¿La Iglesia de Jesucristo es una secta? Muchos se hacen esa pregunta mientras que otros afirman que es así e incluso llaman a la Iglesia de Jesucristo «la secta mormona». Hoy en día es fácil pensar que todas las organizaciones con alguna conexión histórica con José Smith pertenecen a una religión distinta de la cristiana. Sin embargo, la historia es mucho más compleja.

Después de la muerte de José Smith en 1844, surgieron diversos movimientos que reclamaban distintas formas de autoridad y sucesión, y algunos de ellos terminaron convirtiéndose en organizaciones religiosas independientes, con creencias y prácticas muy diferentes entre sí.

La misma Iglesia de Jesucristo aconseja que utilizar el término “mormón” puede generar asociaciones erróneas. Entonces, ¿qué pasó con esas ramas y qué tienen realmente en común con La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días?

Todo comenzó con una crisis después de la muerte de José Smith

Para entender el origen de varios de estos grupos hay que regresar a junio de 1844, cuando José Smith y su hermano Hyrum fueron asesinados en la cárcel de Carthage, Illinois.

La muerte de José Smith dejó a la Iglesia de Jesucristo sin su fundador y generó una pregunta inevitable: ¿quién debía dirigir la Iglesia?

La sucesión no estaba completamente definida para todos los miembros y diferentes líderes plantearon distintas alternativas. Sin embargo, la mayoría de los Santos de los Últimos Días que se encontraban en Nauvoo terminó sosteniendo al Cuórum de los Doce Apóstoles, cuyo presidente era Brigham Young.

Previo a esto, José Smith había preparado a los apóstoles para asumir responsabilidades de liderazgo y, después de su muerte, la mayoría de los miembros reconoció al Cuórum de los Doce como el órgano encargado de dirigir la Iglesia.

Brigham Young posteriormente reorganizó la Primera Presidencia en 1847. Pero no todos estuvieron de acuerdo con seguir ese camino.

Sidney Rigdon, James J. Strang y otros líderes formaron movimientos propios, mientras que distintos grupos de Santos de los Últimos Días permanecieron en el Medio Oeste de Estados Unidos. Con el paso del tiempo, algunas de esas organizaciones desarrollaron doctrinas, estructuras y prácticas diferentes.

De ese complejo periodo histórico surgieron algunas de las iglesias que todavía existen hoy y otras que eventualmente desaparecieron.

1. Los grupos fundamentalistas y la poligamia

Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Imagen: Wikipedia

Una de las principales diferencias que genera confusión con mayor frecuencia está relacionada con el matrimonio plural.

La Iglesia de Jesucristo practicó el matrimonio plural durante parte del siglo XIX, pero en 1890 el presidente Wilford Woodruff emitió el llamado Manifiesto, que inició el proceso que llevó al final de esta práctica. La Declaración Oficial 1 fue aceptada como vinculante por la Iglesia el 6 de octubre de 1890.

El proceso no terminó de manera inmediata para todos, pero con el tiempo la Iglesia dejó completamente atrás la práctica del matrimonio plural. Sin embargo, algunos grupos y personas continuaron defendiendo la poligamia y terminaron formando organizaciones independientes conocidas como grupos fundamentalistas.

Warren Jeffs, figura de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Imagen: AP News

Uno de los ejemplos más conocidos es la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, asociada durante años con Warren Jeffs.

Aquí es importante aclarar que estos grupos NO están afiliados a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. La Iglesia también ha pedido que no se utilicen expresiones como “mormones fundamentalistas” o “sectas mormonas” para describirlos.

Warren Jeffs tampoco fue presidente ni líder de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Por eso, aunque estos movimientos tienen raíces históricas relacionadas con los Santos de los Últimos Días, no deben confundirse con la Iglesia actual.

2. La Comunidad de Cristo

Comunidad de Cristo. Imagen: Wikipedia

Otro caso es el de la Comunidad de Cristo, conocida anteriormente como Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Su historia también está relacionada con la crisis de sucesión posterior a la muerte de José Smith. Una parte de los Santos permaneció en el Medio Oeste y, en 1860, José Smith III, hijo de José Smith, asumió el liderazgo de la organización que posteriormente sería conocida como la Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Con el paso del tiempo, esta iglesia desarrolló una identidad propia y hoy se presenta como una denominación cristiana independiente.

Su diferencia con los grupos fundamentalistas es que la Comunidad de Cristo no es una organización polígama ni surgió para mantener el matrimonio plural. Además, a lo largo de su historia ha realizado cambios doctrinales y organizativos importantes.

