El sellamiento es uno de los mayores pasos que toman los Santos de los Últimos Días en los templos. Las parejas que son selladas, lo hacen bajo la promesa de estar unidas por siempre y, aunque eso es hermoso, no todos lo viven de la misma manera.

Aunque el sellamiento nos extiende una gran esperanza en la eternidad, no quita el impacto del dolor inmediato cuando ocurren tragedias en un matrimonio como la muerte de uno de los cónyuges. Cuando eso pasa, es común preguntarse: ¿y ahora qué hago?

Eso fue lo que le pasó a Kristel, una mujer que creció en la Iglesia de Jesucristo, enfrentó una pérdida devastadora y, contra todo lo que alguna vez imaginó, volvió a encontrar amor, lo que la llevó a tomar una sorprendente decisión. Esta es su historia compartida en un podcast de Más Fe.

Una niñez marcada por cambios

La infancia de Kristel estuvo estuvo marcada por constantes cambios. Imagen: Canva

Kristel no tuvo una infancia sencilla ya que aunque nació dentro de la Iglesia de Jesucristo, su vida estuvo marcada por constantes cambios sobretodo por tener que vivir entre Perú y Venezuela. Esos cambios la obligaron a madurar desde una tierna edad.

Sin embargo los desafíos estuvieron cada vez más presentes porque desde pequeña experimentó lo que significa crecer lejos de los padres, enfrentarse a nuevas culturas y tratar de «encajar».

«Celebrar el Día de la Madre o del Padre sin ellos… sí me afectó», recuerda Kristel.

madre soltera
La madre de Kristel fue un gran apoyo para que ella mantuviera su fe. Imagen: Canva

A pesar de todo esto, su fe siempre se mantuvo viva ya que su madre, una gran mujer de fe, fue un pilar fundamental que la mantuvo cerca de la Iglesia de Jesucristo.

A medida que crecía, Kristel se hizo jóven y, como muchos a su edad, también tuvo errores y momentos de duda, pero nunca se alejó de lo que sabía que era correcto.

El primer amor y una tragedia

Con el tiempo, Kristel conoció a quien sería su primer esposo. Imagen: masfe.org

Ya de adulta, Kristel vivió una etapa diferente cuando conoció a quien se convirtió en su primer amor. Como muchas historias de amor, la suya comenzó de manera sencilla.

Ella conoció a su primer esposo en una fiesta. Allí iniciaron una conversación, de allí pasaron a compartir un baile, un intercambio de números y poco a poco, una relación.

Él era un hombre trabajador, dedicado y con valores que ella valoraba así que, con el tiempo, decidieron casarse y sellarse en el templo con el fin de formar una familia que dure por la eternidad. Y así pasó ya que juntos tuvieron una hija llamada Dainer.

muerte; ataúd; suicidio
Un día cualquiera, Kristel recibió una llamada y Kristel se enteró que su esposo había sido asesinado. Imagen: iStock

La vida no podía ser mejor para Kristel. Sin embargo, cuando todo parecía demasiado bonito, un día cualquiera, una llamada lo cambió todo.

De pronto Kristel se enteró que su esposo había sido asesinado en un hecho inesperado y la noticia le llegó como un golpe seco. De un día para otro, Kristel pasó de ser esposa a viuda y a enfrentar la crianza de su hija de 2 años ella sola.

Ser madre y padre al mismo tiempo

Kristel tuvo que asumir completamente la crianza de su hija. Imagen: Getty Images

Uno de los aspectos más impactantes de la historia de Kristel es cómo describe ese proceso de asumir completamente la crianza de su hija:

«El hecho de que ahora yo tenía que encargarme de mi hijita fue un shock tremendo para mí», expresó Kristel.

Ese «shock» no solo provenía por la pérdida de su esposo sino también por que para entonces, todo el peso recaía sobre ella: el trabajo, las labores del hogar, la crianza, y cada decisión.

 

Kristel recuerda la presión que enfrentó en esa etapa como madre viuda. Sin embargo, también reconoció que no estuvo completamente sola porque el apoyo de los miembros de la iglesia no tardó en llegar.

