Durante varios días, cientos de jóvenes en Alaska dejaron de ser simples espectadores de las historias del Antiguo Testamento.
Organizados en doce tribus, instalaron sus carpas alrededor de una réplica del tabernáculo y participaron en actividades inspiradas en Moisés, Ester, José, David y otros personajes de las Escrituras.
La actividad recibió el nombre de “Campamento Hesed” y reunió a cerca de 400 jóvenes y líderes de la Estaca Eagle River, la cifra más alta registrada en uno de sus campamentos.Al finalizar, recibieron un mensaje por videollamada del presidente D. Todd Christofferson, Segundo Consejero de la Primera Presidencia.
Su consejo resumió lo que habían vivido durante esos días: debían cuidarse, permanecer unidos y levantar a quienes estuvieran pasando por un momento difícil.
Un proyecto que parecía demasiado grande

La idea comenzó varios meses antes, cuando Robert y Cristy Jones fueron llamados para dirigir el campamento.
Los líderes deseaban crear una actividad conjunta para los hombres y las mujeres jóvenes, centrada en el Antiguo Testamento. Robert sintió que una réplica del tabernáculo ayudaría a que las enseñanzas fueran más reales para ellos.
La construcción terminó convirtiéndose en un proyecto enorme. Durante cuatro meses, Robert dedicó gran parte de su semana a fabricar la estructura y cada uno de sus elementos. Dos jóvenes trabajaron junto a él, mientras otros miembros ayudaron cuando fue necesario.

El proceso no fue sencillo. Sin embargo, Robert aseguró que aparecieron soluciones inesperadas en momentos clave.
Algunas piezas fueron encontradas en lugares poco comunes. Incluso logró contactar a una persona que había trabajado en una réplica del Arca del Convenio para una película de Indiana Jones. Para él, esos detalles fueron pequeñas confirmaciones de que debían continuar.
El nombre “Hesed” surgió más adelante. La palabra hebrea hace referencia al amor fiel que Dios ofrece a quienes hacen convenios con Él. Esa idea se convirtió en el centro de toda la actividad.
Más que escuchar historias

Los organizadores no querían preparar una serie de discursos largos. Buscaban que los jóvenes caminaran, tomaran decisiones, trabajaran juntos y se imaginaran dentro de los relatos bíblicos.
En una de las actividades recorrieron un granero mientras aprendían sobre las plagas de Egipto y la liberación del pueblo de Israel. La historia de Moisés tuvo un peso especial. Él no se consideraba preparado para dirigir a una nación, pero avanzó confiando en la ayuda de Dios.
Ese mensaje permitió hablar con los jóvenes sobre sus propios temores y sobre las capacidades que quizá todavía no reconocían en ellos mismos. Las carpas también fueron colocadas mirando hacia el tabernáculo. Para varios líderes, aquella imagen se convirtió en una enseñanza por sí sola.

Stacey Moncur, presidenta de las Mujeres Jóvenes de la estaca, recordó la escena días después mientras servía en el templo. Comprendió que, así como las tribus miraban hacia el tabernáculo, los creyentes también necesitan orientar su vida hacia Jesucristo y el templo.
Cristy Jones aseguró que los meses de preparación cambiaron su forma de leer el libro de Éxodo. También sintió que el mensaje del presidente Christofferson cerró perfectamente el campamento.
Los jóvenes habían aprendido sobre convenios, milagros y liberación. Pero también se llevaron una responsabilidad más cercana: no dejar solo a quien necesite ayuda.
“Estén ahí los unos para los otros. Ayúdense, sean amigos y reúnanse en Cristo”.
Fuente: Church News
Video relacionado
@masfe.org Los milagros no han cesado, siguen ocurriendo y que hermoso es verlos ❤️ #bautismos #africa #inspiracioncristiana #masfe ♬ original sound – Keith_kate – DID YOU KNOW
