En noviembre de 1838, la vida de José Smith estuvo en peligro de muerte. El Profeta y otros líderes de la Iglesia habían sido capturados en Far West, Misuri, y un tribunal militar había ordenado ejecutarlos a la mañana siguiente.

La orden parecía definitiva. Sin embargo, había un hombre dentro de las filas de la milicia que decidió no obedecerla.

Su nombre era Alexander W. Doniphan, un abogado y general de la milicia de Misuri que ni siquiera era miembro de la Iglesia. Aun así, aquella noche tomó una decisión que cambiaría la historia, se negó a ejecutar a José Smith.

Un abogado que decidió defender a los Santos

Alexander William Doniphan fue abogado, general militar y líder cívico. Se le recuerda especialmente por defender a los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días durante una época de intensa persecución en Misuri. Sirvió como asesor legal de los Santos durante su expulsión del condado de Jackson y desempeñó un papel fundamental en la protección de sus derechos. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Alexander William Doniphan nació en Kentucky el 9 de julio de 1808 y posteriormente se estableció en Liberty, Misuri, donde ejerció como abogado.

Su relación con los Santos de los Últimos Días comenzó varios años antes de aquella noche en Far West. Después de que los Santos fueran expulsados violentamente del condado de Jackson en 1833, Doniphan comenzó a representarlos legalmente.

Él no compartía sus creencias religiosas ni se unió a la Iglesia. Sin embargo, entendía que ser una minoría religiosa no hacía que los Santos dejaran de tener derechos como ciudadanos.

Durante aquellos años, Doniphan ayudó a defender legalmente a los miembros de la Iglesia y participó, junto con otros legisladores, en la creación del condado de Caldwell en 1836, donde los Santos pudieron establecerse y construir Far West.

La situación parecía ofrecerles una nueva oportunidad para vivir en paz. Pero las tensiones volvieron a crecer.

La persecución llegó hasta Far West

Para 1838, miles de Santos se habían establecido en Far West. La ciudad incluso se había convertido en la sede de la Iglesia y en un lugar que los Santos esperaban convertir en un centro de adoración y refugio.

Pero durante el otoño de ese año, los conflictos entre los Santos y otros habitantes de Misuri aumentaron.

El 27 de octubre, el gobernador Lilburn W. Boggs emitió una orden que exigía que los Santos fueran tratados como enemigos y expulsados del estado, incluso mediante el uso de la fuerza. La milicia estatal comenzó a movilizarse hacia Far West.

Pocos días después ocurrió uno de los episodios más trágicos de aquella persecución: la masacre de Hawn’s Mill, donde 17 Santos de los Últimos Días murieron y otros 13 resultaron heridos. Entre los fallecidos había hombres, jóvenes y niños.

Para quienes se encontraban en Far West, la amenaza ya no era algo lejano. Miles de milicianos rodeaban la ciudad y entre ellos estaba Alexander Doniphan.

José Smith fue condenado a muerte

Imagen: Meridian Magazine

El 1 de noviembre de 1838, José Smith, Hyrum Smith, Sidney Rigdon, Parley P. Pratt, Lyman Wight y otros líderes de la Iglesia fueron puestos bajo custodia de la milicia de Misuri.

Se realizó un tribunal militar que los declaró culpables y ordenó que fueran ejecutados la mañana siguiente en la plaza pública de Far West.

Doniphan era uno de los oficiales presentes y, además, era abogado. Por eso cuestionó la legalidad del procedimiento. Según el registro histórico, señaló que el tribunal militar no tenía autoridad para juzgar de esa manera a civiles.

Pero la orden siguió adelante, el general Samuel D. Lucas le dio a Doniphan una instrucción directa: debía llevar a José Smith y a los demás prisioneros a la plaza de Far West y fusilarlos a las nueve de la mañana.

Entonces Doniphan respondió.

“Es un asesinato a sangre fría”

Imagen: Meridian Magazine

Doniphan se negó a cumplir la orden. Su respuesta fue contundente:

“Es un asesinato a sangre fría. No obedeceré su orden”.

Y añadió que, si los prisioneros eran ejecutados, responsabilizaría personalmente a Lucas ante un tribunal. Doniphan incluso anunció que su brigada marcharía hacia Liberty a las ocho de la mañana, una hora antes de la ejecución que le habían ordenado realizar.

No se trataba simplemente de una diferencia de opinión entre dos oficiales. Doniphan estaba desafiando directamente a su superior para impedir que se ejecutara a unos hombres que no habían recibido un juicio civil legítimo.

Y funcionó, la ejecución nunca ocurrió. José Smith y los demás prisioneros fueron trasladados posteriormente a otros lugares para enfrentar procesos legales. 

José finalmente pasó el invierno de 1838 al 1839 encarcelado en Liberty, mientras los Santos eran expulsados de Misuri.

Doniphan no era miembro de la Iglesia

Aunque no era miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Alexander Doniphan siempre será recordado como uno de los grandes héroes de la historia de la Iglesia. Su bondad y justicia hacia Joseph Smith y los Santos en Missouri deben ser recordadas. Créditos: Kenneth Mays. Imágenes: Deseret News

Quizá esa sea una de las partes más interesantes de esta historia, ya que Alexander Doniphan no era Santo de los Últimos Días.

No estaba defendiendo a José Smith porque compartiera su fe. Lo hizo porque consideraba que la ley debía proteger incluso a aquellas personas cuyas creencias no eran populares.

Años después, la Iglesia reconocería públicamente el papel que tuvo Doniphan en la defensa de los Santos durante las persecuciones de Misuri.

Su historia también muestra algo importante sobre la Restauración: los Santos no vivieron aquella época únicamente rodeados de enemigos. También encontraron personas dispuestas a defender lo correcto, incluso sin compartir sus creencias.

Una decisión que cambió una historia

La estatua de Alexander Doniphan se encuentra en el lado oeste del Palacio de Justicia del Condado de Ray en Richmond, Misuri. La estatua se alza en el centro de una plaza, junto a un letrero que narra la historia de Richmond. Los bajorrelieves de bronce y las placas informativas que rodean la estatua ofrecen información sobre la vida de Doniphan, su papel en Misuri y su servicio a los Estados Unidos. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

No sabemos cómo habría continuado la historia de la Iglesia si José Smith hubiera sido ejecutado aquella mañana. Lo que sí sabemos es que Alexander Doniphan tuvo la autoridad para obedecer una orden injusta y decidió no hacerlo.

José Smith sobrevivió aquella noche. Continuó su ministerio, salió de Misuri con los Santos y, desde la cárcel de Liberty, recibió algunas de las revelaciones que hoy forman parte de Doctrina y Convenios.

La historia de Doniphan está precisamente en reconocer que a veces defender la verdad no significa compartir las creencias de otra persona, sino reconocer que esa persona también merece justicia.

En un momento en que la presión, el miedo y el prejuicio podían haber hecho que simplemente siguiera una orden, Doniphan eligió detenerse y decir que no. Y ese “no” terminó salvando la vida del Profeta José Smith.

Fuente: Meridian Magazine 

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