Tryston O’Toole había enviado sus papeles misionales con una meta clara: servir como misionero de tiempo completo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Pero la respuesta que recibió fue distinta.

Debido a que tiene síndrome de Tourette y depresión, y recibe tratamiento médico por ambas condiciones, no fue asignado a una misión de 24 meses. En su lugar, se le invitó a servir como misionero de servicio.

Al principio, él y su familia se sintieron desilusionados. No era lo que habían imaginado. Sin embargo, mientras su presidente de estaca les explicaba cómo podía servir desde casa y ayudar en su propia comunidad, sintieron paz. 

Con el tiempo, Tryston entendió que ese llamamiento fue  una de las mayores bendiciones de su vida.

“De no haber sido por la misión, no tendría nada de lo que tengo ahora. Así conocí a mi esposa; así conseguí mi primer trabajo formal. Literalmente, todo lo que tengo hasta este momento es gracias a mi misión”.

Créditos: Tryston O’Toole

Las misiones de servicio permiten que jóvenes con diferentes circunstancias sirvan a Dios y a Sus hijos mientras viven en su propio hogar. Sus asignaciones se adaptan a sus necesidades, habilidades y a las oportunidades de servicio disponibles.

En su caso, Tryston sirvió en varios lugares: el Almacén Central del Obispo en Mira Loma, el Templo de Redlands, un centro de terapia ecuestre, una organización que apoya a veteranos heridos y el Museo Aeronáutico March Field, en California.

Este último lugar terminó marcando su futuro.

Antes de su llegada, ya se había intentado abrir un espacio para misioneros de servicio en el museo, pero no se había logrado. Su buen trabajo cambió esa historia. Gracias a él, otros misioneros también pudieron servir allí.

Incluso, el museo llegó a exhibir un ejemplar del Libro de Mormón. Después de su misión, Tryston recibió una oferta de trabajo de tiempo completo en ese mismo lugar.

Servir también puede ser testificar

Créditos: Tryston O’Toole

En otra de sus asignaciones, Warfighter Made, le pidieron que no hablara de religión en el taller. La organización quería mantener un ambiente neutral, y Tryston respetó esa petición.

Pero su fe se notó de otra manera.

Al final de su misión, varios de sus compañeros asistieron a la iglesia para escucharlo compartir su informe misional. Para él, eso fue una pequeña semilla.

“Pude sembrar una semilla para que supieran de qué se trata la Iglesia”.

Créditos: Tryston O’Toole

Mientras servía en el Templo de Redlands, Tryston conoció a Stephanie Figueroa, una joven que acababa de regresar de servir en la Misión Virginia Richmond.

Primero fueron amigos. Luego, la misma noche en que Tryston fue relevado de su misión, la invitó a salir.

Con el tiempo, se casaron en el Templo de Redlands el 12 de octubre de 2024. Su recepción se celebró en el Museo Aeronáutico March Field, uno de los lugares donde él había servido como misionero.

“Todavía servimos juntos en el templo; y ella me mantiene en la senda del Señor. Sin mi misión, nunca la habría conocido”.

El Señor también guía por caminos distintos

Créditos: Tryston O’Toole

Hoy, Tryston no ve su misión como un plan alternativo. La ve como una respuesta divina.

Por eso, cuando habla a quienes reciben un llamamiento a una misión de servicio, su consejo es simple:

“Háganlo”.

Su madre, Elizabeth O’Toole, también lo expresó con claridad:

“El Señor sabe, y para Tryston, esto era exactamente lo que necesitaba. Si recibes ese llamamiento, es porque eso es lo mejor para ti”.

Finalmente, Tryston recuerda que el Señor no siempre responde como esperamos. A veces, nos lleva por un camino distinto, pero en ese camino puede estar justo la bendición que necesitábamos.

Fuente: Church News

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