que determinadas posiciones políticas y sociales pueden estar relacionadas con la decisión de algunas personas de dejar de identificarse con la Iglesia.
También aparecen otros factores, como el uso de redes sociales y teléfonos inteligentes, la relación de los jóvenes con la religión y sus experiencias personales dentro de la Iglesia.
Pero hay que hacer una distinción.Que dos factores aparezcan relacionados en los datos no significa automáticamente que uno sea la causa del otro.
Por ejemplo, el informe encontró una relación entre ciertos patrones de uso de teléfonos inteligentes y una mayor probabilidad de dejar de identificarse con la Iglesia en algunos grupos de jóvenes. Eso no significa necesariamente que el teléfono sea la causa directa de que una persona abandone su fe.
Por eso, los investigadores son más prudentes que algunos titulares.
Hay otro dato que puede pasar desapercibido

Quizás uno de los hallazgos más interesantes tiene que ver con las experiencias espirituales de los jóvenes.
En un estudio longitudinal incluido en el informe, los investigadores observaron una relación entre la frecuencia con la que los jóvenes sentían la presencia de Dios y su permanencia en la Iglesia.
Entre los jóvenes que casi nunca sentían la presencia de Dios, aproximadamente el 24% dejó de identificarse como Santo de los Últimos Días durante los cuatro años analizados.
Entre quienes afirmaban sentir la presencia de Dios todos los días, la cifra fue de aproximadamente 4%. Esto no demuestra por sí solo que sentir la presencia de Dios sea la única razón por la que alguien permanece en la Iglesia. Pero sí plantea una pregunta importante sobre cómo viven los jóvenes su fe.
No se trata solamente de lograr que alguien asista a una reunión. También importa que pueda desarrollar una relación personal con Dios y con Jesucristo.
¿Qué ocurre con quienes dejan la Iglesia?

El informe también presenta un dato que puede sorprender.
Entre las personas que dejaron de identificarse como Santos de los Últimos Días, aproximadamente 54 % todavía consideraba importante la religión o la espiritualidad.
Es decir, dejar de identificarse con la Iglesia no necesariamente significa que una persona haya dejado de creer en Dios o que ya no tenga interés en las cosas espirituales.
Esto abre una perspectiva diferente.
Una persona puede estar atravesando preguntas, dudas o incluso alejándose de una institución religiosa y, al mismo tiempo, seguir buscando respuestas espirituales y tener interés en Dios.
Por eso, reducir estas historias a “personas que perdieron la fe” puede ser demasiado sencillo para explicar una realidad mucho más amplia.
Cuatro medios, cuatro formas de contar la misma historia

Los datos del informe también muestran algo interesante sobre la manera en que se construyen las noticias.
- Religion News Service puso el foco en las mujeres jóvenes que abandonan la Iglesia.
- Deseret News destacó los niveles de participación, las prácticas familiares y la capacidad de los Santos de los Últimos Días para mantener una vida religiosa activa.
- The Salt Lake Tribune presentó una mirada más amplia, mostrando tanto la disminución de la retención como los altos niveles de participación entre quienes permanecen.
- Y Church News puso especial atención en las experiencias espirituales de los jóvenes y en la importancia de desarrollar una conexión personal con Dios.
Ninguno de estos enfoques necesariamente contradice al otro. Un mismo conjunto de datos puede mostrar una dificultad y, al mismo tiempo, una fortaleza.
Entonces, ¿la Iglesia está bien o está en problemas?

La respuesta más honesta es que hay razones para estar agradecidos y también razones para prestar atención.
El informe muestra que los Santos de los Últimos Días que permanecen en la Iglesia presentan niveles elevados de asistencia, estudio de las Escrituras, oración familiar y experiencias de bienestar espiritual.
Pero también muestra que la proporción de personas que permanecen identificándose con la Iglesia ha disminuido con el paso de las generaciones, y entre los jóvenes existen preguntas que no deberían ignorarse.
Por eso, quizá la pregunta más útil es qué experiencias ayudan a una persona a desarrollar una fe que realmente haga parte de su vida.
El informe no ofrece una solución única ni demuestra que exista una sola razón por la que alguien se aleja. Pero sí nos dice que las cifras representan personas reales, con historias, preguntas, experiencias y una relación única con Dios.
Más que usar estos datos para demostrar que la Iglesia está “ganando” o “perdiendo”, pueden servir para mirar con más atención lo que está funcionando, reconocer lo que necesita mejorar y preguntarnos cómo podemos ayudar a que más personas encuentren en el Evangelio de Jesucristo una experiencia espiritual significativa.
Porque al final, la meta es ayudar a las personas a acercarse realmente a Jesucristo.
Fuente: LDS Daily
