Un reciente video de TikTok se ha vuelto viral al plantear una pregunta que honestamente muchos se han hecho, miembros y no miembros de la Iglesia de Jesucristo: ¿por qué la «iglesia mormona» es considerada una de las más ricas del mundo?
Cuando la conversación gira en torno a esa pregunta, muchos piensan en templos lujosos, capillas bien mantenidas y miembros vistiendo ropa elegante. Entonces muchos dicen, ¿de dónde proviene su riqueza?
La respuesta que se ofrece en el video es breve, pero toca tres aspectos fundamentales que pueden parecer simples, pero detrás de ellos existe un modelo financiero que la Iglesia ha desarrollado durante casi dos siglos y que explica cómo ha podido sostenerse a través de los años. Aquí te lo revelamos.
Primera razón: compromiso con el diezmo

El primer elemento señalado en el video es que los miembros de la Iglesia son extraordinariamente consistentes en vivir la ley del diezmo.
Desde sus inicios, la Iglesia ha enseñado que el diezmo es un mandamiento espiritual y un acto de fe. Los Santos de los Últimos Días creen que dar al Señor el diez por ciento de sus ingresos es una forma de reconocer que todas las bendiciones provienen de Dios y de contribuir voluntariamente al establecimiento de Su obra sobre la tierra.
La fidelidad de los santos a este principio ha permitido que la Iglesia cuente con una fuente de ingresos relativamente estable y sostenida a lo largo del tiempo.
A diferencia de muchas organizaciones religiosas que dependen de campañas de recaudación, cuotas obligatorias o grandes donantes, la Iglesia de Jesucristo se financia principalmente mediante contribuciones pequeñas y constantes realizadas por millones de miembros en todo el mundo.

El anterior obispo presidente Gérald Caussé ha explicado que el diezmo constituye el fundamento de la autosuficiencia financiera de la Iglesia.
«Sin el diezmo, la Iglesia sería incapaz de cumplir su misión divina».
La prosperidad financiera que posee la Iglesia de Jesucristo actualmente refleja, en gran medida, la fidelidad de generaciones de miembros que han decidido vivir este principio incluso en circunstancias económicas difíciles.
Es importante entender que, desde la perspectiva de los santos, el diezmo es una práctica espiritual ligada a la confianza en Dios y a las promesas de bendiciones temporales y espirituales.
Segunda razón: una administración prudente de los líderes

Otro de los factores que ayudan a explicar la gran capacidad económica de la Iglesia de Jesucristo es la manera en que sus líderes administran sus recursos.
La percepción pública suele asociar riqueza con gastos ostentosos, pero la Iglesia muestra una filosofía financiera basada en principios muy claros: evitar deudas innecesarias, vivir dentro de las posibilidades disponibles y reservar recursos para el futuro.
La Iglesia opera bajo reglas sencillas pero estrictas. Entre ellas destacan dos principios fundamentales según el élder Gérald Caussé:
- Los gastos nunca deben exceder los ingresos previstos.
- El presupuesto anual no debe crecer más rápido que el incremento esperado de las contribuciones por diezmos.
Esta visión ha permitido que la Iglesia alcance una condición de independencia financiera.
«Nos alegra que la Iglesia haya alcanzado la independencia financiera total y pueda cumplir su misión sin ningún tipo de deuda», declaró el élder Caussé.

Cuando algunas personas observan templos de arquitectura elaborada o centros de reuniones bien cuidados, pueden concluir que se trata de una demostración de lujos. Sin embargo, desde la perspectiva de los santos, estos edificios representan inversiones realizadas para servir a generaciones futuras.
Actualmente, la Iglesia mantiene miles de centros de reuniones y cientos de templos distribuidos por todo el mundo, además de sostener universidades, programas de bienestar, iniciativas humanitarias y esfuerzos misionales internacionales.
Todo esto es gracias a la sabia administración económica de líderes que buscan atender las necesidades de una Iglesia en constante crecimiento.
Tercera razón: inversiones pensadas a largo plazo

Según información de la Sala de Prensa, la iglesia de Jesucristo mantiene reservas diversificadas que incluyen acciones, bonos, propiedades agrícolas, bienes raíces residenciales y comerciales, así como otros activos destinados a respaldar sus operaciones presentes y futuras.
Estas reservas forman parte de una estrategia de preparación financiera y previsión. La Primera Presidencia explicó en una declaración oficial que una parte de los recursos se preserva cuidadosamente mediante una administración sabia para responder a futuras necesidades.
«A lo largo de los años, una parte se salvaguarda metódicamente mediante una administración financiera prudente y la creación de una reserva prudencial para el futuro».
Esta filosofía está relacionada con principios y enseñanzas históricas entre los Santos de los Últimos Días, como la autosuficiencia, el almacenamiento para tiempos difíciles y la preparación ante emergencias.
Estas reservas permiten sostener el crecimiento futuro de la obra de la Iglesia de Jesucristo, construir más templos, ampliar programas humanitarios, apoyar la educación y responder a crisis mundiales cuando sea necesario.
En otras palabras, la visión de la Iglesia de Jesucristo no consiste únicamente en financiar las necesidades actuales, sino también en garantizar que la Iglesia pueda seguir funcionando durante décadas o incluso siglos sin depender de préstamos.
Entonces, ¿por qué hay templos tan hermosos?

Una crítica que muchos repiten es que la Iglesia posee «edificios demasiado costosos o lujosos». No obstante, para los Santos de los Últimos Días los templos ocupan un lugar único dentro de su doctrina y simbolizan la casa del Señor.
Por ello, históricamente se construyen para reflejar reverencia, permanencia y belleza. Además, estos edificios suelen estar diseñados para servir durante muchas generaciones, por lo que la inversión inicial busca reducir costos futuros de reconstrucción o reemplazo.
Algo similar ocurre con centros educativos, instalaciones de bienestar y propiedades agrícolas, muchas de las cuales cumplen funciones estratégicas relacionadas con la autosuficiencia y la ayuda humanitaria. La Iglesia de Jesucristo ha señalado que:
«Todos los fondos de la Iglesia existen únicamente para apoyar la misión divinamente encomendada a la Iglesia».
Más que riqueza, una filosofía de autosuficiencia

Al observar únicamente cifras, inversiones o propiedades, es fácil concluir que la Iglesia de Jesucristo es extremadamente rica. Sin embargo, este modelo financiero único de la Iglesia es una herramienta para cumplir una misión espiritual.
El élder Caussé resumió esta idea de manera sencilla al señalar que:
«No somos una institución financiera ni una corporación comercial. Somos la Iglesia de Jesucristo».
La capacidad económica de la Iglesia de Jesucristo no es más que una muestra de la fidelidad de millones de miembros que contribuyen con constancia, líderes que procuran administrar los fondos con disciplina y una estrategia financiera que busca pensar no solo en el presente, sino también en el futuro.
Este es el modelo financiero de la Iglesia de Jesucristo y una muestra de que Dios hace prosperar a quienes lo siguen:
«Todo cuanto él os requiere es que guardéis sus mandamientos; y os ha prometido que si guardáis sus mandamientos, prosperaréis en la tierra» (Mosíah 2:22).
