El presidente general de los Hombres Jóvenes, Timothy L. Farnes, invitó a los jóvenes poseedores del Sacerdocio Aarónico a no esperar a recibir un llamamiento misional de tiempo completo para comenzar a compartir el evangelio.
Durante una transmisión en vivo realizada el 14 de julio, el presidente Farnes enseñó que los jóvenes pueden ser misioneros ahora mismo mediante actos sencillos de amor, servicio e invitación.
“No creo que debamos esperar a tener una experiencia misional. Esa experiencia misional debe ocurrir hoy. Es parte de nuestra identidad. Somos discípulos de Jesucristo para toda la vida”.
El presidente Farnes estuvo acompañado por el hermano Rogelio Osuna, miembro del consejo asesor general de los Hombres Jóvenes y empleado del Departamento Misional de la Iglesia.
El mensaje se centró en la idea de que la obra misional no comienza únicamente cuando un joven recibe un llamamiento, sino también puede formar parte de su vida diaria.
“Cada vez que haces algo que ayuda a alguien a volverse a su Salvador, Jesucristo, estás siendo misionero”, afirmó el presidente Farnes.
Una sonrisa también comparte el evangelio

El presidente explicó que los jóvenes pueden ayudar a reunir a Israel de maneras sencillas, siguiendo el principio enseñado por el presidente Russell M. Nelson de que cada vez que ayudamos a alguien a hacer y guardar convenios con Dios, participamos en esa obra.
Una de las experiencias que compartió fue la de una simple sonrisa. Durante su misión, aprendió que un gesto tan sencillo como sonreír a otra persona podía ayudar a ambos a sentirse más cerca de Dios.
“A veces, una simple sonrisa es todo lo que se necesita para que alguien sienta Su amor a través de ti”.
El presidente Farnes también animó a los jóvenes a vivir los dos grandes mandamientos, amar a Dios y amar al prójimo. Según explicó, tratar a los demás como hijos de Dios puede convertirse en una poderosa manera de compartir el amor del Padre Celestial.
“Los momentos en mi vida en que sentí Su amor con mayor intensidad fueron cuando salí a ayudar a alguien más. No hay mayor alegría que caminar hacia el Salvador junto con alguien”.
Lo que puede marcar la diferencia

El presidente Farnes también invitó a los jóvenes a buscar oportunidades concretas para ayudar a quienes los rodean.
Una nota dejada en un escritorio, una tarjeta para un amigo, una invitación al seminario o un mensaje enviado a través de las redes sociales pueden convertirse en pequeños actos de servicio con un gran impacto.
Sugirió que los jóvenes comiencen cada día con una oración para pedir ayuda al Padre Celestial para reconocer a quién podrían servir.
“Repasa la lista de tus amigos y, con oración, piensa en cuál de ellos necesita sentirse especial ese día”.
Después, explicó, pueden enviarle un mensaje sencillo para recordarle que es importante y que es amado.
“Hazle saber que su Padre Celestial lo conoce, lo ama, lo aprecia y valora su amistad”, aconsejó.
El presidente Farnes destacó que no se trata simplemente de enviar mensajes o hacer invitaciones de manera automática, sino de buscar inspiración para saber quién podría necesitar una palabra de ánimo o una muestra de cariño.
“Puede marcar la diferencia en la vida de alguien, así que aprovecha la oportunidad”, dijo.
“Cuando participamos, aprendemos”

El presidente Farnes también explicó que la participación activa ayuda a fortalecer el testimonio. Al hacer el bien, servir y compartir el evangelio, los jóvenes pueden aprender por experiencia propia.
“Cuando participamos, aprendemos. Es al hacer que nuestros corazones y nuestras mentes cambian, y es entonces cuando el Espíritu puede darnos testimonio de manera más poderosa de la veracidad de lo que hacemos”.
Durante su primer año como presidente general de los Hombres Jóvenes, Timothy L. Farnes ha visitado a jóvenes en Asia, las islas del Pacífico, América Latina y distintas partes de Estados Unidos.
Según relató, ha quedado impresionado por las decisiones que los jóvenes están tomando y por su participación en la Iglesia.
“El Señor está apresurando su obra, y lo veo reflejado en los jóvenes. Están participando a niveles nunca antes vistos en la Iglesia”, afirmó.
También expresó su cariño por los jóvenes y dijo que su fe lo ha inspirado profundamente.
Jóvenes que pueden ser misioneros desde hoy

El mensaje del presidente Farnes es una invitación a cambiar la forma en que muchos jóvenes ven la obra misional. No es necesario esperar a tener una placa misional, salir de casa o recibir un llamamiento para comenzar a ayudar a otros a acercarse a Jesucristo.
Una conversación, una oración por un amigo, una invitación al seminario, una palabra de ánimo, un acto de servicio o una simple sonrisa pueden convertirse en oportunidades para compartir el evangelio.
El presidente Farnes concluyó su mensaje con una invitación a caminar con el Salvador en Su obra cada día:
“No hay mayor gozo que caminar con Él en su obra. Testifico que Él vive, los ama y su mayor deseo es caminar con ustedes cada día”.
Para los jóvenes, la invitación es sencilla: no esperen para comenzar a ser misioneros. Una sonrisa, una nota, una oración o una invitación pueden ser el primer paso para ayudar a alguien a sentir el amor de Jesucristo hoy mismo.
Fuente: Church News
