Algunas historias de misión comienzan cuando llega el llamamiento. Otras empezaron mucho antes, incluso décadas antes de que el futuro misionero naciera.
Ese es el caso de Thomas Jefferson Júnior, quien muy pronto servirá en la Misión Utah Layton, pero cuya preparación comenzó con las decisiones de fe que tomaron sus abuelos y sus padres muchos años atrás.
Hoy, Thomas tiene el privilegio de convertirse en el primer misionero de la Rama Northshore Portuguese Speaking, en el estado de Washington, Estados Unidos. Sin embargo, detrás de ese momento hay una historia familiar que demuestra cómo el Señor obra a través de generaciones para bendecir a Sus hijos.
El Libro de Mormón cambió el rumbo de una familia

Por el lado paterno, la historia comenzó hace más de cinco décadas en São Paulo, Brasil.
El abuelo de Thomas recibió un ejemplar del Libro de Mormón de unos misioneros mientras caminaba por el centro de la ciudad. En ese momento no volvió a encontrarlos, pero tiempo después, por una aparente casualidad, otros misioneros entraron a una panadería donde él se encontraba.
Esta vez decidió acercarse a ellos.
Recibió las lecciones misionales y fue bautizado, iniciando una nueva etapa para su familia. Uno de aquellos misioneros era David Beck, quien años después serviría como Presidente General de los Hombres Jóvenes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Aquella decisión de aceptar el Evangelio restaurado se convirtió en el punto de partida para generaciones de fe.
Una familia anfitriona que cambió otra historia

La historia del lado materno también comenzó de una manera inesperada. Mientras realizaba un intercambio estudiantil en Utah, la mamá de Thomas fue recibida por una familia de miembros de la Iglesia.
Más que escuchar grandes discursos, conoció el Evangelio al observar la manera en que aquella familia vivía su fe diariamente, oraban juntos, estudiaban el Evangelio y hacían del hogar un lugar centrado en Jesucristo.
Ese ejemplo despertó su interés y decidió bautizarse. Lo curioso es que la referencia enviada para coordinar su bautismo llegó a la misión donde servía como líder de zona quien, años más tarde, se convertiría en su esposo, el papá de Thomas.
Él participó en el bautismo de varios integrantes de la familia de ella y, con el tiempo, ambos formaron su propio hogar.
Lo que parecía una serie de coincidencias terminó revelando cómo el Señor puede dirigir la vida de quienes están dispuestos a seguirlo.
Un convenio que marcó el futuro

Desde niño, Thomas escuchó a su padre contar un convenio muy especial.
Él había pedido al Señor la bendición de tener un hijo y prometió que, cuando llegara ese momento, lo animaría a servir una misión de tiempo completo para compartir con otros las bendiciones que el Evangelio había llevado a su familia.
Con el paso de los años, ese deseo dejó de ser únicamente el sueño de sus padres.
Al fortalecer su propio testimonio de Jesucristo y del Evangelio restaurado, Thomas supo que también quería dedicar dos años de su vida al Señor.
Un llamamiento que los sorprendió
Cuando llegó su asignación misional, todos pensaban que serviría en Brasil.
Sin embargo, el sobre reveló algo completamente distinto, había sido llamado a servir en la Misión Utah Layton, exactamente el lugar donde su mamá había conocido el Evangelio y recibido el bautismo durante su intercambio estudiantil décadas atrás.
Entre cientos de misiones alrededor del mundo, regresar al sitio donde comenzó la historia espiritual de su familia materna hizo que ese llamamiento tuviera un significado muy especial para ellos.
Para Thomas fue una confirmación de que el Señor conoce cada historia y prepara caminos que muchas veces solo entendemos con el paso del tiempo.
El primer misionero de una nueva rama

Poco antes de salir a la misión, la familia se mudó temporalmente al área de Seattle para apoyar a la Rama Northshore Portuguese Speaking, una unidad de habla portuguesa organizada apenas unos meses antes.
Mientras el ramo seguía creciendo, Thomas también participó con los jóvenes de una congregación de habla inglesa perteneciente a la Estaca Bothell, donde recibió apoyo y amistad durante su preparación.
Ahora tiene el privilegio de convertirse en el primer joven de esa rama en salir a servir una misión de tiempo completo.
Más que un reconocimiento personal, Thomas lo ve como el resultado del esfuerzo de muchas familias que ayudaron a establecer esa unidad y espera que su ejemplo anime a otros jóvenes a prepararse para servir al Señor.
Lo que espera aprender durante su misión

Al pensar en los próximos dos años, Thomas no habla primero de lugares o experiencias.
Su mayor deseo es fortalecer su amor por Jesucristo, aprender a servir con mayor humildad y ayudar a que más personas conozcan el Evangelio restaurado.
También siente un profundo agradecimiento por las bendiciones que su familia ha recibido desde que aceptó el Evangelio y espera que otras personas puedan encontrar la misma esperanza que transformó la vida de sus abuelos y de sus padres.
Una preparación llena de significado

Durante las últimas semanas, Thomas ha vivido varios momentos importantes en su preparación.
Se graduó de Seminario, recibió el Sacerdocio de Melquisedec, fue ordenado élder y se preparó para recibir su investidura en el templo antes de ingresar al Centro de Capacitación Misional en Provo.
Mientras estudia diariamente las Escrituras y fortalece su testimonio, reconoce que servir una misión no es solo el comienzo de una nueva etapa, sino también la continuación de una historia que Dios empezó a escribir mucho antes de que él naciera.
La fe de una generación puede abrir el camino para bendecir a muchas más. Y cuando una familia decide seguir a Jesucristo, el impacto puede extenderse mucho más allá de lo que alguna vez imaginó.
Fuente: maisfe.org