Ellos la la ayudaron hasta con cosas básicas como instalar agua y desagüe en su casa y sus líderes locales la acompañaron emocional y espiritualmente. Además, gracias al Fondo Perpetuo para la Educación, pudo completar sus estudios y obtener su título profesional.

Gracias a todas estas ayudas recibidas, Kristel pudo prepararse para sacar adelante a su familia y darle un mejor futuro a su hija.

Volver a amar

Luego de un tiempo, Kristel conoció a quien hoy es su segundo esposo. Imagen: Canva

Después de la pérdida de su esposo, Kristel tenía claro que no pensaba volver a casarse porque su enfoque era su hija.

«Yo no tenía pensado volverme a casar ni tener ninguna relación… Ya estaba mentalizada [en que] mi hijita y yo sigamos adelante», recordó Kristel.

Pero la vida, otra vez, tenía otros planes. Luego de un tiempo, Kristel conoció a quien hoy es su segundo esposo de una forma curiosa. Un domingo, ella fue a la secretaría de su barrio y allí lo vió y luego de una conversación natural y una invitación de un turrón, ambos comenzaron el cortejo.

El segundo esposo de Kristel aceptó a la hija de ella y la quiso como si fuera suya. Imagen: Canva

Pero a pesar de eso, Kristel ahora tenía una preocupación: ¿cómo reaccionaría su hija? Algo que ella sabía era que pase lo que pase en esa nueva relación, priorizaría la comodidad de su hija. Y así fue.

Su actual esposo no solo aceptó a su hija, sino que la quiso como si fuera de él también. La cuidó, la protegió y se convirtió en una figura paterna real para ella. Eso fue lo que le dio a Kristel la seguridad de volver a casarse nuevamente.

El desafío del segundo sellamiento

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Las mujeres sí pueden sellarse nuevamente siempre y cuando se anule su anterior sellamiento. Créditos: Whitney Bigelow

Aquí es donde su historia aborda una pregunta muy delicada para los Santos de los Últimos Días: ¿cómo funciona el sellamiento en el templo cuando una mujer ya ha sido sellada antes?

En el caso de las mujeres, sí es posible sellarse nuevamente siempre y cuando se siga esta norma:

«Una mujer puede ser sellada en vida solamente a un marido a la vez. Si ella y un esposo fueron sellados y posteriormente se divorciaron, debe recibir la cancelación de ese sellamiento antes de ser sellada en vida a otro hombre».

Para volverse a casar, Kristel tuvo que mantener conversaciones con líderes, reflexionar mucho en su decisión y, sobre todo, enfrentar grandes temores. Imagen: Freepik

Eso también se aplica en caso de enviudar. En cuanto a esa situación, Kristel fue clara y expresó:

«No es como que hoy digo: hoy amanecí y quiero anular mi sellamiento. No, tampoco. Hay que explicar el porqué».

En su caso, para volverse a casar Kristel tuvo que mantener conversaciones con líderes, reflexionar mucho en su decisión y, sobre todo, enfrentar grandes temores. Pero finalmente, se casó por civil y, tiempo después, pudo sellarse en el templo con su segundo esposo.

Hoy, a pesar de las miradas juiciosas y los comentarios negativos, Kristel vive feliz con su familia ahora compuesta por su hija mayor y un hijo de su segundo matrimonio.

Un tema que merece más conversación

Dios conoce cada historia individual y acompaña a cada uno de Sus hijos e hijas. Imagen: Canva

Hablar de la viudez, el divorcio o nuevos matrimonios dentro de la Iglesia a veces puede ser incómodo. Sin embargo, historias como la de Kristel muestran que estos procesos son reales y que también pueden estar llenos de fe y aprendizaje.

Al final, el mensaje de esta experiencia de Kristel es que Dios conoce cada historia individual y acompaña a cada uno de Sus hijos e hijas en su proceso.

¿Tienes alguna historia parecida a la de Kristel?

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