Por ejemplo, en 1984 aprobó la ordenación de mujeres al sacerdocio y, en junio de 2025, Stassi D. Cramm fue ordenada como su novena profeta-presidenta, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo dentro de la Comunidad de Cristo.

Stassi D. Cramm fue ordenada como su novena profeta-presidenta de la Comunidad de Cristo. Imagen: Northwest Arkansas Democrat-Gazette

También existe una diferencia importante en la manera en que ambas organizaciones entienden algunos de sus espacios sagrados.

El Templo de Independence, Missouri, perteneciente a la Comunidad de Cristo, está vinculado a su propia misión de adoración, paz y reconciliación, mientras que los templos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tienen un propósito doctrinal y ceremonial diferente.

A pesar de sus diferencias, las dos organizaciones mantienen una relación respetuosa. Un ejemplo reciente ocurrió en 2024, cuando la Comunidad de Cristo transfirió a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días la propiedad y responsabilidad del Templo de Kirtland y de otros lugares, documentos y objetos históricos.

El presidente Russell M. Nelson agradeció entonces a los miembros de la Comunidad de Cristo por el cuidado que habían brindado durante generaciones a esos lugares históricos.

3. Otro movimiento pequeño con cambios considerables

Portada de «Hidden Treasures and Promises». Imagen: Lulu

Existe también un movimiento mucho más pequeño que surgió en la década de 1980: la Iglesia Restaurada de Jesucristo.

Fue organizada en Los Ángeles en 1985 por Antonio A. Feliz y otras personas vinculadas con Affirmation, una organización relacionada con Santos de los Últimos Días LGBT. Antonio había sido anteriormente obispo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

La nueva organización buscó conservar buena parte de la estructura religiosa del movimiento de los Santos de los Últimos Días, incluyendo escrituras como la Biblia, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio, pero incorporó cambios importantes en materia de sacerdocio y relaciones entre personas del mismo sexo.

También produjo un conjunto de textos de revelaciones denominado “Hidden Treasures and Promises”. El grupo terminó desapareciendo como organización en 2010 y llegó a tener varios cientos de personas registradas antes de su disolución.

Su historia es un ejemplo de cómo diferentes personas que compartían parte de una tradición religiosa podían interpretar de maneras muy distintas cuestiones relacionadas con autoridad, revelación, sacerdocio y doctrina.

Entonces, ¿son “sectas mormonas”?

Imagen: masfe.org

Aquí es donde debemos tratar el tema con sensibilidad.

Para comprender un poco, la palabra “secta” en español se usa para hablar de un grupo que surge a partir de una división religiosa, pero en el lenguaje cotidiano suele utilizarse para describir organizaciones cerradas, manipuladoras o peligrosas.

No todos los grupos que surgieron de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días encajan en esa segunda definición.

La Comunidad de Cristo, por ejemplo, es una organización religiosa independiente con una historia propia y una relación respetuosa con la Iglesia de Jesucristo. Por otro lado, los grupos polígamos asociados con Warren Jeffs tampoco son una “rama” de la Iglesia de Jesucristo ya que no tienen ninguna afiliación.

Por eso, es un error englobarlas como “sectas mormonas” porque eso puede terminar mezclando organizaciones que tienen historias, creencias y prácticas muy diferentes.

Una misma raíz, caminos completamente distintos

La Iglesia de Jesucristo atravesó por un periodo en el que algunos de sus miembros se alejaron y formaron otras iglesias. Imagen: Wikipedia

Lo interesante de esta historia es que varias de estas organizaciones conservan elementos que permiten reconocer su origen común: referencias a José Smith, el Libro de Mormón, el sacerdocio, la revelación moderna o una tradición vinculada con la Restauración.

Pero compartir algunos elementos históricos no significa compartir la misma doctrina ni reconocer la misma autoridad.

Después de la muerte de José Smith, diferentes grupos tomaron decisiones distintas sobre quién debía dirigir el movimiento, qué autoridad debía reconocerse y cómo debían interpretarse determinadas enseñanzas. Con el paso de las décadas, esas decisiones dieron lugar a organizaciones que hoy pueden ser muy diferentes entre sí.

La historia de todas estas ramas permite entender precisamente por qué la misma Iglesia de Jesucristo pide que se utilice su nombre completo. Más allá de las similitudes históricas, cada una de estas organizaciones tiene su propia identidad, estructura y doctrina, y conocer esas diferencias ayuda a evitar que grupos completamente distintos terminen siendo presentados como si fueran una sola Iglesia.

Fuentes: Historia de la Iglesia, Manifiesto, newsroom.churchofjesuschrist.org, FAQ Clarify the Transfer of Sacred Sites and Historic Documents

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