¿Existe algún error, sufrimiento o debilidad que esté fuera del alcance de Jesucristo?
El élder Dale G. Renlund, del Cuórum de los Doce Apóstoles, abordó esta pregunta al enseñar que el poder de la expiación del Salvador no tiene límites, incluso cuando resulta difícil comprender lo que significa la palabra infinito.
El apóstol compartió este mensaje el martes 13 de octubre de 2026, durante la conferencia anual del Instituto Neal A. Maxwell para Estudios Religiosos de la Universidad Brigham Young (BYU), en Provo, Utah.
La expiación de Jesucristo es infinita en más de un sentido

Durante su discurso, el élder Renlund explicó que las personas suelen utilizar la palabra “infinito” sin comprender completamente su significado.
“El hecho de que podamos definir la palabra ‘infinito’ nos hace creer que sabemos lo que significa. A veces usamos el término de forma simplista, fingiendo un conocimiento que no poseemos”, señaló.
El apóstol enseñó que, cuando las Escrituras describen la expiación de Jesucristo como infinita y eterna, no se refieren únicamente a su duración.
“Aquí, ‘infinito’ no se refiere solo a la duración, sino también al alcance, la profundidad y la suficiencia”, explicó.
Por ello, destacó que el poder del Salvador no está limitado por las circunstancias humanas ni por la cantidad de personas que necesitan Su ayuda.
“El infinito no es solo tiempo sin fin, sino capacidad ilimitada, alcance sin límites y amor inagotable”.
La parábola del hijo pródigo y el amor que no se agota

Para ilustrar esta enseñanza, el élder Renlund hizo referencia a la parábola del hijo pródigo, registrada en Lucas 15. En el relato, el hermano mayor se siente decepcionado cuando su padre recibe con alegría al hijo que había abandonado el hogar y desperdiciado su herencia.
Sin embargo, su reacción refleja una dificultad para comprender que la generosidad del padre hacia uno de sus hijos no disminuye el amor ni las bendiciones disponibles para el otro.
El élder Renlund relacionó esta enseñanza con la naturaleza infinita del amor de Dios y explicó que la misericordia del Salvador no funciona como un recurso limitado que deba repartirse entre las personas.
La ayuda que Jesucristo ofrece a alguien no reduce Su capacidad de ayudar a los demás.
El poder de Cristo es suficiente para todo

El apóstol también recordó la experiencia del profeta Enoc, quien contempló en una visión el sufrimiento de las personas que se apartarían de Dios.
Según Moisés 7, Enoc lloró profundamente al conocer lo que sucedería, pero su tristeza se transformó cuando el Señor le mostró una visión de Jesucristo.
“Enoc pasó de una desesperación abrumadora a un gozo desbordante”, explicó el élder Renlund.
El apóstol señaló que ese cambio ocurrió porque Enoc pudo comprender el alcance de la expiación del Salvador. Asimismo, testificó que el poder redentor de Jesucristo puede llegar a cada persona, independientemente de sus dificultades o necesidades.
“Su poder es suficiente para todo; hay más que suficiente para cubrir cualquier deficiencia, necesidad o carencia de todos nosotros”.
El élder Renlund recordó que, mediante Su sufrimiento en Getsemaní, Su muerte en la cruz y Su Resurrección, Jesucristo hizo posible que todas las personas reciban las bendiciones de Su expiación.
La importancia de las pequeñas acciones de fe

Durante su mensaje, el élder Renlund también destacó que reconocer el poder infinito de Jesucristo debe motivar a las personas a acercarse más a Él mediante los convenios y la devoción personal.
Explicó que acciones como orar, estudiar las Escrituras y guardar los mandamientos pueden parecer respuestas demasiado sencillas frente a los desafíos de la vida, pero son fundamentales para fortalecer la relación con el Salvador.
“Son las cosas que nos ayudan a corregir el rumbo y a volvernos a Él”, afirmó.
También enseñó que estas prácticas no deben considerarse simplemente tareas que se cumplen, sino oportunidades para desarrollar una relación más profunda con Dios.
Comparó la devoción personal con el ejercicio físico, pues nadie puede realizar ese esfuerzo espiritual en lugar de otra persona.
La misericordia no se raciona y la gracia no se agota

Hacia el final de su discurso, el élder Renlund destacó que uno de los frutos de la devoción personal es el arrepentimiento diario, entendido como la decisión constante de volver el corazón hacia Jesucristo. En ese contexto, compartió una declaración especial:
“La misericordia no se raciona. La gracia no se agota”.
Y añadió:
“Gracias a Jesucristo, todo lo que el Padre tiene puede ser ofrecido”.
El apóstol enseñó que la expiación del Salvador no solo permite recibir perdón, sino también sanación, consuelo y ayuda para superar las dificultades de la vida.

Su mensaje formó parte de la conferencia anual Neal A. Maxwell, realizada en el vigésimo aniversario del instituto de investigación religiosa de BYU, que lleva el nombre del fallecido apóstol Neal A. Maxwell.
Durante la conferencia, el élder Renlund invitó a los asistentes a comprender que el amor y el poder de Jesucristo no se agotan, y que cada persona puede acudir a Él mediante el arrepentimiento, los convenios y una vida de discipulado.
Fuente: Church News
