Durante la primera sesión de la Conferencia General de octubre de 2026, el presidente D. Todd Christofferson, de la Primera Presidencia de la Iglesia de Jesucristo, llamó la atención al abordar un tema de preocupación a nivel mundial: el crecimiento de las apuestas deportivas y de los llamados mercados de predicción.
Christofferson calificó esta actividad de “moralmente incorrecta” y explicó que esta preocupación no se limita a las apuestas tradicionales. También incluye nuevas plataformas digitales que permiten a las personas apostar en eventos deportivos, políticos y económicos, e incluso sobre situaciones futuras de prácticamente cualquier tipo.
Sus palabras fueron rápidamente recogidas por los medios de comunicación y las redes sociales, donde algunas personas compartieron experiencias y opiniones que coincidieron con varias de las preocupaciones planteadas durante la conferencia.
“La normalización de las apuestas está haciendo daño”

El medio de noticias de KSL News, en Salt Lake City, realizó una entrevista con algunos asistentes a la conferencia después del discurso del presidente Christofferson. Una de las personas entrevistadas explicó que, aunque no participa mucho en apuestas, ha conocido de cerca las consecuencias que pueden producir en otras personas.
“He tenido muchos amigos con problemas de adicción a las apuestas”, comentó.
Para esta persona, aunque cada individuo tiene la libertad de tomar sus propias decisiones, también existe una responsabilidad colectiva de reconocer cuando una práctica está causando daño.
Su comentario refleja una de las ideas centrales del mensaje del presidente Christofferson: la preocupación no se limita al dinero que alguien puede ganar o perder, sino al impacto que determinadas prácticas pueden tener sobre la vida, las relaciones y el bienestar de las personas.
Otra persona entrevistada por KSL News señaló precisamente el tiempo y la atención que las apuestas pueden llegar a consumir.
“Veo cuánta carga mental y tiempo consume en la vida de las personas”, explicó.
Luego agregó que personalmente ha decidido mantenerse al margen después de observar cómo los mercados de predicción pueden llegar a ocupar gran parte de la vida de algunas personas.
Sus palabras adquieren especial relevancia en una época en la que un teléfono celular permite realizar una apuesta prácticamente desde cualquier lugar y a cualquier hora.
Una preocupación que va más allá de la religión

El tema también generó conversación en redes sociales después de que Salt Lake City Scoop compartiera un carrusel sobre el discurso del presidente Christofferson.
Aunque la publicación recibió comentarios de diferentes perspectivas, también aparecieron personas que expresaron estar de acuerdo con la preocupación por la expansión de las apuestas deportivas.
Uno de los comentarios señaló que:
“La normalización de las apuestas deportivas está haciendo daño a nuestra sociedad”.
Especialmente porque las plataformas hacen que apostar sea cada vez más accesible y porque existe una fuerte promoción vinculada a atletas, celebridades y figuras públicas.
Otro usuario compartió una experiencia relacionada con su servicio misional en Las Vegas y afirmó haber observado los efectos negativos que el juego puede producir en algunas personas. Comparó las consecuencias de la adicción al juego con las de otras conductas adictivas y destacó la preocupación por la facilidad con la que los jóvenes pueden estar expuestos a este tipo de contenido.
Más allá de las diferencias religiosas, estas reacciones muestran que la preocupación sobre las apuestas no es exclusiva de la Iglesia de Jesucristo.
Las apuestas deportivas y los mercados de predicción están creciendo

Un artículo de Fox 13, basado en información de Associated Press, también destacó el alcance del mensaje del presidente Christofferson.
Según el reporte, el líder religioso advirtió que la expansión de las apuestas deportivas y de los mercados de predicción puede fomentar la codicia, particularmente entre adolescentes y adultos jóvenes, además de quitar tiempo que podría dedicarse a los estudios, las relaciones y otras actividades.
“Para nosotros, como Santos de los Últimos Días, la principal preocupación es que el juego es moralmente incorrecto. El juego se basa en el deseo de obtener algo a cambio de nada”, enseñó Christofferson durante la conferencia.
Los mercados de predicción han adquirido una nueva dimensión porque permiten realizar operaciones relacionadas con acontecimientos muy diversos. Una persona puede apostar sobre cuestiones deportivas, fenómenos meteorológicos, acontecimientos políticos o acontecimientos internacionales.
Durante su discurso, Christofferson incluso llevó la idea hasta un extremo para ilustrar la amplitud que pueden alcanzar estas plataformas, preguntando de manera retórica qué ocurriría si alguien quisiera apostar sobre el momento de la Segunda Venida de Jesucristo.
El punto central de su argumento fue que el problema no desaparece simplemente porque la apuesta se realice a través de una aplicación diferente o bajo el nombre de “mercado de predicción”.
Utah se encuentra en el centro del debate

El mensaje del presidente Christofferson también llega en un momento particular para Utah, estado donde se encuentra la sede mundial de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Utah mantiene algunas de las restricciones más estrictas de Estados Unidos respecto al juego. No cuenta con casinos, loterías ni hipódromos con apuestas, una postura que históricamente ha estado relacionada con la convicción de muchos habitantes del estado de que el juego puede fomentar el egoísmo y la adicción.
Al mismo tiempo, los mercados de predicción han generado un debate legal sobre si deben considerarse una forma de juego o una actividad financiera.
Fox 13 informó que en agosto un juez federal determinó que las autoridades de Utah pueden aplicar sus leyes contra el juego a los mercados de predicción. El estado también aprobó este año cambios legislativos destinados a fortalecer sus normas relacionadas con las apuestas.
El crecimiento de estas plataformas ha obligado a gobiernos, organizaciones religiosas y otras instituciones a replantearse cómo abordar una actividad que puede realizarse desde un teléfono inteligente y que, para muchos usuarios, puede parecer muy diferente a entrar en un casino tradicional.
Una conversación que apenas comienza

Estas reacciones al discurso del presidente Christofferson demuestran que el tema despierta opiniones muy distintas. Sin embargo, entre las respuestas también hay personas que, independientemente de su afiliación religiosa, reconocen que vale la pena hablar seriamente sobre los efectos de la normalización de las apuestas.
Este debate también plantea preguntas sobre la facilidad de acceso, la exposición de los jóvenes, la publicidad constante, el tiempo que estas plataformas pueden consumir y las consecuencias que pueden aparecer cuando una actividad recreativa se transforma en una conducta compulsiva.
Para la Iglesia, la respuesta expresada por el presidente Christofferson parte de un principio moral y espiritual. Para otras personas, incluso fuera de la fe, la preocupación puede abordarse desde la salud financiera, las relaciones familiares o el bienestar personal.
Y para quienes escucharon este mensaje, quizá la pregunta que dejó el discurso del presidente Christofferson es: ¿qué lugar está ocupando el juego en mi vida y qué estoy dejando de lado por eso?
Fuente: FOX 13
