Durante años, muchas familias de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Austria tuvieron que viajar hasta 12 horas para asistir al templo. Ahora, una espera de generaciones comienza a hacerse realidad.

El sábado 17 de octubre de 2026, alrededor de 250 personas se reunieron en Viena para la ceremonia de la primera palada del Templo de Viena, Austria, el primero que se construirá en el país.

La jornada estuvo marcada por recuerdos de sacrificio, testimonios y la alegría de quienes nunca imaginaron que llegarían a ver una Casa del Señor tan cerca de sus hogares.

Un momento histórico para Austria

El élder Michael Cziesla, de la Presidencia del Área Europa Central, se dirige a los asistentes durante la ceremonia de Primera Palada del Templo de Viena, Austria. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La ceremonia fue presidida por el élder Michael Cziesla, de la Presidencia del Área Europa Central, quien reconoció la fe de las generaciones que mantuvieron viva la esperanza de tener un templo en Austria.

“Hoy, nos mantenemos firmes sobre el fundamento de su fe”, expresó.

El futuro templo se construirá en Silbergasse 2, en el distrito 19 de Viena, sobre un terreno de aproximadamente 3,200 metros cuadrados. El edificio tendrá varios niveles y una superficie cercana a los 1,421 metros cuadrados.

Su construcción representa un acontecimiento especial para una comunidad religiosa cuya presencia en Austria se remonta a más de 160 años.

“Caminamos hasta las puertas y las tocamos”

Miembros de la iglesia, amigos e invitados asistieron a la ceremonia de la Primera Palada del Templo de Viena, Austria, en Viena, Austria, el 17 de octubre de 2026. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Regina Hladky tenía apenas 13 años cuando su padre condujo durante toda la noche desde Salzburgo hasta Suiza para que la familia pudiera visitar un templo. Ellos se habían unido a la Iglesia en 1978, y aquella experiencia dejó una impresión en Regina.

“Aún recuerdo que caminamos hasta las puertas y las tocamos. Fue una sensación muy intensa, muy especial. Nunca la olvidaré”, contó.

Décadas después, Regina y su esposo, Viktor, continúan viajando a templos de Suiza y Alemania. En ocasiones, permanecen una semana entera para participar en las ordenanzas y prestar servicio.

Según explicó, llegar a los templos de Berna, Frankfurt o Freiberg les toma alrededor de ocho horas en automóvil. Ahora que tendrán uno en Viena, Regina sabe que sus planes cambiarán.

“Tenemos que fijarnos nuevas metas y planificar nuestras semanas y meses de manera diferente porque queremos hacerle espacio al templo”.

“Lloramos, reímos, bailamos”

Invitados especiales asisten a la ceremonia de Primera Palada del Templo de Viena, Austria. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La emoción de los miembros austriacos comenzó mucho antes de la ceremonia. El 4 de abril de 2021, durante la conferencia general, el entonces presidente de la Iglesia, Russell M. Nelson, anunció la construcción del Templo de Viena.

Para Helmut Wondra y su esposa, Julia, la noticia llegó mientras seguían la conferencia desde una computadora portátil en su habitación.

Al escuchar el nombre de su ciudad, comenzaron a gritar de alegría. Sus hijos corrieron para descubrir qué estaba sucediendo.

“Lloramos, reímos, bailamos. Fue pura alegría”, recordó Helmut.

Aquella noche, la celebración continuó mediante llamadas y mensajes entre familiares y amigos que habían esperado durante años ese anuncio.

Un templo más cerca de las nuevas generaciones

Representación externa del Templo de Viena, Austria. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Signe Lassl también recuerda los viajes de hasta 12 horas que realizaba cuando era joven para asistir al templo.

Cuando se anunció la construcción del Templo de Viena, pensó especialmente en los miembros mayores que ya no podían soportar esos trayectos y en los jóvenes que ahora podrían llegar a la Casa del Señor utilizando el transporte público.

“Me emocionó muchísimo porque fue un milagro”, expresó.

Sin embargo, también compartió su deseo de que la cercanía del nuevo templo no haga que los miembros pierdan de vista su significado espiritual.

“Espero que no se convierta en una rutina”, comentó.

Su reflexión nos recuerda que, aunque la distancia para llegar al templo será menor, la preparación espiritual sigue siendo importante.

Un lugar que también puede acercar a los vecinos

Dos asistentes conversan dentro del centro de reuniones durante la ceremonia de la Primera Palada del Templo de Viena, Austria. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La construcción del templo ha despertado interés entre personas de otras creencias. Cornelia Pillmann-Bily, católica, conoció la Iglesia a través de su esposo y recordó una experiencia positiva durante una visita al entorno del Templo de Freiberg, Alemania, en 2023.

Ahora espera que el futuro Templo de Viena también sea un lugar que inspire tranquilidad y respeto entre las personas de diferentes religiones. El élder Cziesla expresó un deseo similar para quienes tengan preguntas sobre el edificio.

“Espero que la respuesta se encuentre no solo en la belleza del edificio, sino sobre todo en la vida de las personas que visitan esta casa”, afirmó.

Sus palabras destacaron que el impacto del templo también podrá reflejarse en la manera en que sus asistentes traten a sus familias, amigos y vecinos.

Una alegría centrada en Jesucristo

Los participantes invitados posan con palas ceremoniales antes de la Primera Palada del Templo de Viena, Austria. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La ceremonia de la Primera Palada significó el inicio de una nueva etapa hacia su construcción. Aunque cabe resaltar que todavía no se ha anunciado una fecha de dedicación.

Para los Santos de los Últimos Días austriacos, sin embargo, el acontecimiento ya representa una respuesta a décadas de oraciones y sacrificios. Al concluir sus reflexiones, el élder Cziesla compartió la razón principal de su entusiasmo:

“Espero este templo con todo mi corazón porque Jesucristo es mi gozo, y porque esta será Su casa”.

Después de generaciones cruzando fronteras para adorar en el templo, los miembros de Austria están cada vez más cerca de contar con una Casa del Señor en su propio país.

Fuente: newsroom.churchofjesuschrist.org

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