En Asunción, Paraguay, una nueva iniciativa está tomando forma con un enfoque claro. Llevar apoyo espiritual, acompañamiento y esperanza a personas privadas de libertad, y ayudar en su proceso de reintegración a la sociedad.

El proyecto, impulsado por miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, comenzó a implementarse formalmente en marzo tras reuniones con autoridades del sistema penitenciario. 

El primer paso se dio en la Unidad Penitenciaria Industrial La Esperanza, donde líderes y miembros locales establecieron un marco de colaboración con los encargados del centro.

Un servicio que refleja el verdadero discipulado

Imagen: Angel Studio

Aunque ya existían visitas previas a miembros dentro del sistema penitenciario, esta iniciativa marca una diferencia. Ahora hay una organización clara, objetivos definidos y una coordinación directa con las autoridades.

El élder Eduardo Gavarret explicó que este tipo de servicio va más allá de un acto de ayuda puntual. La iniciativa no solo busca acompañar emocionalmente. También está diseñada para fortalecer la fe y ayudar a las personas a avanzar en su vida.

El programa utiliza recursos oficiales de la Iglesia enfocados en el apoyo a personas en contextos de encierro. Su propósito es invitar a las personas a acercarse a Jesucristo, arrepentirse, sanar y prepararse para una vida con propósito.

Este enfoque refleja una doctrina central del Evangelio. Nadie está fuera del alcance de la redención. Tal como se enseña en Isaías 1:18, el Señor invita a todos a cambiar y ser limpiados, sin importar el pasado.

Una respuesta a una necesidad real

Miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días visitaron a la Unidad Penitenciaria Industrial La Esperanza, ubicada en Asunción. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

El origen de esta iniciativa es sencillo pero significativo. Surgió cuando una persona privada de libertad, miembro de la Iglesia, comenzó a solicitar visitas de ministración.

A partir de esa necesidad individual, se abrió una oportunidad más amplia.

El élder Enrique Texeira señaló que muchas personas dentro de estos centros están esperando este tipo de apoyo.

Hay quienes, incluso en medio de circunstancias difíciles, buscan guía espiritual, consuelo y dirección. Y eso conecta con una verdad doctrinal profunda. El alma humana sigue buscando a Dios, sin importar el entorno.

Una visión que podría expandirse

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Si los resultados en este primer centro penitenciario son positivos, el plan es extender la iniciativa a 14 instituciones en todo el país.

Esto no solo ampliaría el alcance del programa, sino también el impacto en la vida de muchas personas y familias.

El Evangelio de Jesucristo no está limitado por condiciones externas. Puede llegar a cualquier lugar donde haya alguien dispuesto a recibirlo.

El valor de una persona no cambia por su situación actual. Y el acceso a la esperanza, al arrepentimiento y a una nueva oportunidad sigue disponible para todos.

El valor de las almas es grande a la vista de Dios”Doctrina y Convenios 18:10

Más allá de estructuras, programas o cifras, lo que está en juego es que cada persona pueda recordar quién es, acercarse a Cristo y comenzar de nuevo.

Fuente: Church News 

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